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martes, 17 de octubre de 2023

ECO

 








Foto ptopia, Museo de arte modeno, Ramírez Villanizar, Pamplona, Colombia (norte de santander



Eco de su dulce voz que se repite en las grietas

de la vieja ciudad,

como un fino puñal que hiere de felicidad la memoria.

No está,

es el viento que se ha quedado con su habla de sirena

citadina,

y me fuerza a buscarla en la barra de los bares

donde cantábamos con Sabina

mi corazón de viaje

de un pasado bucanero

de un velero al abordaje

de un no te quiero querer

La vieja ciudad huele a ella,

como una flor que hubiera abierto

su sexo,

a los aromas del deseo,

desparramándolos por la piel de las piedras

y los muros,

como una bella maldición




martes, 3 de octubre de 2023

Cántaro

 








Bajo la sombra de tu pelo

hueles azahar

y en el nido de tu pecho

tus ojos custodios

son estrellas mientras duermo en ellos.

Contigo siento que soy la brisa

que se eleva ingrávida

y se vuelve lluvia luego

para mojar tu cuerpo,

y encajar en cada poro

de tu piel

la eternidad del agua.

!Corre¡ lluvia por su piel,

que soy el agua,

y tú cántaro agradecido.

Mañana,

amor,

serás durazno

y me embriagaré de su licor

en cada beso tuyo.

Muerde mi boca

que muerdo la tuya.

mi durazno en flor,

Es la hora del tálamo

y la piel llama al abrigo

de los cuerpos.

Vendrá la madrugada

y en tu cuerpo desnudo

nacerán jazmines

saludando el nuevo día.



*Foto intervenida


sábado, 23 de septiembre de 2023

Gallera en las nubes










Foto intervenida


Cuántas veces tirados en estos pastizales de yaraguá, nos quedábamos alelados mirando las nubes formar a su capricho, figuras de aves que, se nos antojaban gallos de pelea, porque siempre tenían las alas abiertas, y las patas alzadas en un gesto de ataque. "Sólo les falta el alboroto de las galleras", decía ella, mientras me miraba con sus ojos dulces y serenos que, habría de nublar la muerte.

Eran otros tiempos, cuando se podía respirar, y el aire entraba a los pulmones limpio, con el olor dulzón de los almendros, y el picante de los bosques de canelo.

Ahora, el aire huele a pólvora, a sangre revenida, a sangre de matadero, la misma que le puso a ella alas de tristeza, y se fue muriendo poco a poco, como se fueron muriendo los potreros de pasto yaraguá, a donde nos acostábamos a mirar las peleas de gallos que, formaban las nubes en la inmensa gallera del cielo, de tarde 

martes, 12 de septiembre de 2023

Tristeza de estación del tren

 







*Foto de internet intervenida





La tarde se estrena en sus mejillas

con un rocío inocente

y una brisa fría sobre sus ateridos

párpados,

sobre sus labios yertos.

Después un cielo gris

y esa tristeza tan suya

de las mujeres que despiden

en la estación del tren,

un amor que no vuelve



 


lunes, 28 de agosto de 2023

ESTA NOCHE SERÁ MÍA

 


                                                   Angelita                                  Gonzalo


*Foto de la web.


En la noche se escucha la canción

de Gonzalo y Angelita:

"esta noche me amarás",

mientras miro sus fotos en un álbum sepia,

tejido de tiernos recuerdos

y se me quedan sus ojos prendidos como luceros

en los míos

ya que no hay luna.

Agoniza la canción,

pero no la ansiedad de mirarla

aunque sea en las fotos de un álbum viejo,

y me agarro en el vacío de la noche

de la memoria de sus labios,

me prendo de su boca

y soy su saliva,

su propia lengua agradecida.

Esta noche será mía

en este sueño sin estrellas,

aunque sólo sea una imagen

en las páginas de un álbum desteñido

por el polvo y por tiempo



martes, 8 de agosto de 2023

martes, 25 de julio de 2023

La calle de las alcahuetas

 

 




 


 No la sentí llegar, por la modorra que me había causado la tercera botella de aguardiente. Cuando el aguardiente se me hace dulzón, sé que estoy a punto de emborracharme; entonces me levanté de la mesa, a pesar de los ruegos de los amigos para que, me quedara otro rato; pagué la ronda, y me aventuré calle abajo, a pesar del peligro que entrañaba transitar La Calle de las alcahuetas, a esa hora de la noche, de alta densidad de malandrines entrenados para el raponeo de carteras, el cuchillo en la espalda, y no haga movimientos raros, hermano, porque le corto hasta el alma, en medio de los ventorrillos a lado y lado de la vía, y la hedentina de orines revenidos.

 Una puta, a la que llamaban la cremallera, tenía en la mejilla izquierda una cicatriz larga y cosida tan burdamente, que le quedaron las huellas de la sutura como si fuera un sierre, me acompañó hasta uno de los caserones de la ciudad histórica, donde vivía !Doctor! no es hora de andar por estos lugares tan peligrosos, en semejante  borrachera.

 Era fuerte, y bonita a pesar de la cicatriz en la cara. Le había hecho un favor que me agradecía hondamente. Tenía un niño, al cual le bajé la fiebre una noche que llegó al hospital sin un peso, y el niño delirando: la gastroenteritis lo estaba matando. Se la combatí, por nada, por humanidad. Ni siquiera acepté su gratitud de una noche de cama. Me ayudó a entrar al cuarto, que tenía puerta a la calle, y se fue luego con la noche que, empezaba a ventear un frío  glacial.

 En la cama todo empezó a darme vueltas, hasta caer en un abismo de remolinos, y flotar, luego, en una nata de silencio. Sé que es una mujer, la que está aquí. Tiene los ojos almendrados, y me llama, para que la siga por los zaguanes del patio de geranios, nomeolvides, y begonias. La sigo como si levitara, pero lo más extraño es que, no escuche el griterío de los grillos en el patio, y que al mirarme en el alto espejo que cuelga encima del lavamanos, este no me devuelva la imagen de mi cara 

 


Imagen intervenida