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martes, 6 de junio de 2023

JABÓN Y SEXO DE MOTEL




    





*IMAGEN INTERVENIDA



Aquella tarde (hacía un calor insoportable), se arregló como pudo. Sintió que no era su día. Al mirarse en el espejo, se vio el pelo sin vida, en ella que era uno de sus mayores atractivos, y casi termina en llanto, si no es porque tocan a la puerta, y se fue de prisa a abrirla, rodando por el suelo, al enredarse con la alfombra de la sala, que había sido levantada en una de sus esquinas, quizás, por la muchacha que hacía el aseo en el apartamento. En el traspiés se peló la rodilla izquierda con la consecuencial rotura de su jean estrecho, un Disel, a cambio del cual, había tenido que privarse de los helados “gelato”, que hacían las delicias de su paladar, y de las idas a los cinemas de Cañaveral, con sus amigas, los sábados, a escondidas de Guillermo, cuando se reunían a chismosear  cosas de su novio, y del espionaje  que le había montado, porque  quería saber  con cuál babosita me  la está jugando el Guille , pues últimamente, llegaba oliendo a jabón chiquito, y muy distraído de sus responsabilidades amorosas;  apenas le daba un beso frío, y no le susurraba como antes, con ese verraco acento de varón santandereano, eres mi perrita, que a ella se le erizaba la piel, y se lo comía a besos, y como en las películas terminaban desordenando las sábanas.

   Sí. Últimamente, llegaba esparciendo ese olor inconfundible a jabón chiquito de esos que dan en los moteles, pero le quedaba bailando la duda, puta incertidumbre, porque en los hoteles también daban ese jabón de olor inconfundible a sexo. ¿Y si en lugar de hacerlo en un motel, se las daba de fino y la llevaba a la cama en un hotel lujoso, como ese de la Mansión del Conde de Cuchicute, que habían inaugurado recientemente, con bombos y platillos y presidente de la República a bordo? No supo cómo abrió la puerta, en medio de la duda que la asaltaba, y el dolor que le alfilereaba la rodilla. Era, Guillermo. Enmudeció sin remedio, y no atinaba a moverse. Qué te pasa mi perrita, me vas a dejar aquí parado como una estatua de museo, le escuchó decir al otro lado de la puerta, en ese acento familiar del macho santandereano, que a ella le encantaba más que sus gelatos, y náufraga de sus besos, no le quedó más remedio que lanzarse en sus brazos y buscar con ansiedad sus labios, olvidándose de las molestas disquisiciones sobre Guille, el jabón chiquito y sus infidelidades de motel que, la atormentaban, últimamente. 




40 comentarios:

María dijo...

Jaja está claro que conoces bien al género femenino, porque aunque es un poco exagerado decir que porque tienes el pelo mal, entran ganas de llorar – seguro que habrá quien le ocurra ; ) sí que es cierto que mirarte al espejo y encontrarte hecha una facha, baja el ánimo hasta los pies. De todas formas esta pobre, con todos mis respetos, es carne de cañón jaja porque a ver…¿estás dudando si tu pareja te es infiel y según llega?…¿corres a sus brazos? Somos tontas rematadas ; ) Genial! Se ve todo como si estuviéramos allí en tus letras, hasta cómo rodaba por el suelo con el primer traspiés... aunque menor que el segundo ; )


Un abrazo fuerte!

retazosmios dijo...

Y que no podrá el amor!, amigo Carlos, mucho pensar y dialogar con ella misma, pero cuando llega su amorcito con esa voz de macho y ese olor a jabón chiquito se derrumba ante sus brazos. Y es que el amor a veces soporta cuanto de malo queramos ver, pero siempre anteponiendo la duda para que no sea efectivo ese mal presagio.
Una buena historia, amigo mío.
Un gran abrazo estimado Carlos y feliz resto de semana.

mariarosa dijo...

Mande una devolución y se perdió en la web.

Te decia que mujer al fin que ante el hombre amado y unas palabritas endulzadas con frutilla, todo olvida y perdona. Muy buen micro.

mariarosa

Verónica O.M. dijo...

Debió de preguntarle.
Aunque de ser ciertas sus dudas, quizá la respuesta no fuera sincera :(
Un abrazo.

