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miércoles, 29 de abril de 2026

Abisales

 


*Foto propia


Ya no hay lunas en el cielo de sus ojos
una sombra agosta la mirada,
la guitarra ha rotos sus cuerdas
y se desangra como una llave rota,
el tiempo se ha partido en mil relojes,
y las horas no tienen sitio,
vagan alocadas,
desorientado el rumbo del amor
y los afectos.
El beso es una mueca marchita
en su boca de labios resecos,
y por un costado de su cuerpo
sube el dolor,
pellizcando como un hormiga
molesta la piel.
ES la hora de los ecos sin música
y retorno,
no hay el susurro de su voz
que aplacaba la angustia,
los caballos del amor que piafaban en su pecho
son un débil relincho de una pasión antigua
y el deseo que empujaban a vivir.
Se marchitan las horas
sin norte ni destino,
quizás venga un dolor más fuerte,
y ya nadie recuerde que fue feliz
y tiene una historia...
es que muere el recuerdo,
en este tiempo sin horas
en este limbo de la desmemoria