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martes, 17 de septiembre de 2024

CIUDAD MUDA

 











Foto intervenida



Husmear en las grietas de la ciudad
si envejece la piel.
Ver como cae el zócalo del viejo teatro
a donde los novios buscaban los palcos
para reencontrarse en sus bocas,
en sus manos,
cuando se apagaban las luces
Mirar cómo la ciudad ha perdido su rostro,
en el derrumbe de las viejas casas,
aquellas que hablaban del amor a la madera
en las puertas
taraceadas por viejos artesanos.
La ciudad se fue quedando sin indicios
de su historia,
aquellos monumentos que hablaban de ella,
habitan el recuerdo.
La ciudad de ahora no habla,
híbrida de modas,
de arquitectura vacía,
monólogo de edificaciones,
calles donde nadie se entiende,
porque cada uno es un mundo,
y si hay lenguaje el del arma afilada,
(bájese del billo*, hermano)
o del fierro* que escupe la muerte,
(de algo hay que vivir, parce, así sea
matando)
Tampoco nada queda del sendero aquel
camino del salto de agua,
que caía hecha espuma,
sobre nuestros cuerpos desnudos
liberando el deseo
de las ataduras del pecado

*Billo: dinero
*Fierro: arma de fuego


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martes, 17 de octubre de 2023

ECO

 








Foto ptopia, Museo de arte modeno, Ramírez Villanizar, Pamplona, Colombia (norte de santander



Eco de su dulce voz que se repite en las grietas

de la vieja ciudad,

como un fino puñal que hiere de felicidad la memoria.

No está,

es el viento que se ha quedado con su habla de sirena

citadina,

y me fuerza a buscarla en la barra de los bares

donde cantábamos con Sabina

mi corazón de viaje

de un pasado bucanero

de un velero al abordaje

de un no te quiero querer

La vieja ciudad huele a ella,

como una flor que hubiera abierto

su sexo,

a los aromas del deseo,

desparramándolos por la piel de las piedras

y los muros,

como una bella maldición




lunes, 8 de noviembre de 2021

La piel de la ciudad

 






Foto propia intervenida


Husmear en las grietas de la ciudad

si envejece la piel.

Ver como cae el zócalo del viejo teatro

a donde los novios buscaban los palcos

para reencontrarse en sus bocas ansiosas,

en sus manos apretadas de deseo

cuando se apagaban las luces.

Mirar cómo la ciudad ha perdido su rostro,

en el derrumbe de las viejas casas,

aquellas que hablaban del amor a la madera

en las puertas

taraceadas por viejos artesanos.

La ciudad se fue quedando sin indicios

de su historia,

aquellos monumentos que hablaban de ella,

los deshabita el recuerdo.

La ciudad de ahora no habla, híbrida de modas,

de arquitectura moderna vacía, monólogo de edificaciones,

calles donde nadie se entiende, cada uno es un mundo,

y si hay lenguaje el del arma afilada,

(“bájese del"billo, hermano")

o el "fierro” que escupe la muerte,

("de algo hay que vivir, parce, así sea

matando")

Tampoco  nada queda del sendero aquel

camino del salto de agua que, caía hecha espuma,

sobre nuestros cuerpos desnudos

liberando el deseo

de las ataduras del pecado.

Hasta el pecado dejó de ser pecado


sábado, 15 de febrero de 2020

LA MAGA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO











*Foto intervenida


Siempre habrá una Maga, como la de la Rayuela en nosotros. La veremos un día despistada, con el pelo rebelde en la cara, caminando por una calle náufraga de señales, y nos iremos tras ella, conversando de lo fresca que está tarde (ayer el calor era insoportable), y sabremos que vive en un apartamento que amenaza ruina; pondrá unos discos del gran Satchmo, nos hablará de El perseguidor de Cortázar, y entrada la noche, ella preparará un tinto, mientras parlotea de un rincón de la ciudad donde los pájaros mueren contra los ventanales, entonces nos daremos un beso, y seremos ya, parte de su juego, ese juego interminable de jugar a reencontrarnos en la excusa del azar o la coincidencia, por esos lugares que ella demarca como suyos, productos de su amor por la ciudad, porque más ha podido esa manera silvestre, natural y salvaje de amarnos, ella desandado nuestros pasos, nosotros desandando los de ella


Un 14 de febrero 1984 murió, Julio Cortázar en París, enterrado en Montparnase. Y, la mejor manera de recordarlo, debe ser a través de la legendaria y perenne,  Maga.



lunes, 6 de mayo de 2019

Ciudad gris









*fotos propias intervenidas de Bogotá. 1. Bogotá centro. 2. Escultura de Botero, entrada Parque Renacimiento



He vuelto a la ciudad,
a sus calles grises,
a sus nubes bajas 
amenazando lluvia,
siempre la lluvia
Hace mucho tiempo,
los de la conquista española 
un hombre vestido de cota,
después de sus matanzas de indios,
hizo pausa en el altiplano,
miró al oriente y vio con buen presagio,
Guadalupe y Monserrate,
los cerros tutelares de la sabana,
donde había hecho  pausa su cabalgadura, 
el Chorro de Quevedo
para fundar su ciudad,
ciudad como él, 
inundada hoy 
de rábulas, 
bribones,
y una fauna picaresca de presidentes 
y ministros ruines,
los ojos puestos en el 
soborno, 
la coima, 
el sobre, 
y en los sofismas jurídicos,
para robar sobreseguro el tesoro público,
y finiquitar  la tierra.
He vuelto a la ciudad,
gris como un funeral,
siempre de luto por un país de muertos,
donde la barbarie de las masacres,
se nos anuncia en la radio  cada día,
como quien oye llover
!Ay¡ esta ciudad de todos,
que reclama por los muertos de la tierra
la misma tierra que da poder para matar
!Hay que desalojar a indios, campesinos,
afrodescendientes de sus predios¡ 
vociferan desde sus sillas de poder
los ladrones de cuello blanco.   
Quien reclame la tierra 
para quienes  nacieron en ella 
gritan los matones  a sueldo 
!será hombre muerto¡
Ay¡ esta ciudad 
siempre  de paredes grises
de nubes grises, de grises nubes
!cómo cambiar su color triste
si los muertos no dejan salir el sol¡

