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sábado, 17 de abril de 2021

Naufragio

 





*Foto intervendida





La vida se nos va hecha jirones

en el tiempo,

los lugares,

los objetos.

Miro el rostro de la mujer que atendía el bar

adonde cantábamos con Moustakis,

"Con mi cara de extranjero,

de judío errante, de pastor griego

y mis cabellos al azar,", y el tiempo le ha puesto arrugas

de tragedia griega a su rostro que fuera de porcelana,

cuando el bar era una fiesta de ron y aguardiente agradecido.

Nadie le ruega ahora - como en sus tiempos de bella-

que ponga una canción en la victrola de vinilos.

Si acaso algún despistado se detiene en el bar

lo verá como un barco que se oxida

en alguna playa de olvido,

y se tomará apurado un whisky de amargura,

como temiéndole a una peste que asolara el lugar

Ay! de la Esquina del perdón

de casas altas, y balcones saledizos,

más oscura que las mismas sombras;

ya no la pueblan los fantasmas de

de la violencia partidista,

ni los amantes sin motel de coitos urgidos,

que le perdieron el miedo a sus muertos.

Cómo reconocer la vieja esquina de la muerte,

en ese vértice de hoy de locales apretados

y en el enjambre de vulgares negociantes que trafican hasta el alma!

Acaso,

en algún libro viejo de Balzac,

una flor disecada por el moho del papel,

me recuerde ese amor que nunca fue,

pues más pudo el olvido ( olvido es la sutura del alma dolorida)

Acaso en las páginas de otro libro esté,

la servilleta con dobleces de ternura,

de aquel poema que a hurtadillas le escribí

mientras consumíamos un asado en el patio de la casa,

y siempre quise darle,

donde le juraba amor siempre,

pero para qué dárselo -pensaba-

si el amor se me salía por los poros,

sobraban las palabras.

En el desván -náufraga- el esqueleto de una guitarra

espera por sus cuerdas.

Es que aún quedan hilachas de alma y la piel

por desgarrar la vida

entre cobres y entorchados 

de una vieja canción andina

 

viernes, 28 de diciembre de 2012

SErrat, sesenta y nueve años


Serrat, sesenta y nueve años

  
   Conocí a Machado y Miguel Hernández por Serrat: "caminante no hay camino/ se hace camino al andar...(1)", y "Para la libertad/mis ojos y mis manos/ como un árbol carnal/ generoso y cautivo(2)". Serrat que es un poeta de la canción como Sabina, Alberto Cortez, Milanés y Silvio Rodríguez, cogió su poesía y le puso música, a los versos de estos dos poetas estatuarios españoles, almas gemelas en el pensamiento de libertad, por su antifranquismo, que al cantautor catalán le costó el exilio en México.

   Juan Manuel Serrat, cumple sesenta y nueve años de edad, y la mayor parte de estos, entregado a la pasión de su vida: el verso y la música, que aprecio en Serrat como sus aparejos para volar. No de otra manera se puede concebir ese espíritu abierto de Serrat, que bien lo define en aquellos versos de su canción Vagabundear, "Como un cometa de caña y de papel/ me iré tras una nube pa´ serme fiel..."

   Creo que sin Serrat, no hubiera entendido a una cantante como Mercedes Sosa, al payador Atahualpa Yupanquy, al legendario Víctor Jara, a un bohemio como Moustakis, a un contestatario indeclinable del jaez de Horacio Guarany, a un verseador con cojones como Víctor Heredia. Serrat es la vida, el pan diario, el amor cocinándose en la cotidianidad, en el camino que se anda para aprender o enseñar de la vida. Y lo mejor, porque Serrat, "para libertad/sangro, lucho, pervivo"

1. Caminante no hay camino
2. Para la libertad