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miércoles, 29 de abril de 2026

Abisales

 


*Foto propia


Ya no hay lunas en el cielo de sus ojos
una sombra agosta la mirada,
la guitarra ha rotos sus cuerdas
y se desangra como una llave rota,
el tiempo se ha partido en mil relojes,
y las horas no tienen sitio,
vagan alocadas,
desorientado el rumbo del amor
y los afectos.
El beso es una mueca marchita
en su boca de labios resecos,
y por un costado de su cuerpo
sube el dolor,
pellizcando como un hormiga
molesta la piel.
ES la hora de los ecos sin música
y retorno,
no hay el susurro de su voz
que aplacaba la angustia,
los caballos del amor que piafaban en su pecho
son un débil relincho de una pasión antigua
y el deseo que empujaban a vivir.
Se marchitan las horas
sin norte ni destino,
quizás venga un dolor más fuerte,
y ya nadie recuerde que fue feliz
y tiene una historia...
es que muere el recuerdo,
en este tiempo sin horas
en este limbo de la desmemoria


jueves, 4 de septiembre de 2025

Tropiezos

 




*Foto intervenida



La eroticidad no se despoja de ti,

a pesar del espacio/tiempo diría Einstein. 

Aún tienes esa  bella cara de muñeca 

ingenuamente sensual de los primeros  tiempos. 

Se quedaron en ti,

como en la Monroe se quedaba el deseo perturbador

antes,

y después de los arrebatos de Arthur Miller por la diva

y el desahogo de los barbitúricos para espantar

el abandono. 

Contigo no tienen razón los relojes;

después de tantos años 

y sus arrugas de distancia vuelvo a verte,

y siento de nuevo ese fragor de tallo y hojas

abriéndose paso abajo del vientre

como en los primeros tiempos








lunes, 25 de agosto de 2025

LA MUJER DE LOS OJOS DESVAÍDOS (Cuento)

 






LA MUJER DE LOS OJOS DESVAÍDOS

La vi por primera vez, aquella noche en el bar, sentada en la barra, mientras se tomaba un cerveza con una lentitud de caracol. Me senté a su lado, y se escuchaba a Silvio, cantando algo de una mujer con sombrero y Chagall. Miraba con esa mirada desvaída, que siempre le conocí, hacia uno de los espejos del bar.Me senté a su lado, y pedí un "amarillo". Ella, volteó a mirarme, hace bien que se beba un whisky, está haciendo frío, y se frotó las manos.

Otra de las veces, estaba parada frente a la catedral. Vestía de blanco, un traje etéreo como su mirada. Me vio, y se acercó, en el momento en que tomaba unas fotos de las palomas en vuelo, ya recuerdo, fue el que se sentó junto a mi, en el bar donde ponen trova cubana, y estuvimos hablando de sueños y tonterías de la vida. Lo dijo tan simple, que cualquiera hubiera pensado, de escuchar la conversación, que realmente habíamos hablado de frivolidades, cuando la charla se fundó en la existencia como acción, en esa postura ética de Sartre, tema que se volvió reiterativo en nuestras charlas.

Creo que le gustaba el puerto, en esa hora en que recalaba algún barco, y ella esperara a alguien que nunca llegaba, pero se le veía feliz, a pesar de esa mirada desvaída, que se había anidado en sus ojos para siempre. Muchas veces la vi allí, recostada contra la baranda. Un viento indiscreto levantaba su falda, y a ella no le importaba que quedaran al descubierto sus nalgas rotundas.

Volvimos a encontrarnos en el bar de la trova cubana. MIlanés, cantaba aquella letra de la mujer que deja en la camisa las flores de abril. Ella se acercó a mi mesa, y me brindó una cerveza, pero primero la bebió a pico de botella, y me la puso en las manos. Sin pensarlo, bebí la cerveza, también a pico de botella. Sonó Portavales, y ella me sacó a bailar. Dimos unos pasos, entre dengues y contoneos sueltos, y luego nos pegamos. Sentí el calor de su cuerpo, a pesar de la mirada desvaída. Nos besamos, con ansiedad. Quizás ambos, esperábamos ese beso. Terminamos en la playa, sin luna, haciendo el amor entre el yodo y el salitre del mar.

Después no la volví a ver. Desapareció como por ensalmo, dejándome una herida en el alma, porque de verdad, había empezado a amarla. Hoy, he recibido una carta de ella, sin procedencia, sintética: "amor, pudo más Sartre y la acción"

viernes, 27 de octubre de 2023

UNA MUJER FATAL

 








Foto intervenida



El relato tiene asidero en la realidad. “Que bien lo cuentas”, me dicen los amigos con un ápice de duda justificada, pues sólo algunos me vieron con la mujer de manera ocasional.  Me sucedió con una locutora de radio. Tenía en la noche, en una de las emisoras de F.M de la ciudad, un programa de baladas y boleros donde comentaba cada canción con un susurro gabacho cautivador. 

