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martes, 24 de marzo de 2020

Aguada en sepia









Sé que no habito en la alegría de los que celebran con champagne
el social escalamiento (arribismo dice mi filósofo);
ni en el glamour de la mujer que se baña en perfume de Lacoste o Chanel;
tampoco estoy en el alma de aquel que saborea un Varela Sarrazanz,
con el falso deleite de un somelier de caro restaurante;
ni en la de aquel que comenta Madame Buterfly a su mujer con mendaz goce, en un palco sombrío de la ópera.
Nada de eso soy, menos lector de un Cuáthemoc, Walter Rizo o Coelho, que venden libros como si fueran chorizos
Soy de los que se gozan a Fellini en un teatro de miseria,
si es que estos teatros aún se salvan de la ruina,
y bebe el vino más barato en la trastienda,
mientras rasga una guitarra que el corazón arruga
y aniquila el alma.
Soy de los que leen a García Márquez sentado en la taza del baño de la casa;
a Borges al lado de una tinaja de chicha fresca;
a Mariamercedes en el alma anochecida de un bar malogrado por el tiempo,
donde ponen boleros de Daniel santos,salsa de Blades, Lavoe y Cheo Feliciano;
a Roca en un viejo tiovivo con la cabeza repleta de cervezas.
Soy un cantor de versos desportillados,
que no olvida a Serrat, Sabina, Cabral, Silvio o Milanés en sus canciones;
soy el recuerdo y el olvido,
un actor perdido en la niebla de la escena,
un enamorado de la vida,
cantándole sus penas a la luna,
o ese hombre feliz con cara de niño
cuando las cometas hienden el viento
y son una mancha de colores en el azul del cielo.



Foto intervenida








miércoles, 18 de marzo de 2020

La de la falda al vuelo











Foto intervenida


Me asomo a la ventana para verla
pasar,
muchacha de la falda al vuelo,
con sus ojos de alegría mañanera.
Cada vez que pasa
me devuelve su mirada con la gracia
de una gata silvestre,
y natural,
mientras gana la calle,
y yo agradezco
con mis propias oraciones
su andar por la amplia pasarela
de mi ventana.
Pero,
me he puesto triste.
!Ya no pasa¡, 
la muchacha de la falda al vuelo.
Al menos, 
se quedó enredado en la brisa 
que aparta las hojas de los árboles,
el perfume a limonero
de su pelo



jueves, 12 de marzo de 2020

Cántaro













*Foto intervenida



Bajo la sombra de tu pelo
hueles azahar
y en el nido de tu pecho
tus ojos custodios

son estrellas mientras duermo en ellos.
Contigo siento que soy la brisa
que se eleva ingrávida
y se vuelve lluvia luego
para mojar tu cuerpo,
y encajar en cada poro
de tu piel
la eternidad del agua.
!Corre¡ lluvia por su piel,
que soy el agua,
y tú cántaro agradecido.
Mañana,
amor,
serás durazno
y me embriagaré de su licor
en cada beso tuyo.
Muerde mi boca
que muerdo la tuya,
mi durazno en flor
Es la hora del tálamo
y la piel llama al abrigo
de los cuerpos.
Vendrá la madrugada
y en tu cuerpo desnudo
nacerán jazmines
saludando el nuevo día.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Aromas





*Foto propia intervenida



Eco de su dulce voz que se repite en las grietas
de la  ciudad vieja,
como un fino puñal que hiere de felicidad la memoria.
No está,
es el viento que se ha quedado con su habla de sirena
citadina,
y me fuerza a buscarla en la barra de los bares 
donde cantábamos con Sabina
“mi corazón de viaje
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje
de un no te quiero querer.
La  ciudad vieja huele a ella,
como una flor que hubiera abierto
su sexo,
a los aromas del deseo,
desparramándolos por la piel de las piedras
y los muros,
como una bella maldición


jueves, 20 de febrero de 2020

La ciudad vieja duerme









*Foto propia: Tejados y balcones de la Casa Consistorial. Piedecuesta (Colombia)




La ciudad duerme sobre los tejados,

en un mediodía de sopor.

Hay silencio denso,

como si nada existiera,

como si el tiempo se hubiera detenido

en un caldo de calor que está ahí,

vivo con los latidos de un corazón,

mientras las palomas que siempre zurean

sobre estos  tejados viejos de la ciudad,

se han rendido a un ardor que abate y

anestesia la conciencia




sábado, 15 de febrero de 2020

LA MAGA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO











*Foto intervenida


Siempre habrá una Maga, como la de la Rayuela en nosotros. La veremos un día despistada, con el pelo rebelde en la cara, caminando por una calle náufraga de señales, y nos iremos tras ella, conversando de lo fresca que está tarde (ayer el calor era insoportable), y sabremos que vive en un apartamento que amenaza ruina; pondrá unos discos del gran Satchmo, nos hablará de El perseguidor de Cortázar, y entrada la noche, ella preparará un tinto, mientras parlotea de un rincón de la ciudad donde los pájaros mueren contra los ventanales, entonces nos daremos un beso, y seremos ya, parte de su juego, ese juego interminable de jugar a reencontrarnos en la excusa del azar o la coincidencia, por esos lugares que ella demarca como suyos, productos de su amor por la ciudad, porque más ha podido esa manera silvestre, natural y salvaje de amarnos, ella desandado nuestros pasos, nosotros desandando los de ella


Un 14 de febrero 1984 murió, Julio Cortázar en París, enterrado en Montparnase. Y, la mejor manera de recordarlo, debe ser a través de la legendaria y perenne,  Maga.



jueves, 6 de febrero de 2020

Noche azul




*Foto propia




Hay noches de noches,
como esta que encala de azul
las paredes de la casa.
Noche sin brújula,
de relojes sin horas,
noche sin retorno.
Marinero ciego
navego en las sombras de mis sueños,
camino del naufragio
y tu voz no me llega.
Sólo los ! ayes ¡
desgajando las hojas
del delirio de un bosque
de helechos y de sauces