lunes, 16 de diciembre de 2024
Legendaria
Cuántas veces la vida lo puso
en el lance de la muerte
y no tuvo miedo.
En los más peligrosos bares del Caribe,
bebió ron con rufianes descendientes
de padres confinados en Cayena y Alcatraz,
y tiró los dados
por el amor de morenas de ébano
que empapaban de lúbrico sudor las sábanas
de viejos hoteles a orillas del Misisipí
En Borneo se lió con naturales
mezclados de españoles e ingleses
a cuchillo limpio,
con una calma y paz,
que quienes veían el lance,
lo creyeron descendiente de sus viejos dioses mayores.
Él que le había dado la vuelta al mundo como un magallanes,
en vapores viejos,
al lado de Maqrol el gaviero,
siente miedo,
cerval miedo,
por esa mujer que lo hace estremecer
como el ron severo de Caribe,
y el pavor del cuchillo corvo,
que lleva siempre a la cintura
martes, 3 de diciembre de 2024
SUEÑO DE ESTRELLAS
Cuántas veces miramos esa foto sepia de la vida,
traspasada en las agujas del tiempo.
Hay costados zurcidos de dolor,
sobretodo
de aquellos tan cercanos,
que levantaron sus voces con nosotros,
en el principio inconmovible,
en la idea universal y siempreviva
del mundo para todos,
y la guadaña de la muerte
fue dejando en el camino la esperanza de sus rostros.
Los costados felices los zurcen
la dulzura de besos humedecidos,
la piel llovida de sudor
en la penumbra de motelitos atardecidos.
El aguardiente bronco pasante de la amargura
de un verso de Neruda ("Es tan corto el amor y tan largo el olvido"), estribillando
en una canción de Elio Roca.
Buñuel,
Y su burla del "discreto encanto de la burguesía",
en una salita de martes de buen cine.
Tanto cosemos la existencia de desdicha y contento
que la vida se nos vuelve un telón zurcido de sueños vivos,
de sueños rotos.
Aún no perdemos la esperanza,
quizás mañana
ese hombre que prefiere la guerra ,
se acueste con la inocencia de un niño a buscar
bajo un cielo de estrellas,
la estrella de la vida,
la mejor estrella
Foto intervenida
martes, 19 de noviembre de 2024
viernes, 8 de noviembre de 2024
Memorial del tiempo
El bar ya no estaba,
allí donde cogidos de la mano
y en la otra una cerveza,
cantábamos "La flor de la canela",
con una Chabuca enamorada,
y "te recuerdo Amanda", con el sentimiento de dolor de un
Víctor Jara.
Ni siquiera el teatro donde subimos al palco de madera
a darnos los primeros besos,
y donde nos enamoramos de las películas de Costa Gravas,
que nos abrió al camino político,
estaba.
Menos tu nombre que a punta de buril
y de amor,
grabé en la pared de piedra de la ermita,
pensando hacerlo eterno
y ahora se ha perdido entre sus escombros
y ruina.
*Foto propia
Etiquetas:
amor,
Chabuca Granda,
Jara,
memoria,
poema
lunes, 28 de octubre de 2024
DEL MICROCUENTO
La niña aferró la muñeca contra su pecho, protegiéndola, cuando escuchó la sirena que anunciaba el bombardeo. A la muñeca la encontraron. De la niña no se sabe.
Foto de la web
Etiquetas:
bombardeo,
Cuento micro,
muñeca,
niña
domingo, 20 de octubre de 2024
domingo, 13 de octubre de 2024
CLAROSCURO
Miro las
cabriolas del tiempo,
andando y
desandando
y se
instala en el pasado,
en algún
mueble que aún no
condenamos
al cuarto de rebrujo;
en la
ventana donde se apostaba ella,
para el
furtivo beso.
En la casa
vieja de cuartos espaciosos,
donde
alguna vez,
nos desnudamos y urgidos de deseo,
supimos por primera vez del amor venéreo.
Foto
propia. Piedecuesta, La Sinfonía
Etiquetas:
casas viejas,
deseo,
erotismo,
poema,
recuerdos
domingo, 29 de septiembre de 2024
martes, 17 de septiembre de 2024
CIUDAD MUDA
Foto intervenida
Husmear en las grietas de la ciudad
si envejece la piel.
