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lunes, 15 de julio de 2019

ONÍRICA














foto intervenida

Noche sin luna,
tan callada que  los sapos,
han suspendido su monótono croar 
en las charcas,
y los grillos y cigarras, 
su orquesta de bajos y tenores,
en el bosque de ceibas y encinos
Se ha detenido el tiempo,
blindando las horas 
en un limbo de carbono.
Nada se escucha,
nada se ve.
Sueñas con una sirena varada 
en un mar de cristal.
Quieres moverte en tu sueño,
pero no puedes.
La sirena tiene los ojos abiertos, 
pidiendo  auxilio,
pero no puedes ayudarla,
y chapalea,
rompiendo los cristales de agua, 
con sus aletas,
con su cabeza,
con su dorso,
hasta liberarse.
Te despiertas, 
y tus pies,
tus costados,
tu cabeza,
son grifos de sangre.

lunes, 1 de julio de 2019

De amores imposibles






*Foto de internet intervenida



Creo que Heredia cantaba, en la pantalla grande del bar," Ay fogata de amor y luna, razón de mi vida", y sentados en la barra, nos habíamos puestos nostálgicos, trayendo a cuento viejos amores, cuando Alfonso, se quedó mirándome y me dijo, que me iba a parecer ridículo, lo que me iba a contar:
-Estoy enamorado de una violonchelista alemana
-Pero, sino te gusta la música de cámara- le respondí, y él pareció no escucharme
-La vi tocando por pura casualidad, su violonchelo en Film & Arts, y me enamoré perdidamente de ella. Es una muñeca, mi Anette Eisenhauer. Si le vieras la piel. Blanca como el algodón
-Las cámaras mienten. ¡Qué sé yo¡ En televisión se usan muchos trucos para mejorar el aspecto de las personas.
Sin embargo, Alfonso, había puesto una barrera a mis comentarios, y tuve que esperar a que él mismo saliera de su delirio, hasta que me preguntó, que si yo no había tenido amores imposibles. Le dije que no.
Realmente, le mentí. Sí había vivido la experiencia algo similar, pero no como su amor limpio por la violonchelista teutona. Había sido un amor erógeno, por una diva del cine: Marilyn Monroe, la que le cantó en la Casa Blanca, al presidente Kennedy, con voz sensual, “Happy birthday to you / Happy birthday to you / Happy birthday Mr President / Happy birthday to you /  Thanks, Mr President"; aquella que en su película, Níágara, entrado ya en la pubertad, me templó por primera vez, la bragueta de los calzoncillos, en el teatro Mogador; la misma que me llevó a entronizarla, encima de la cabecera de mi cama, en el poster clásico donde el aire le sube la falda, tentadoramente, y ella trata con una  lasciva ingenuidad, de bajarla con sus manos. Sí. La misma que un día le dio la ventolera de casarse con el dramaturgo Arthur Miller, el de La muerte de un viajante, y me entraron unos celos podridos, que no tuve más remedio que bajar su póster, de encima de la cabecera de la cabecera de la cama, y abandonarlo en un viejo baúl, en el cuarto de los trebejos. Pero puede suceder, que después de tantos años abra de nuevo el baúl para mirar el póster de la Monroe, y ya no me mate el deseo sino la nostalgia





martes, 18 de junio de 2019

La hijos de la guerra





Foto propia intervenida


Después de tanto 

tiempo

vuelvo  tras mis pasos,

y la casa sigue ahí,

intacta,

solariega

con sus patios a pleno sol

sus cuartos oscuros 

y espaciosos,

donde los  viejos 

patriarcas,

se acostaban en sus camas 

de roble 

y baldaquín,

cual derecho de pernada

con sus mujercitas 

de pechos apenas en flor

a hacer los hijos 

de la guerra

lunes, 3 de junio de 2019

LA MAGA QUE TODOS QUEREMOS









*Foto intervenida de internet


Siempre habrá una Maga, 

como la de  Rayuela en nosotros. 