jueves, 4 de mayo de 2017

Presagios

Abre la ciudad sus párpados al día.
Un ejército de nubes desde la Mesa de Ruitoque,
con la amenaza de una boa constrictor,
se expande por todos sus costados.
Llovizna la ciudad en la costra de sus edificios
blancos,
bermejos,  
amarillos,
cenizos por el tiempo.
La gente corre por las avenidas, profesionales o no,
madrugándole al rebusque de la vida.
No hay otra forma de vivir, el trabajo ya no es como antes,
perdió su  honra y dignidad,
se  duelen los ancianos  jugando  a la baraja en las cantinas de los barrios viejos,
caries en la ciudad moderna de  torres de babel,
estos barrios ya  sin memoria y  sin historia. 
¿Quién se acordará de ellos?
Llovizna en la piel,
y se anega el alma,
con  el presagio lento  de que vendrán tiempos peores



Foto propia: Vista de Floridablanca, y la cerrazón sobre la Mesa de Ruitoque







sábado, 30 de marzo de 2013

Llueve en la ciudad de la noche



La ciudad nada en una espesa niebla de sueños.
Es otra,
distinta a la del día vocinglera y ruidosa,
Los escasos transeúntes como peces insomnes
caminan sus sombras en el acuario enorme de su calles.
Quizás la despierte levemente
la reyerta callejera de la puta y el chulo,
cansada de cada moneda que le quita por su protección.
Duerme la ciudad como un barco a la deriva
en una noche  de luna plena
y  estrellas dispersas
asomándose en los claros que dejan las nubes tránsfugas.
Llueve en la ciudad
lágrimas de duelo,
y se arruga su alma  de acordeón,
en el despecho de Discépolo,
desgranando nota a nota su  dolor:
"esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar."
Llueve en la ciudad
y aún no clarea el alba.

martes, 18 de diciembre de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

A tientas



La ciudad  no tiene perfiles, ni esquinas 
en mis ojos. 
Una lágrima con el furor del ácido 
deslíe iris, pupila, retina... 
La ciudad ha dejado de ser. 
Hay un vacío allí donde estaba, 
por eso tampoco la recuerda la memoria. 
Sólo cuencas vacías que no reconocen los lugares 
donde la ciudad era esperanza, 
amor de bar con besos agrios de cerveza, 
y rocola sangrando boleros de despecho; 
entraña de amores escondidos, 
en motelitos donde rumia la tristeza
de una tarde de domingo. 
Un vivir a tientas mientras crece 
en las junturas de las piedras 
una nostalgia sin ayer.

martes, 24 de enero de 2012

La ciudad duerme






LA CIUDAD DUERME















La ciudad duerme como un borrón entre la niebla,

detenida en la pesadilla de un dios sin destino,

moviendo las fichas de la vida a capricho.


Salta la liebre de la muerte en una esquina,


puñal oxidado que cobra vidas,


no importa a qué precio.


En un catre de colchón rucio,


la puta que negocia cada "polvo",


en el poste de luces mortecinas,


juega con el cliente a fingidos orgasmos,


el aire enreda en sus madejas el olor a orines


y mierda de perro que viene de la calle...


La ciudad anochecida es un fragor de gente


rebuscándose la vida...en lo que pueda,


evadiendo la existencia cruel en la vincha de marihuana.


La ciudad duerme en el dolor de los que no duermen,


en sus entresijos de calles y edificios de cemento,


sombras en la niebla,


la muerte se embosca y no tiene piedad de la vida.







viernes, 6 de enero de 2012

Paradoja

Ansiedad de la tarde escurriéndose en el calor,



se hace eco de llamaradas en los edificios sembrados


en la ciudad como árboles gigantes de cemento.


En esta tarde no hay espacio para la brisa,


los árboles parecen moribundos de pie en los sardineles


que separan las avenidas largas como una noche de desvelo.


Se añora la lluvia, a pesar de los desastres, hecha correntera


de agualodo en los bajantes de las montañas.


!qué importan los muertos bajo el alud de la tierra mojada¡


si hoy arde la tarde.


!Qué venga la lluvia¡




jueves, 13 de octubre de 2011

La ciudad



 





Voy por esta ciudad de buses viejos y sin metro.
En cada esquina una cantina olorosa a cerveza
y orines revenidos,
naufragio de penas y amores no correspondidos.
Voy por la ciudad, aferrado a mi chaqueta de cuero,
mientras bate una brisa fría, y miro las estatuas de
héroes que nadie recuerda,( si acaso por la malversación de fondos)
cagadas de mierda de palomas y golondrinas errantes.
La ciudad  anochece, y sus calles se hacen luz eléctrica;
hay que andar con el ojo pelado, es la hora de la putas y sus chulos,
del atraco con el cuchillo que la piel rasga.
Va de prisa el drakuin, lo espera el show de la noche,
la ciudad ahora es otra: la del vómito y la muerte.