Viagens pelo Rio de Janeiro e Brasil. dijo...

Boa Noite meu querido amigo Carlos. Obrigado pelo texto maravilhoso, aproveito para desejar uma excelente noite de terça-feira.
Luiz Gomes.

Tatiana Aguilera dijo...

La protagonista es una mujer insegura que hasta su cabello encuentra sin vida. Imagina que su Guille últimamente huele a ese jabón de los moteles, y ¿si fuera cierto?, ¿por qué no lo encara?. Al contrario, se lanza a sus brazos y olvida sus temores.

Abrazos Carlos

Citu dijo...

La pasión te borran las dudas pero tarde o temprano ella volverá a tener dudas sobre su novio. Genial relato. Te mando un beso. https://enamoradadelasletras.blogspot.com/

Albada Dos dijo...

Está visto que los celos se manifiestan sí o sí. Pero igual no hay infidelidad en la realidad.

Buen cuento. Un abrazo

Macondo dijo...

En un momento se terminaron todas las dudas y penas. Se arregló el día.
Me ha encantado tu relato, Carlos.
Un abrazo.

Alfred dijo...

Ante las disquisiciones celosas, sobre posibles infidelidades moteleras, mejor un buen encuentro casero.

Un abrazo.

Juvenal Nunes dijo...

Um encontro desastroso mas que produziu efeitos práticos.
O amor acontece.
Abraço amigo.
Juvenal Nunes

Cabrónidas dijo...

Cómo se complica la vida esta mujer, y de paso a su pareja. Aunque luego, en este caso, esas complicaciones tan risibles desaparecen en cuanto la parte masculina le hace la rosca.

ETF dijo...

Buen relato, Carlos Augusto. Me has tenido en vilo y en volandas hasta el final. Saco un conclusión de tu magnífico texto de hoy: "Piensa mal y acertarás, pero es mejor no pensar, se es más feliz".
Un abrazo, escritor.

Solo Yo dijo...

Con lo fácil que es preguntar directamente... si se quiere saber la respuesta claro..
Me encantó tu relato.

CHARO dijo...

Un relato con final feliz cómo a mi me gustan.Saludos

lichazul dijo...

... hay quienes coleccionan esos jaboncitos :)))

abrazos y buena jornada

Carmela dijo...

Vaya vaya con los jaboncitos, y mira que me gustan para dar olor a los cajones, jajaja me lo pensaré la próxima ves :))
Un relato ameno y fácil de leer, en el que uno se llega a dar el traspiés y a caer al suelo por esa esquina de la alfombra levantada.
Un beso.

J. S. Vila dijo...

Sin duda es un relato vivido e intenso que transporta al interior del mismo. Muy bien relatado, es un trabajo de novelista profesional. Me ha dado satisfacción leer algo también hecho. Gracias.

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Al fin de cuentas la pasión borra las dudas, el olor a jabón chiquito... y todo bien.

Un abrazo.

Margarida Pires dijo...

Uma história com o seu suspense!
Um beijinho, Carlos!
Fascinante de se ler!
Os sabonetes trago sempre para casa!
Megy Maia😘💙💐

Carolina dijo...

¡Hola! Muy buen pequeño relato y palabras, realmente transmites las cosas de una forma que parece que lo estoy viendo en una película, muy vívido. Nos leemos. Un abrazo ❤️

Verónica Calvo dijo...

El tono de una voz, la palabra justa con ese tono.
Hasta el próximo round de olor a jaboncito.
Muy bueno, Carlos.

Abrazo.

carlos perrotti dijo...

Por alguna razón (Blogger) mi comentario no aparece. Habrá ido a tu casilla de spam, amigo? De todas maneras, me encantó tu texto. Eso pasa por no ir de frente...

Abrazo hasta vos.

Mari Carmen dijo...


Un relato que se lee con gusto y que tiene un buen final, como a mi me gustan.
Un abrazo.

Aristos Veyrud dijo...