Ver como cae el zócalo del viejo teatro
a donde los novios buscaban los palcos
para reencontrarse en sus bocas,
en sus manos,
cuando se apagaban las luces
Mirar cómo la ciudad ha perdido su rostro,
en el derrumbe de las viejas casas,
aquellas que hablaban del amor a la madera
en las puertas
taraceadas por viejos artesanos.
La ciudad se fue quedando sin indicios
de su historia,
aquellos monumentos que hablaban de ella,
habitan el recuerdo.
La ciudad de ahora no habla,
híbrida de modas,
de arquitectura vacía,
monólogo de edificaciones,
calles donde nadie se entiende,
porque cada uno es un mundo,
y si hay lenguaje el del arma afilada,
(bájese del billo*, hermano)
o del fierro* que escupe la muerte,
(de algo hay que vivir, parce, así sea
matando)
Tampoco nada queda del sendero aquel
camino del salto de agua,
que caía hecha espuma,
sobre nuestros cuerpos desnudos
liberando el deseo
de las ataduras del pecado
*Billo: dinero
*Fierro: arma de fuego
Todas las reaccion
Etiquetas:
ciudad,
lenguaje bajero,
muerte,
nostalgia,
poema
miércoles, 4 de septiembre de 2024
El hombre del terno blanco
Lo vio venir por la misma acera, donde ella disimulaba esperar el taxi. Tenía la figura como le habían dicho del típico mujeriego avejentado, pero bien vestido de pies a cabeza. A lo Rubirosa, lentes oscuros y terno blanco de lino, para apaciguar el calor de la isla, entraba al bar donde quienes lo conocían, le habían dicho que era infaltable, porque allí espigaban las mujeres más bonitas y de mundo, se echaba la suerte en el póker, y se bebían los mejores rones del Caribe, cosas que le encantaban porque eran su espacio de vida. Eso sí, nadie supo decirle, cómo un extraño a esta tierra (no sabían de donde venía exactamente), había logrado echar raíces en la isla, cuyos naturales eran pocos afables, y dados a soslayar la amistad, con la gente de afuera.
No acababa de entrar el hombre del terno al bar, y sentarse en la barra, cuando la mujer se sentó a su lado. Era una morena alta, de pelo ensortijado, de ojos verdes que contrastaban con su piel. Él pidió un ron en vaso grande, sin reparar en la mujer. Cuando terminó de bebérselo de un solo golpe, fue que vio a la mujer y se quitó los lentes, "tiene mis ojos", pensó ella."tiene mis ojos" pensó él, y le brindó con la galantería que lo caracterizaba, un ron. Ella, no lo rechazó, y no podía dar crédito mientras se lo tomaba a sorbos, que ese hombre tan amable, fuera aquel que su madre (a la que le gustaban las parrandas) conoció en una de las casetas, bailaderos de salsa, cuando trajeron una noche a la Fania All Star, cantando Héctor Lavoe, la canción aquella de "ella va triste y vacia/ llorando una traición con amargura /por aquel que le decía/ que era su amor y su locura" , como una canción premonitoria de la que sería en adelante su desgracia: se enamoraría locamente de ese hombre al que en sus noches de borrachera y despecho, llamaba "mi gatico ojos de mar, por qué me dejaste como un barco a la deriva" y se echaba a llorar como una Magdalena inconsolable, y le contaba, "hija, aún no habías nacido, estaba embarazada de él, venías en camino, y ya se había bebido y gastado en las mujeres más bellas de Alto Prado de Barranquilla- putas al fin-, la mitad de mi fortuna. Y cuando te tuve, ni siquiera se dignó visitarme en la clínica. Prefirió jugarse los restos de las tarjetas de crédito que no alcancé a cancelarlas, en los putiaderos de la Zona Murillo, y así como llegó a mi vida, anónimo y sin patria, se largó, dejándome con esta pena de quererlo que no se acaba."