Soñaba con conocerla. Debe ser tan hermosa como su cautivante voz - me decía en estado casi febril. Un amigo, Samuel, productor de radio, me la presentó, una tardecita, después de que salí de una audiencia en el Palacio de Justicia.  Al fin pude satisfacer la curiosidad. Era una mujer deseable, labios mórbidos como los de Angeline Jolie, la actriz; ojos almendrados y esa voz suya, deliraba, como debió ser la de Circe que, embrujó a los tripulantes de embarcación de Ulises de regreso a Ítaca   

La invité varias veces a un café, en el Berna, para tantear el terreno de un posible amorío; a almorzar, cuando ya sabía que tenía su confianza, pues me apretaba la mano cálidamente y me daba un beso tierno, capaz de enternecerme, cuando nos despedíamos. Hubo luego discoteca, repegados con la salsa de Lavoe, al calor de unas buenas cervezas, que nos llevaron al mejor motel de la ciudad, Los espejos, donde supe de las delicias de su cuerpo ardiente y bien apretadito, pues hacía gimnasio. Me estaba enamorando sin remedio. Tienes una traga maluca, esa mujer es una feme fatale -me decía en un francés macarrónico, la tía Lucinda, cuando le conté una mañana del sábado que fue a visitarme al apartamento que, esta era la mujer de mi vida.  Te debe haber dado tierra de muerto. O, debe tener cangarejera en el sumidero porque ya no das bola, querido sobrino, y me perdonas la vulgaridad, para que tú tan coqueto, andes vuelto mierda por esa mujer”

Cierto, Ella me manejaba como un pelele, y para peor sufría una celotipia espantosa, más insufrible que la de Juan Pablo Castel con María Iribarne, en la novela de Ernesto Sábato. A tal punto sus celos que, ninguna mujer se me podía acercar. Les hacía escenas que se me hacían imposibles, en una mujer que me había atrapado por su dulzura. La verdad eso empezó a fastidiarme. Y a pesar que la quería tanto, sabía que tenía que quitármela de encima, porque ella, iba a acabar con mi vida. Y fue haciéndose tan grande el fastidio que, cuando le pedí un consejo para regalarle algo en su cumpleaños a una amiga de la familia, Naty, por quien sentía algo más que una amistad, me desilusionó tanto, cuando en plena calle se despachó contra mí, abandonando la dulzura de su voz, "qué le vas a regalar. Nada. En tu vida solo yo merezco de regalos". Eso, y el verla una tarde en el reservado del Berna, besándose con mi amigo, Samuel- el productor de radio- terminaron por librarme al fin de su fatal encanto y tortura.

jueves, 20 de octubre de 2022

Amor náufrago

 





*Foto intervenida



Hacía tiempo que no se hablaban. Él sin decir una palabra, se fue una noche a dormir al cuarto de los trebejos. Ella sentía que el amor se había erosionado, "amor náufrago, náufrago amor", se repetía en la soledad de su cuarto, como un estribillo de tormento y ahora sin la presencia de Pedro (así se llamaba él), le parecía más grande y deprimente esa habitación donde se habían amado furibundamente desde el momento que se fueron a vivir juntos.

Lo decidió de un momento a otro, a pesar de que Pedro seguía siendo generoso, corriendo con todos los gastos de la casa, sin pensar en lo distanciados que estaban. Tomó una maleta grande, de esas de viaje, y metió en ella toda la ropa de él y la puso en la puerta de la casa, con una nota en un cartel grande que le permitiera leerlo sin excusa: "Pedro, como la casa es mía, búscate otro lugar donde dormir, porque aquí se te acabó la dormida"



miércoles, 15 de junio de 2022

DEVASTACIÓN

 






Foto intervenida


Una grieta en el alma

mientras cunde el dolor

por la ciudad devastada.

El amor se ha hecho humo,

puede más la ambición,

ya las bocas que cantaban canciones

dulces, 

libres,

sin amarras

han sido silenciadas.

La ciudad arde en la indolencia,

no se habla del beso,

ni de la caricia que despierta

en el otro lo humano.

Todos

compiten,

escalan,

trepan,

en el clásico arribismo,

hiedras pudriendo la piedra

limpia,

echando abajo las canciones

de  libertad,

aquellas que hablaban de un afecto,

de un amor bajo la luna,

de la construcción de nuestro sueño

del sueño de todos.

Quizás mañana me mire en tus ojos,

y no esté en ellos

sólo serán ojos ciegos 

al mismo amor, 

a los sueños mismos.


 

domingo, 8 de agosto de 2021

DESMEMORIA DE LOS TIEMPOS

 






*Foto intervenida



Sé que el beso se ha difuminado

en miles de muecas;

y el amor en una mascarada donde se baila

y se bebe con un gesto neutral de sentimientos.

Es la hora del flameo de la bandera negra,

en el palo mayor de un galeón que viaja

silenciado de recuerdos.

