martes, 8 de agosto de 2023
martes, 25 de julio de 2023
La calle de las alcahuetas
No
la sentí llegar, por la modorra que me había causado la tercera botella de
aguardiente. Cuando el aguardiente se me hace dulzón, sé que estoy a punto de
emborracharme; entonces me levanté de la mesa, a pesar de los ruegos de los
amigos para que, me quedara otro rato; pagué la ronda, y me aventuré calle
abajo, a pesar del peligro que entrañaba transitar La Calle de las
alcahuetas, a esa hora de la noche, de alta densidad de malandrines
entrenados para el raponeo de carteras, el cuchillo en la espalda, y no haga
movimientos raros, hermano, porque le corto hasta el alma, en medio de los
ventorrillos a lado y lado de la vía, y la hedentina de orines revenidos.
Una puta, a la que llamaban la cremallera, tenía en la mejilla izquierda una
cicatriz larga y cosida tan burdamente, que le quedaron las huellas de la
sutura como si fuera un sierre, me acompañó hasta uno de los caserones de la
ciudad histórica, donde vivía !Doctor! no es hora de andar por estos lugares tan
peligrosos, en semejante borrachera.
Era fuerte, y bonita a pesar de la cicatriz en la cara. Le había hecho un favor que me agradecía hondamente. Tenía un niño, al cual le bajé la fiebre una noche que llegó al hospital sin un peso, y el niño delirando: la gastroenteritis lo estaba matando. Se la combatí, por nada, por humanidad. Ni siquiera acepté su gratitud de una noche de cama. Me ayudó a entrar al cuarto, que tenía puerta a la calle, y se fue luego con la noche que, empezaba a ventear un frío glacial.
En la cama todo empezó a darme vueltas, hasta caer en un abismo de remolinos, y
flotar, luego, en una nata de silencio. Sé que es una mujer, la que está aquí.
Tiene los ojos almendrados, y me llama, para que la siga por los zaguanes del
patio de geranios, nomeolvides, y begonias. La sigo como si levitara, pero lo
más extraño es que, no escuche el griterío de los grillos en el patio, y que al
mirarme en el alto espejo que cuelga encima del lavamanos, este no me devuelva
la imagen de mi cara
Imagen intervenida
jueves, 13 de julio de 2023
DEJO
Imagen intervenida
Dejo un poema
en el horizonte de tus ojos,
línea de sueños donde estamos siempre
como una postal sepia de encuentros.
Dejo un poema en la brisa,
para que se enreden en tu pelo
sus versos,
como ramas abiertas al sol
y siempre me recuerdes.
Dejo un poema
en la banca de aquel parque,
donde llovían las hojas
sobre tu regazo,
y cuando te hacía el amor luego,
en el fragor de las pieles encendidas
olías a eucalipto.
jueves, 29 de junio de 2023
Espina
*Imagen de internet intervenida
Miro
el espejo
y
ahí estás
como
si nunca te hubieras ido,
y
el tiempo
se
hubiera quedado detenido
en
el azogue del espejo,
para
que vivieras,
en
una primavera perenne
de
cristal,
mientras
adentro,
mi
alma se duele
y
se conduele
con
el encono de una espina
eterna,
espina
que no muere
domingo, 18 de junio de 2023
De utopías y complicidades
*Imagen intervenida
La
noche es una nata de nostalgia.
Brassens,
y La mala reputación,
me
desbordan el alma
Canto
a Brassens mientras me bebo un "amarillo",
y
la guitarra en un lamento de cuerdas se desgarra
(…Yo
no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no le gusta que
Uno tenga su propia fe…)*
A pesar del tiempo,
y las horas que pasan
fuerza
y rebeldía en la esperanza se juntan.