La veremos un día despistada, 

con el pelo rebelde en la cara, 

caminando por una calle náufraga de señales, 

y nos iremos tras ella, 

conversando de lo fresca que está la tarde 

(ayer el calor era insoportable), 

y sabremos que vive en un apartamento  

amenazando  ruina; 

pondrá unos discos del gran Satchmo, 

en un equipo de aguja,

nos hablará de El perseguidor de Cortázar, 

y entrada la noche, 

ella preparará un café, 

mientras parlotea de un rincón de la ciudad 

donde los pájaros mueren contra los ventanales,  

entonces nos daremos un beso, 

y seremos ya, 

parte de su juego, 

ese juego interminable de jugar a reencontrarnos 

en la excusa del azar 

o la coincidencia, 

por esos lugares que ella demarca como suyos, 

productos de su amor por la ciudad, 

porque más ha podido esa manera silvestre, 

natural 

y salvaje de amarnos: 

ella desandando nuestros pasos, 

nosotros los de ella

por la gran ciudad

viernes, 24 de mayo de 2019

CRÓNICA DE UNA ANTOLOGÍA: POESÍA RECOBRADA,DE LA TERTULIA TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA



I

Contexto


Hace más de seis lustros, Piedecuesta era una población donde todos nos conocíamos,y  las noticias tenían como centro de atención, la casa de mercado; y no es exageración, como una gran biblioteca mental, la gente dejaba escurrir allí, en el coloquio, en el palique, o la plática usual entre conocidos, el agua de la historia del lugar, de los incidentes y accidentes de la vida cotidiana, mientras se compraba una libra de papas, de arroz, o carne. En la casa de mercado todo se sabía desde el chisme, la noticia, la  ida y la muerte. Sí querías que una información le llegara todo el mundo, bastaba que la hicieras circular en la casa de mercado. No necesitabas del teléfono, ni del correo. 

Eran los tiempos del comienzo la década del noventa, cuando el fenómeno climático del niño puso a temblar el país, ante la vecindad de una sequía, que forzó al racionamiento del agua en la presas y represas hidroeléctricas, de tal modo que hasta el horario, contrariando al mundo natural, se adelantó una hora, para aprovechar la luz solar, de tal modo que el día no se cerraba a las seis, sino a la cinco de la tarde, las seis en el cambio de hora, con un sol floreciente. A partir de las nuevas seis de la tarde, por políticas de ahorro, Colombia quedaba sin luz eléctrica, para cumplir con la política de ahorro de energía, que se implementaba para paliar los estragos del verano extremado, que entraba en rigor, por causa del fenómeno del niño.



El lapso entre las seis de la tarde y las nueve de la noche, cuando ocurría el corte eléctrico, empezó a llamarse por los colombianos gráficamente, el apagón. Para llenar ese espacio de tiempo oscuro, es que nace la idea de la Tertulia Tras las huellas del poema, entre amigos de la poesía, el arte y la literatura




II
Un poco de historia




Fue por los tiempos del apagón del presidente Gaviria, que nos sentamos, quienes conformábamos, más por amistad con el pintor, Ramiro Bermúdez Barajas, nombrado, en ese entonces, director de la biblioteca municipal de Piedecuesta, Eloy Valenzuela, el que llamamos en broma cuerpo consultor de cultura, a echarle cabeza qué íbamos a hacer en bien de la cultura, en ese lapso de seis a nueve de la noche, que se suspendía el servicio eléctrico, y saltó la liebre:  la idea  de una tertulia poética interactiva, que convocara a poetas locales, regionales y nacionales, a leer sus versos, y conversar con el público de su obra.

