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sábado, 17 de abril de 2021

Naufragio

 





*Foto intervendida





La vida se nos va hecha jirones

en el tiempo,

los lugares,

los objetos.

Miro el rostro de la mujer que atendía el bar

adonde cantábamos con Moustakis,

"Con mi cara de extranjero,

de judío errante, de pastor griego

y mis cabellos al azar,", y el tiempo le ha puesto arrugas

de tragedia griega a su rostro que fuera de porcelana,

cuando el bar era una fiesta de ron y aguardiente agradecido.

Nadie le ruega ahora - como en sus tiempos de bella-

que ponga una canción en la victrola de vinilos.

Si acaso algún despistado se detiene en el bar

lo verá como un barco que se oxida

en alguna playa de olvido,

y se tomará apurado un whisky de amargura,

como temiéndole a una peste que asolara el lugar

Ay! de la Esquina del perdón

de casas altas, y balcones saledizos,

más oscura que las mismas sombras;

ya no la pueblan los fantasmas de

de la violencia partidista,

ni los amantes sin motel de coitos urgidos,

que le perdieron el miedo a sus muertos.

Cómo reconocer la vieja esquina de la muerte,

en ese vértice de hoy de locales apretados

y en el enjambre de vulgares negociantes que trafican hasta el alma!

Acaso,

en algún libro viejo de Balzac,

una flor disecada por el moho del papel,

me recuerde ese amor que nunca fue,

pues más pudo el olvido ( olvido es la sutura del alma dolorida)

Acaso en las páginas de otro libro esté,

la servilleta con dobleces de ternura,

de aquel poema que a hurtadillas le escribí

mientras consumíamos un asado en el patio de la casa,

y siempre quise darle,

donde le juraba amor siempre,

pero para qué dárselo -pensaba-

si el amor se me salía por los poros,

sobraban las palabras.

En el desván -náufraga- el esqueleto de una guitarra

espera por sus cuerdas.

Es que aún quedan hilachas de alma y la piel

por desgarrar la vida

entre cobres y entorchados 

de una vieja canción andina

 

jueves, 8 de abril de 2021

Desande

 













*Foto intervenida




Mejor no vuelvas, a desandar los pasos;

nada asegura volver al lugar de donde partimos,

y fuimos felices.

Los caminos no son los mismos,

y las mujeres que amamos

mientras le dábamos vueltas a la vida,

sus bocas de besos dulces son hoy vaho de sepultura,

y en sus úteros otrora frescos

y silvestres como las amapolas, ya no los agita el deseo.

Mejor no vuelvas a la casa donde naciste,

allí donde te escondías en la penumbra de los cuartos

cuando venían las primas con la alegría de los veranos

a desfogar sus deseos espurios” (decían las maledicentes tías)

quizás el  implacable tiempo la haya hecho ruinas,

y una lágrima haga sombra en tus ojos

Acaso mejor no vengas,

porque como todos los tuyos,

no seas más que un muerto,

mal muerto,

al que se le ha olvidado matar la alegría de la vida


lunes, 29 de marzo de 2021

Poema dentro del poema







*Foto intervenida




El día ha amanecido húmedo,

huele a hierba fresca,

como cuando te bañas en la fuente del patio

y la brisa aroma tu cuerpo de especias

turbadoramente.

El sol apenas una promesa

entre las nubes,

aleteará más tarde como una mariposa

de colores,

y te daré un beso en la boca,

aún húmeda del baño mañanero.

Hoy no quiero que te asalte la tristeza

de las tardes cobrizas.

En la radio escucharás aquel viejo poema,

servilleta guardada del restaurante aquel

donde te escribí:

desearte no me basta,

tenerte es mejor,

como un río que se riega

por tus poros,

por tus órganos,

por tus venas,

agradecido,

torrencial, 

aguacero que refresca 

mis meses de calor







domingo, 21 de marzo de 2021

Cuento con canción de Sabina

 









*Foto intervenida

 

Sé que te quedaste mirándome, como quien escarba en la mirada del otro indicios o señales que te digan que es a quién recuerdas o buscas, después de esos avatares que llevan a desjuntar el amor, como decías cuando parejas amigas tuyas, se distanciaban.

Creo que cada uno, por ese pacto de no invadir los espacios del otro, nos fuimos llenando de razones para separarnos sin heridas. Ahora estabas ahí, al otro lado de la misma calle, donde hubo la emoción del primer beso, después de una noche de copas y canciones de Sabina. El bar ya no estaba, pero creo que como yo recordaste la canción que nos gusto tanto, Sentados en corro/ merendábamos besos y porros/y las horas pasaban de prisa/ entre el humo y la risa, porque se te ensombreció la cara, pero no el corazón, pues preferiste seguir adelante.





 

 

sábado, 13 de marzo de 2021

Celajes

 









Foto de internet


Ella,

la mujer morena

canta a Brassens, y Moustaki 

en un bar viejo

de la Cartagena amurallada.

Bar lastimero

como un barco escorado por las brisas del Caribe,

en la playa.

Entre aguardiente y aguardiente

se siente libre

de ese dolor impreciso,

que agrieta el alma

cuando el amor muere.

Libre,

tan libre

como un pañuelo al aire,

gavia rota

en el camino de los vientos

jueves, 4 de marzo de 2021

Costumbres

 






*Foto intervenida




Me he acostumbrado a tantas cosas en la vida,

a las tardes grises que llenan de tristeza el alma,

al olor agrio de la barra donde solemos tomarnos

las cervezas,

a la distancia de su cuerpo cuando se enfada en la cama

y me da la curva perfecta de su espalda,

al beso que se da por cumplir el protocolo

de las buenas maneras,

a las horribles manchas de los dedos grasientos

en la pasta negra de los libros,

a la levedad de nuestros cuerpos

cuando mueren sus humedades

como olas de espuma en la arena.

A tantas cosas me he acostumbrado en la vida,

que no sé si me acostumbre a su amor,

cuando al fin decida amarme





martes, 23 de febrero de 2021

Muerde la nostalgia

 








Foto propia



Hay una canción, tu canción,

tiene el ritmo de un blues,

entre saxos que acarician de deseo

trompetas que rompen de caricias la piel,

batería que arrastra sus escobillas en los labios,

como besos de la brisa

y un bajo, una guitarra que escurren  licor.

Abren la noche a una Alicia de maravillas:

ron  encendiendo  las venas

lo demás es piel ebria, 

hamaca,

palmeras, 

luna, 

conjunción de estrellas en el borde del sueño,

un clímax perfecto de aguas desmayadas.

Esta noche vuelvo a sentir aquella canción,

y me bebo el ron como un náufrago sediento

en esta amarga distancia

de lunas y estrellas apagadas