No hay luna,

ni soles,

tiempo de insomnes

que anhelan el sueño,

pero tampoco saben para qué dormir,

ni por qué la razón de este desvelo 

sin tiempo,

ni espacio.

Quizás en las grietas de los monumentos,

donde se juntan la hierba y las hormigas,

aún haya un pedazo de memoria

de cuando el amor era hermano de la vida,

y los caballos galopaban las praderas,

 libres...enteramente libres.

Puede que no todo sea olvido

en este vaho de hoy  anublando la memoria.



 

domingo, 6 de enero de 2019

Papel quemado







* Foto intervenida



Ella se quedó mirándolo, pero fue su amiga, Irma que la acompañaba, la que emocionada la hizo caer en cuenta, de que era Valentín García, el amor de su vida, el mismo que la dejó por una equilibrista del Circo hermanos. Aún conservaba esos ojos almendrados y la boca carnosa, que la hicieron enamorarse de él.
-Ve y habla con él y te reconcilias- la instó Irma. Ella altanera le contestó
- Valentín es papel quemado. Por qué no vas tú y te comes sus cenizas.



domingo, 15 de enero de 2017

Vuelo

VUELO

Alguien quizás,
venga a rescatarla de su mirada vacía,
frente a la ventana.
Mira sin ver un horizonte 

de imprecisas coordenadas.
Hay un limbo en su cabeza,
esa frontera lábil entre la vida y la muerte.
Quizás leía a Camús,
empapada de un amor náufrago,
dolor de la distancia,
en esa página del sentido de la vida,
y ahora está ahí,
frente a la ventana
indecisa quizás
de volar como las mariposas
a la luz final
que ciega la mirada


La imagen puede contener: una o varias personas

sábado, 9 de noviembre de 2013

Paradoja del amor






A pesar del dolor 


de las ausencias, 


de las fugas,


las traiciones 


verla de nuevo


no le causa pesar.


!Cuánto puede el amor¡





*Agradezco a María, y su blog, Más que palabras, el haber distinguido mis versos 

en el Concurso de Viernes fotográfico, para ilustrar sus fotos de fin de semana, y en 

el mejor de sus gestos, concederme tan bien facturado diploma, elaborado por el 

maestro, José-El  viejo-Aprendiz






lunes, 9 de septiembre de 2013

Saga



Saga








Anduvo los caminos que unen y desunen las antípodas,


trepó los montes altos del mundo por las gargantas más 

profundas,


se paseó por los mares del Caribe escanciando en cada 

puerto,


el ron más bravo y añejo de las destilerías sin código de 

barras.


Cada puño suyo en Harlem, derribaba como un castillo de 

naipes


una fila de negros.

Su falcada curva en Le Havre, puso en fuga a los pavorosos 

chinos que se ganaban


la vida,

cobrando a cuchilladas el tránsito por el Canal de la Mancha.

Aún las putas de Kingston guardan en las buhardillas   

las sábanas  


de sus noches prolongadas de amor y ron.


Él que todo lo pudo en la vida en su arrojo y temeridad

ahora llora sobre una cuerda floja, 

puesta en un abismo


la traición de una mujer.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Decisión











Ella pensó que la iba a matar. Pero tenía que decírselo. Y no le tembló la voz, cuando se lo dijo, apenas terminó él de echarse a la boca, el último pedazo de lomito de res, de aquel almuerzo que nunca olvidaría.
- Me voy de puta. Ya no aguanto más. El amor de nosotros es un cadáver en la cama.






echarse 

martes, 5 de junio de 2012

Entre tangos de despecho (2)*



Entre tangos de despecho (2)*


La vio pasar desde la barra, al otro lado del ventanal del bar donde aún, tres años después no se podía sacar el dolor de su abandono, cuando lo dejó en la ruina, yéndose con un corredor de autos, y amigos no le quedaban ya para matar en las natas del trago su ausencia. Se acercó al ventanal y la observó tras el cristal. Ella volteó a mirar, y él se espantó de ese rostro apergaminado como una hoja seca, que no se compadecía con la mujer que lo había enloquecido, de ojos almendrados, piel templada por el sol, y el cuerpo prieto, que lo llevó al desvarío del amor. Ella Se quedó allí en la acera de bar, los pies sembrados en el piso, y él corrió hasta la víctrola, y con una cara de satisfacción retaliativa, introdujo la moneda en el traganiquel, escuchándose en el bar como nunca se había escuchado el tango aquel de:

"Nunca creí que la vería
en un "requiescat in pache"
tan cruel como el de hoy
mire, si no es pa' suicidarse
que por este cachivache
sea lo que soy...
Fiera venganza la del tiempo
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
y este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más,
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo bien mamao!....
pa' no pensar."



*ESTA NOCHE ME EMBORRACHO
Letra de Enrique Santos Discépolo
Musica de Enrique Santos Discépolo
Compuesto en 1927