Nunca nos imaginamos (el poeta Aníbal Lamus, el músico y folclorista, Jesús Emiro Buitrago, y quien esto escribe) cuando la creamos, que la tertulia, Tras las huellas del poema, llegara a tan respetable edad; veinticinco años; más cuando se tropieza con tantas dificultades, para publicar, entre ellas la carencia de apoyo y estímulo por parte de las instituciones públicas, que tienen la responsabilidad constitucional de oxigenar las manifestaciones del arte, el pensamiento, la poesía y la cultura 




















III

25 años Poesía recobrada, Tertulia  Tras las huellas del poema 

Son incontables los poetas que han pasado por Tras las huellas del poema, dejando la piel de los versos suyos, leídos y compartidos con el público, en plegables que la tertulia conserva con celo paleográfico; hemos tratado de ser lo más justos y acertados, con el poeta Óscar Delgado Vera -que coordina la tertulia- en la selección de los poemas que hacen parte de la razón de esta antología: los veinticinco años de Tras las huellas del poema, que se suma a otros proyectos  de publicación como Páginas de Arena (poesía colectiva: Óscar Delgado, Mariela Basto, Juán Remolina, Carlos Augusto Pereyra Martínez), La angustia de las almas en pena, (cuentos míos), e Ijares de la noche (poesía de mi cosecha)



Poeta Adriana Ortega
Realmente, no fue una tarea fácil, en una especie de oficio paleográfico literario, hacer una selección para la antología de los poemas leídos en la tertulia, a partir de los textos dejados por los poetas invitados, en más de seis lustros, para el registro de su paso por la tertulia: de treinta y seis poetas, por razones de costo, hubo que reducir la antología a veintinueve;   pero lo que más duele el soslayo de quienes manejan la cultura en el municipio, con Tras las huellas del poema, y su vuelta de espaldas a la tarea de divulgación, promoción y edición de proyectos poéticos, que  venimos realizando empecinadamente, desde hace veinticinco años. 


En últimas, no importa, porque Tras las huellas del poema, no se somete a criterios de manejo politiquero  de la cultura, con la cual se pagan favores políticos. Preferimos la independencia, y la enseña de una poesía libre y sin ataduras, para poder el ejercer  sanamente el juicio y la crítica. La cultura nunca puede ser oficial. La cultura la hace el pueblo, y el Estado por mandato debe promoverla y darle auspicio sin que por ello los gestores culturales, artistas, pensadores y escritores, tengan que deponer sus ideas.


IV
Reseña y textos de algunos poetas de Antología Poesía recobrada.



 Julio César Correa

Era diciembre del 2004, el poeta Julio César Correa (Premio V concurso de poesía Julio Cortázar, y Premio V concurso nacional de poesía Ciro Mendia) estaba de vacaciones en Bucaramanga, quería leer en un bar o café. Por estos lados de Piedecuesta, estaba, el café Kussi huayra, nido de  Tras las huellas del poema. donde en noche de bohemia y guaro, Julio César compartió para la tertulia , textos de sus libros, Mientras la tarde pasa, y Autoretrato con Girasoles. Recién, acaba de publicar, Fragua del silencio, y para la antología, estos versos.


Mientras ella se desnuda


Mientras ella se desnuda
hay caballos
que merodean
Los aposentos piafan
deshaciéndose sus velos.
Sobre los tejados
Se disparan las alarmas
como juegos artificiales.
Se dirá que alguien celebra
la condición de las ventanas
y los ojos pegados a los vidrios
conteniendo apenas el aliento.
Una bestia entre las flores
es el deseo


(Del libro, Mientras la tarde pasa)


El monje Jorge



Su nadaismo ha ido hasta el encierro. Creo que nunca le preocupó la muerte. Por el contrario, laha enfrentado por los cuernos con sus versos y sus acciones suicidas. Estuvo en la tertulia, defendiendo su existencialismo y erotismo poético plasmado en Durazno Diurno, y Trampas para un viejo perro. Para la antología estos poemas.


