jueves, 12 de marzo de 2020
Cántaro
*Foto intervenida
Bajo la sombra de tu pelo
hueles azahar
y en el nido de tu pecho
tus ojos custodios
son estrellas mientras duermo en ellos.
Contigo siento que soy la brisa
que se eleva ingrávida
y se vuelve lluvia luego
para mojar tu cuerpo,
y encajar en cada poro
de tu piel
la eternidad del agua.
!Corre¡ lluvia por su piel,
que soy el agua,
y tú cántaro agradecido.
Mañana,
amor,
serás durazno
y me embriagaré de su licor
en cada beso tuyo.
Muerde mi boca
que muerdo la tuya,
mi durazno en flor
Es la hora del tálamo
y la piel llama al abrigo
de los cuerpos.
Vendrá la madrugada
y en tu cuerpo desnudo
nacerán jazmines
saludando el nuevo día.
miércoles, 4 de marzo de 2020
Aromas
*Foto propia intervenida
Eco de su dulce voz que se
repite en las grietas
de la ciudad vieja,
como un fino puñal que hiere de
felicidad la memoria.
No está,
es el viento que se ha quedado con su
habla de sirena
citadina,
y me fuerza a buscarla en la barra de
los bares
donde cantábamos con Sabina
“mi corazón de viaje
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje
de un no te quiero querer.”
La ciudad vieja huele a ella,
como
una flor que hubiera abierto
su
sexo,
a
los aromas del deseo,
desparramándolos
por la piel de las piedras
y
los muros,
como
una bella maldiciónjueves, 20 de febrero de 2020
La ciudad vieja duerme
*Foto propia: Tejados y balcones de la Casa Consistorial. Piedecuesta (Colombia)
La ciudad duerme sobre los tejados,
en un mediodía de sopor.
Hay silencio denso,
como si nada existiera,
como si el tiempo se hubiera detenido
en un caldo de calor que está ahí,
vivo con los latidos de un corazón,
mientras las palomas que siempre zurean
sobre estos
tejados viejos de la ciudad,
se han rendido a un ardor que abate y
anestesia la conciencia
sábado, 15 de febrero de 2020
LA MAGA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO
*Foto intervenida
Siempre habrá una Maga, como
la de la Rayuela en nosotros. La veremos un día despistada, con el pelo rebelde
en la cara, caminando por una calle náufraga de señales, y nos iremos tras
ella, conversando de lo fresca que está tarde (ayer el calor era insoportable),
y sabremos que vive en un apartamento que amenaza ruina; pondrá unos discos del
gran Satchmo, nos hablará de El perseguidor de Cortázar, y entrada la noche,
ella preparará un tinto, mientras parlotea de un rincón de la ciudad donde los
pájaros mueren contra los ventanales, entonces nos daremos un beso, y seremos
ya, parte de su juego, ese juego interminable de jugar a reencontrarnos en la
excusa del azar o la coincidencia, por esos lugares que ella demarca como
suyos, productos de su amor por la ciudad, porque más ha podido esa manera silvestre,
natural y salvaje de amarnos, ella desandado nuestros pasos, nosotros
desandando los de ella
Un 14 de febrero 1984 murió, Julio Cortázar
en París, enterrado en Montparnase. Y, la mejor manera de recordarlo, debe ser
a través de la legendaria y perenne, Maga.
jueves, 6 de febrero de 2020
Noche azul
*Foto propia
Hay noches de noches,
como
esta que encala de azul
las
paredes de la casa.
Noche
sin brújula,
de
relojes sin horas,
noche
sin retorno.
Marinero
ciego
navego
en las sombras de mis sueños,
camino
del naufragio
y
tu voz no me llega.
Sólo
los ! ayes ¡
desgajando
las hojas
del
delirio de un bosque
de
helechos y de sauces
Etiquetas:
delirio,
noche azul,
poema,
sueño
jueves, 30 de enero de 2020
Grietas
*Foto intervenida
Cuántas
veces abrí grietas en las nubes
para
escribir su nombre.
Eran
los tiempos del asombro.
De
la piel de ella tatuada de versos por el pico
de
pájaros de ternura.
Cuántas
veces desató tormentas mi voz,
desbordando
su eco por los caminos de la rosa
de
los vientos.
Por
aquellos tiempos bañábamos nuestros cuerpos
en
las aguas desatadas de un sexo ardido y vehemente.
Hoy
las nubes son un plomo denso que amenaza la tormenta,
y
en su piel se marchitan los versos
como
los árboles que ven secarse sus ramas en la agonía del verano.
Y
mi voz es un eco sordo que se repite adentro del alma,
mientras
el deseo muere en nuestras bocas
en
el goce marchito del sexo
lunes, 20 de enero de 2020
Playa, arena y luna
*Playa de Coveñas, en el Golfo de Morrosquillo, Caribe colombiano
Se ha quedado sola,
Playa de Coveñas,*
Playa de Coveñas,*
y su arena de
terciopelo.
En la noche vendrá la luna,
En la noche vendrá la luna,
despacito,
y dormirá en los ojos
y dormirá en los ojos
de las
guapas morenas,
como una moneda de
fuego,
mientras
templan sus caderas,
al ritmo de las congas
y el tambor
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