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martes, 18 de enero de 2022

UTOPÍA (AL POETA ARGENTINO, JUAN GELMAN

 





Foto intervenida



Hoy la miro desde tantas grietas 

y roturas.

La vida no es un llano,

donde respirar no fatigue.

Cada recodo tiene un sello de torre almenada de amores 

y luchas siempre vivas;

muñón descabalado por el tiempo y la lluvia

que amenaza   ruina.

Cuánto se construye¡,

cuánto se levanta ladrillo a ladrillo

o se viene abajo por la piqueta de los zapadores

que destruyen los sueños y utopías.

Pero ay¡ 

la utopía se agarra de donde pueda

-a pesar de las jaulas-

para hacerse  ala

en una bandada de pájaros

Añoro la utopía fluyendo contra los tropiezos,

como  un río  que no se enreda entre

las piedras,

y las rebasa.

Ella  nombra los caminos que hay

-debidamente- que recorrer,

para la vida justa,

y señala allí,

donde el pan amasa sonrisas

y le pone mordazas a la muerte.

Yo la miro desde las muescas

hechas en las paredes de la casa,

señales de la existencia que no claudica

 sueño impenitente de construir con todos

los caminos de  esperanza y de vida.

Y a pesar de los golpes,

traspiés,

 caídas,

el amor  espiga

cada siembra 

cada beso

para que la mesa  esté  servida de pan para todos

algún día

 

lunes, 13 de septiembre de 2021

CEIBA, MI TIERRA

 





Alguna vez soñé

te soñé

como una ceiba frondosa

de amor  

y  sombra.

Y lo que más me gustaba 

era escuchar el canto de los pájaros

 despertando en las ramas de tu pelo,

la madrugada



*FOTO PROPIA INTERVENIDA


 

jueves, 6 de febrero de 2020

Noche azul




*Foto propia




Hay noches de noches,
como esta que encala de azul
las paredes de la casa.
Noche sin brújula,
de relojes sin horas,
noche sin retorno.
Marinero ciego
navego en las sombras de mis sueños,
camino del naufragio
y tu voz no me llega.
Sólo los ! ayes ¡
desgajando las hojas
del delirio de un bosque
de helechos y de sauces






lunes, 15 de julio de 2019

ONÍRICA














foto intervenida

Noche sin luna,
tan callada que  los sapos,
han suspendido su monótono croar 
en las charcas,
y los grillos y cigarras, 
su orquesta de bajos y tenores,
en el bosque de ceibas y encinos
Se ha detenido el tiempo,
blindando las horas 
en un limbo de carbono.
Nada se escucha,
nada se ve.
Sueñas con una sirena varada 
en un mar de cristal.
Quieres moverte en tu sueño,
pero no puedes.
La sirena tiene los ojos abiertos, 
pidiendo  auxilio,
pero no puedes ayudarla,
y chapalea,
rompiendo los cristales de agua, 
con sus aletas,
con su cabeza,
con su dorso,
hasta liberarse.
Te despiertas, 
y tus pies,
tus costados,
tu cabeza,
son grifos de sangre.

jueves, 19 de septiembre de 2013

El tren de la medianoche

EL TREN DE LA MEDIANOCHE

Era un sueño casi persistente: no podía tomar ese tren de medianoche, porque llegaba, siempre tarde a la estación. A pesar de que era un sueño, se sentía molesto porque le intrigaba la incógnita de no saber a dónde conducía ese tren nocturno. Se propuso, así fuera un sueño, intervenirlo, para eludir los obstáculos que le impedían llegar temprano a la estación. Leyendo unos incunables medievales, que un tío suyo, -alquimista y esotérico- había heredado de sus abuelos (vinieron a América huyéndole al desenfadado fascismo de Benito Mussolini), encontró que los sueños podían manipularse con el deseo; y esa noche no pensó más que en tomar ese tren a como diera lugar, así fuera un sueño, y con el deseo a cuestas , como quien se seda a cuentagotas, se fue quedando profundo, y se vio en el sueño anticipándose a la salida del tren, sentado en la banca de espera de la estación . Lo que nunca supo, cuando se subió, es que el tren tenía como destino la muerte.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Oníricas


Te veo

en un sueño

de algas vidriadas,
náufraga

en un mar de cristales rotos.

martes, 4 de diciembre de 2007

Caja china

En el sueño ella observa desde afuera, através del cristal de la ventana, lo que ocurre en el cuarto. Adentro se ve ella misma con un hombre que está de espaldas, y acaban de hacer el amor. Ella le da un beso. Se levanta y va al baño, acomodándose en el bidet, para que el agua fresca fluya en la caverna de su sexo. El hombre, mientras tanto, tira con los pies una vieja silla donde cuelga su ropa. Del pantalón saca una cuerda de nylon y la tensa por las puntas, probando su resistencia. Ella, la mujer que observa, cree adivinar que es su amante. Pero al erguirse revela el rostro empalidecido de su marido, que avanza con sigilo al baño donde está ella: la misma mujer que observa, la misma mujer que sueña. La que observa hace esfuerzos desesperados por llamar la atención de la que está en el baño , pero la voz se le hace un nudo en lña garganta, cuando intenta gritar, y las manos se le vuelven algodones, al golpear el cristal de la ventana, para advertirla. Y la que sueña, lucha por despertarse y salir de la pesadilla para salvar de la muerte a la del baño, que es salvarse así misma, pero no puede. Su cuerpo se ha petrificado, por el terror que le causa saber que la van a matar, y le angustia saber que no puede hacer nada. Pero al fin despierta, cuando siente unas manos que la zarandean y la estremecen. Son las de su marido. Qué pesadilla, mujer!, y ella fija sus ojos en el rostro de cera de su esposo. ¿Qué soñabas? ! Que me ibas matar! Le dijo colérica. Él la observa desde su palidez de cirio. Qué cosas se te ocurren, ríe sarcástico. Se levanta de la cama, y sale del cuarto, riéndose aún. Y, es cuando la mujer ve tirada en el suelo la cuerda de nylon conque su marido iba a degollarla en el sueño.