Puede ser una sutil crítica de cómo el machismo tanto en el hombre como en la mujer encriptan en la botella al poderoso genio de la libido y del amor torrencial. Me pregunto entonces si la chica por cualquier casualidad llega a despertar a otras posibilidades del amor y su aventura, llega a mirar por ejemplo a los ojos de otro amante y convertir su cotidiana historia en viento y tempestad...
Esa palabra chiquito tiene una fuerte carga de cachondez en Colombia.
Saludos Escritor!!!
Y un efusivo saludo a todos los petristas en tu país y a su consigna "Colombia Potencia Mundial de la Vida"

Ana Mª Ferrin dijo...

Madre mía, madre mía, como está el tiempo por ese Santander colombiano, que supongo tan bello como el nuestro.

Pues sí, Carlos, muy bien explicado. A todo eso puede llevar la angustia de los celos.
A caerse y romperse el pantalón, a desmejorar el físico, a dejar que la pena corroa la vida.

Por eso lo más inteligente cuando entran en escena el jaboncito de motel y demás, es olvidarse del "partenaire" y dedicarse a vivir lo mejor posible sin perder un minuto de su tiempo en especulaciones. Y si alguien tiene que sufrir, espiar, desesperarse, que sea la otra parte quien sufra especulando con quien y qué estará haciendo la protagonista.

Buena semana y buen verano.

Frodo dijo...

Con esa pequeña escena que tiene ese pequeño jabón como centro de la TRama describiste el clima de toda a película.
Una genialidad, Carlos
Abrazo grande!

Myriam dijo...

Muy gráfico tu relato con una buena inmersión en la psicología juvenil femenina en el que me ha gustado como has planteado esta cita con este Guille macho santandereano con olor a jaboncito de motel.

Gracias, Carlos por haberme hecho pasar un momento muy agradable leyéndote.
Un fuerte abrazo.

Joaquín Galán dijo...

Es lo que tiene el amor, que al final todo se perdona ante el objeto de nuestro culto amoroso.
Tu relato me ha sonado a cine negro y me he quedado con ganas de más, de saber si de verdad el hombretón de Guille se las llevaba a un hotel caro o a un simple motel de carretera. O,quién sabe, puede que a ninguno de los dos sitios. Lo que importa es ese abrazo final reconciliador (aunque solo sea por el momento).

Abrazos.

Graça Pires dijo...

A sua psicologia do feminino coloca a mulher preocupada com o cabelo. Mas há aromas que fazem
esquecer o que quer que seja por convocarem a intimidade e até o ciúme.
Uma história bem contada.
Uma boa semana.
Um beijo.

Teté M. Jorge dijo...

Uma história novelesca… ahahah… muito boa!
Um beijo

lanochedemedianoche dijo...

Las mujeres somos muy de perdonar, en cambio, si les pasa a los hombre jamás perdonan. ¿Será una realidad o una fantasía creer?. "En la fidelidad". Me encanto tu relato amigo poeta.
Abrazo

SILO LÍRICO - Poemas, Contos, Crônicas e outros textos literários. dijo...

Belo conto e o incidente
Que a fez cair de joelho
Pareceu-me a um conselho
Para não estar presente
Em hotel com o presidente
Hospedado em tal lugar
E assim pode se jogar
Aos braços do bem amado
Guilherme do outro lado
Da porta e o fez entrar.

Parabéns pelo belo texto literário. Abraço fraterno. Laerte.

São dijo...

Bom, as dúvidas não eram assim tão fortes ao que parece....


Abraço, bom resto de semana

Laura dijo...

Cuando el río suena, agua lleva...
Yo ante la duda andaría con cuidado (y sobre todo tomaría precauciones, que después pasan cosas...)
Un abrazo.

Manuel dijo...

Precioso relato, que de inmediato se lo paso a mi esposa, porque se de antemanos que a ella también le va a gustar.
Un fuerte abrazo, amigo Carlos.

CÉU dijo...

Gostei muito do teu relato.
As mujeres conseguem perdoar mas facilmente que os hombres.
Besos, Carlos.

Viagens pelo Rio de Janeiro e Brasil. dijo...

Boa tarde de domingo e um bom início de semana com muita paz e saúde, meu amigo querido.

Luiz Gomes.

mariposa dijo...

Puede ser que el amor todo lo perdona?

Un abrazo

Belinda Torres

Galilea dijo...

Uhmmm... la duda volverá cuando vuelva a tener la cabeza fría.
Buena historia 👏👏👏👏