Recordaba la mujer, y era lo que más le dolía, que su madre había tratado de suicidarse con barbitúricos, que un médico amigo, le proporcionaba para paliar la pena por el abandono, en que la había dejado su gatito ojos de mar. Entonces le entró el encono de nuevo por ese hombre que tenía al frente, y que debía ser su padre. Así, que le soltó la pregunta:
- ¿Vivió con Maria Fernanda Troncoso, hace como 18 años en Barranquilla?- Al hombre del terno blanco le cambió el color de los ojos, y ella, lo vio viejo, disminuido, cuando le confirmó en un susurro, que sí era el que había vivido con María Fernanda Troncoso, en Barranquilla. Entonces, apretó la pistola que llevaba llevaba en la pretina de su bluyín. Pero el hombre era un despojo. Sembrado ahí en la silla de la barra, como si el recuerdo lo hubiera envejecido más, y puesto en un desamparo, del cual intuía que ya no le quedaba sino la muerte; y ella sintió un estremecimiento interior fuerte al ver la figura del hombre, transformada en un guiñapo. Y no tuvo más remedio que levantarse y caminar hacia la puerta, mientras él le preguntaba:
-¿ Y quién es usted?-
-Su hija. He recorrido el mundo entero, buscándolo para matarlo y ahora, no puedo...no puedo- y se levantó dejando la pistola sobre la barra, inválida como un pez a la deriva de la playa, mientras él atónito la veía alejarse entre muermos y llanto.
Todas las reacciones
miércoles, 28 de agosto de 2024
Mientras llueve
Ha llovido todo el día en San Andrés,
isla del caribe colombiano.
Cuando hay sol, este se junta
con un mar de siete colores,
y en las playas brilla una fina arena amarilla,
como si se la hubieran robado al mismo oro.
Es el paraiso.
En San Andrés no se siente tristeza alguna
bajo cualquier circunstancia del clima,
por eso la gente se junta en sus casas
a hablar de la vida,
con el mismo sentimiento de un carnaval
mientras llueve.
jueves, 15 de agosto de 2024
VUELO DE PÁJAROS
que da al patio de la vieja casa.
Tras cristales aún se ve la fuente,
después de tantas telarañas zurcidas
por el tiempo.
Y en la nostalgia la sombra de
su pelo
hecha de silencios;
y sus labios húmedos -a pesar de los crudos
veranos- abiertos siempre al beso.
Sí. Aún está la fuente
de piedra sin labrar
de donde rescataba los pájaros náufragos,
que en los torrenciales inviernos,
caían en la pileta empapados por la lluvia.
¿A dónde hoy los pájaros?
¿A dónde la humedad de sus labios?
Foto propia intervenida
s
jueves, 1 de agosto de 2024
jueves, 18 de julio de 2024
domingo, 30 de junio de 2024
Memorial del tiempo
Foto recuperada
Quizás mañana la casa no esté.
A la historia le basta una foto,
ojalá en tono sepia.
Poco le importan el alma de sus fuentes
y zaguanes,
alargando el sueño en las siestas de la tarde.
Ni los cuartos oscuros donde el amor parió los hijos.
Aún debe rodar por ahí,
un aguamanil de patas cojas,
y la jofaina aporreada por los golpes,
y el orín que va dejando el tiempo a su paso .
Mañana no estarán ni los propios fantasmas
de la casa.
Los habrá matado la peor de las muertes:
su propia nostalgia
miércoles, 12 de junio de 2024
De la espera
Siempre esperamos
no importa qué,
la incertidumbre es la que amasa
el pan de la espera.
Si supiéramos lo que esperamos,
abandonaríamos la espera.
Tantas cosas pueden venir con la espera,
por ejemplo,
su voz con las melopeas de los poemas-canción
de María Helena Walsh,
como aquella,
susurro valiente al oído,
para que la muerte no fuera:
“Tantas veces me mataron
Tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí
Resucitando”
U otras cosas como en el cuento de Cortázar,
del hombre vomitando conejos,
en un departamento prestado de Buenos Aires,
guardándolos entre los armarios,
con un amor de padre por sus hijos,
para no abandonar los gazapos
a la suerte de las calles
La espera son tantas cosas,
tan impredecibles
como ese morir de último,
que todos deseamos (al fin guerreros de la vida)
de sentir el pleno goce
del grito gutural de la victoria
Suscribirse a:
Entradas (Atom)