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lunes, 30 de marzo de 2026

Pretérito contra presente







Nada se queda en su tiempo,

el pasado siempre vuelve,

cuando menos se le necesita,

para molestarnos con el cuento

de que el pretérito ha sido mejor,

como si cada tiempo no tuviera

sus propias desdichas y venturas.

Y se presenta cuando más somos felices en el amor,

con la piel de aquella mujer que se escurría  

bajo el frufrú de embrujo del vestido petirrojo

cayendo en la fría baldosa del hostal o del motel más frecuentados.

A veces casi logra convencernos,

con su falacia de piel y cópulas

de repetidas secuencias de mórbida mujer,

pero nada puede

ante las sensualidades presentes

renovadas

con la razón y con la vida.


*Foto intervenida de la web