Lago

Tus católicos encantos
estremecen mis carnes herejes.
Iré a tu lecho
a saludar tu sexo.
Entraré en tu templo
a consagrar mis deseos
Y los dos bendeciremos el momento
que nos permitió conocernos.
Porque tienes el calor
para todos los inviernos.
Porque en tus senos
se encienden mis sueños.
Porque en tus labios
se abrasan los besos.
Porque tus muslos
me dicen los misterios.
Por eso te quiero






Andrea Patricia






 La poesía siempre dice del poeta, así no sea autobiográfica; por alguna grieta de sus poemas, deja ver su alma, como se devela en la poética de Andrea Patricia Jaimes, y es el dolor que supuran sus versos, como el Pessoa de /hay dolores que no duelen, ni en el alma/pero que son dolorosos más que los otros” el nervio de su escritura. Un cuento suyo, Electra de jardín, hace parte de taller Relata 2016, De su paso por la tertulia, esta impronta para la antología


Mi cuerpo la jaula


Mi cuerpo la jaula
Mis brazos son columnas de hierro
mis ojos ventanas cerradas
no me dejo escapar
De pies a cabeza mi alma recorre
piel, huesos, cabellos y formas
respira, asfixia, cansa y soporta
soy inicio y final
Mis pies pisan lagunas
anoche llovió dentro,
muy dentro
en la jaula húmeda
capturo el dolor



Farid Méndez Lozano




Arquitecto, cuentista y poeta que habla desde adentro, dejando su carnadura de felicidad y dolor. Sus cuentos y poemas han sido seleccionados para antologías y revistas latinoamericanas, en Argentina, donde goza de gran reputación literaria. Premio de las becas bicentenario del departamento de Santander, en narrativa, 2013, 2015, y 2017. Ha publicado: La agonía de la antorcha, Los reflejos impostores y El club del aire. Actualmente se ha vinculado a la organización La Cueva de Barranquilla

Manuel Gustavo


"Hazme soñar tu sueño
Unta mis ojos con aceite,
Para que al conocerte me conozca"
Octavio Paz
                                                                                                                                                                                                                                                                                                          


La lluvia cae sobre el infierno
y humedece la flauta que habrá de quedar
en silencio para siempre.
Los versos son un espejo ¿podrán los niños
escapar de su destino siguiendo el rastro de tu canción?
Las balas resuenan en la memoria de los bienaventurados, no es otro cuerpo el que cae,
no es otro vencido, es un halcón en el aire,
es el redoble de un millón de campanas invisibles.
El tren ya está partiendo...
no es otra agonía, no es otro sacrificio,
son los últimos instantes de un mártir,
es el fluir de un río que traerá la música.
En la firme expansión de tus pupilas
se dibuja un atrio, un atardecer, una cantera,
un pueblo de solitarios
un camino entre las cañas



Carlos Augusto Pereyra Martínez



Ha estado siempre al frente de la tertulia Tras las huellas del poema. Dramaturgia, actuación,dirección teatral con El Tablón y Gestus-teatro, director de la revista Medusa; narrador, ensayista y hacedor de versos. Segundo Premio concurso de cuento Treinta años UIS, con el libro, Ha llegado la hora (1979), finalista Primer concurso de poesía metropolitana Gustavo Cote Uribe (1999).  Publicaciones: La saga del último de los duros, novela (1996) Cuentos: La sombra de la máscara (1989), La angustia de las almas en pena (2008). Poesía: Ijares de la noche (2012), y Mancha de papel, su cuadernillo en el proyecto colectivo, Páginas de arena (2007)



Vuelo de pájaros






Han clausurado la puerta

que da al patio de la vieja casa.


Tras los cristales aún se ve la fuente,

después de las tantas telarañas zurcidas


por el tiempo;

y   en la nostalgia la sombra de 

su pelo hecho de silencios;


y sus labios húmedos

-a pesar de los crudos veranos-

abiertos siempre al beso.

Sí, aún está la fuente de piedra sin labrar 



de donde rescatabas los pájaros náufragos,


en los torrenciales inviernos,


en la pileta empapados por la lluvia.

¿A dónde hoy los pájaros?


¿A dónde la tibia humedad de sus besos?