El
mundo espera todavía la utopía
más
cuando es un ojo
que
sangra en medio de la noche,
un
beso que sabe a lágrima salobre
una
fosa siempre abierta
que no para de recibir sus anónimos muertos
en noches de cómplices neblinas
Amor,
bebamos
por la complicidad de los dos,
y
con el poema de Benedetti,
peleemos
la vida por todos sus costados,
que
"en la calle codo a codo
somos mucho más que dos"*
* La mala reputación, de Georges Brasssens
* Verso
de Te quiero de Mario Benedetti
martes, 6 de junio de 2023
JABÓN Y SEXO DE MOTEL
*IMAGEN INTERVENIDA
Aquella
tarde (hacía un calor insoportable), se arregló como pudo. Sintió que no era su
día. Al mirarse en el espejo, se vio el pelo sin vida, en ella que era uno de
sus mayores atractivos, y casi termina en llanto, si no es porque tocan a la
puerta, y se fue de prisa a abrirla, rodando por el suelo, al enredarse
con la alfombra de la sala, que había sido levantada en una de sus esquinas,
quizás, por la muchacha que hacía el aseo en el apartamento. En el traspiés se peló
la rodilla izquierda con la consecuencial rotura de su jean estrecho, un Disel,
a cambio del cual, había tenido que privarse de los helados “gelato”,
que hacían las delicias de su paladar, y de las idas a los cinemas de Cañaveral,
con sus amigas, los sábados, a escondidas de Guillermo, cuando se reunían a
chismosear cosas de su novio, y del espionaje que le había montado,
porque quería saber con cuál babosita me la está jugando
el Guille , pues últimamente, llegaba oliendo a jabón chiquito, y muy
distraído de sus responsabilidades amorosas; apenas le daba un beso frío,
y no le susurraba como antes, con ese verraco acento de varón santandereano, eres
mi perrita, que a ella se le erizaba la piel, y se lo comía a besos, y como
en las películas terminaban desordenando las sábanas.
Sí.
Últimamente, llegaba esparciendo ese olor inconfundible a jabón chiquito de
esos que dan en los moteles, pero le quedaba bailando la duda, puta
incertidumbre, porque en los hoteles también daban ese jabón de olor inconfundible
a sexo. ¿Y si en lugar de hacerlo en un motel, se las daba de fino y la
llevaba a la cama en un hotel lujoso, como ese de la Mansión del Conde de
Cuchicute, que habían inaugurado recientemente, con bombos y platillos y presidente
de la República a bordo? No supo cómo abrió la puerta, en medio de la duda que
la asaltaba, y el dolor que le alfilereaba la rodilla. Era, Guillermo.
Enmudeció sin remedio, y no atinaba a moverse. Qué te pasa mi perrita,
me vas a dejar aquí parado como una estatua de museo, le escuchó decir al
otro lado de la puerta, en ese acento familiar del macho santandereano,
que a ella le encantaba más que sus gelatos, y náufraga de sus
besos, no le quedó más remedio que lanzarse en sus brazos y buscar con ansiedad
sus labios, olvidándose de las molestas disquisiciones sobre Guille, el jabón
chiquito y sus infidelidades de motel que, la atormentaban, últimamente.
sábado, 27 de mayo de 2023
Sartrianas
*Imagen intervenida
Me he quedado suspendido en su risa.
Cascabelea entre las estrellas de
la noche,
y mi whisky en las rocas.
Tracy Champan se deja escuchar
en el minicomponente,
en un blues solo mío,
le traduzco a ella,
en el ensalmo de sus labios,
a punto del beso:
"Cualquier
lugar es mejor
Comenzando desde cero,
no tengo nada que probar
Tal vez hagamos algo.
Yo, yo mismo
no tengo nada que probar"
Y humedezco sus labios en un
beso-whisky
whisky-beso.
Como en el blues de Champan
quizás todo lo he probado
con yerros mayores
y aciertos menores,
o al revés
pero lo he probado.
Que vengan
entonces
Ideas nuevas
desde otro
costado de la vida
y la existencia,
sin la premura de lógicas y premisas
Quizás me
anime.