Adriana Marcela Ortega Rincón





Sabe de Producción y medios, pero se quedó en el sector privado, más en el campo de la gestión y el negocio. Desde que era estudiante del Celestín Freinet, en Piedecuesta. cuando su maestra, Rosío Sandoval, desveló sus papeles poéticos, y la trajo a Tras las huellas del poema, sigue mirando la vida preocupadamente, quizás buscando un pedazo de felicidad. Para la antología, estas huellas



Carta # seis



Señor de nuevo usted,
leyendo mi cuerpo con sus vagas manos;
y mis escritos recónditos,
vastos recorridos en rutas desconocidas.
Se ha hecho usted intruso de mi piel
desandando caminos perdidos de calma espesa.
Distantes mis sentidos se trenzan
en el súbito deseo de pertenecerle.
bañada en éxtasis destilo el perfume de cebada
Fermentada que se rebosa en sus labios.
Enredada en su pecho
me resumo en un suspiro,
y mi último aliento
se lo dedico al amanecer



Óscar Alonso Delgado Vera









Le gusta que le llamen "poeta maldito", por su pasión lectora de la poesía de Baudelaire y Rimbaud. Fundó en sus tiempos de estudiante de la UIS, junto con Juan Remolina, la tertulia El Parlante. Vino a leer a Tras las huellas del poema, y se quedó, para bien de la tertulia, coordinándola. Hizo parte con su cuadernillo de poemas, Memoria de sombras, de la publicación, Páginas de Arena, Es autor del libro, De soledad y de sombras, publicado en 2011



Compañera                      

A Lucena


Tú que has sido mi camino.

Mi espera, mi lucha.

la mano que me sostiene

Al borde del abismo

Mi compañera

Entre la lucidez y el vino

Entre el amor y la furia.

A ti te saludo hoy

Mientras te veo dormir

Mientras secretamente

Envejecemos juntos



Juan Francisco Remolina Caviedes








Se ha jugado la vida en los dados de la bohemia, la docencia, los sistemas, y la justa racionalidad, con su Magister en Formación de Formadores (2009-2011, Francia-Portugal), y su Doctorado en Educación en Brasil (2014-2017). Fue miembro activo de la tertulia Tras las huellas del poema, y con su cuadernillo de poemas, Sabbat de papel, hizo parte la publicación colectiva, Páginas de arena. Ha publicado: Abril en bisiesto (2002)



Torre dos Clérigos

Soy una caricia de piedra
Que coronada de campanas
Se hace oír a la distancia.

Alimento mi alma
Con plegarias ajenas:
viejas rubias sudorosas
Casi inútiles;
Viejos blancos, casi ciegos,
aun risueños.

Es mi presencia
el grito del pasado
destinado a perderse
entre el tráfico de ocho horas
Y el olor de las estrellas.



(Oporto, Portugal) 



Aníbal Lamus








Geólogo con una vocación por la palabra poética y la narrativa. Hizo teatro con El Tablón, que aperturó en Piedecuesta el Nuevo teatro. Finalista del concurso de cuento, Ciudad de Barrancabermeja. Cofundador de la Tras las huellas del poema. Su poesía se afina en la actitud de un Charles Bukowski que se burla de sí mismo y siente un apretado cansancio de la vida. En preparación su libro, cuando muera. He aquí sus pasos.



Cuando muera*

Si muero
No seré un pobre muerto
Seré un muerto pobre
Sin mausoleos, sarcófagos, lotes o tumbas
Que atrapen mi soledad de soledades
Sin cielos, purgatorios o infiernos
Ni dioses ni demonios que hostiguen
Mis pecados remanentes
Sin misas, ni oraciones ni letanías interminables
Que agoten mi silencio de silencios…
Sin brazos dolientes ni carrozas fúnebres
Que carguen los restos de nada
Si muero
No seré un pobre muerto
Seré un muerto pobre
Sin donde caer muerto...

(De su libro inédito: Cuando muera)


V


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