Vistas de página en total

jueves, 6 de septiembre de 2012

Sorpresa

Foto: Mimetizado en el alto pastizal, el hombre abrió la cortina de hojas lanceoladas,  puso  la mirada en el lente de la carabina, y sus ojos  eran los ojos del puma, desgarrándolo por dentro

Mimetizado en el alto pastizal, el hombre abrió la cortina de 

hojas lanceoladas, puso la mirada en el lente de la carabina, y 

sus ojos eran los ojos del puma, desgarrándolo por dentro

jueves, 30 de agosto de 2012

A la espera

Aquella tarde, ella supo que no aguantaría más esa sonrisa suya de superioridad, después de hacer el amor, y compró en el mercado negro la magnum 45, que puso debajo de la almohada.


sábado, 18 de agosto de 2012

Caballos de la medialuna



jueves, 9 de agosto de 2012

A tientas



La ciudad  no tiene perfiles, ni esquinas 
en mis ojos. 
Una lágrima con el furor del ácido 
deslíe iris, pupila, retina... 
La ciudad ha dejado de ser. 
Hay un vacío allí donde estaba, 
por eso tampoco la recuerda la memoria. 
Sólo cuencas vacías que no reconocen los lugares 
donde la ciudad era esperanza, 
amor de bar con besos agrios de cerveza, 
y rocola sangrando boleros de despecho; 
entraña de amores escondidos, 
en motelitos donde rumia la tristeza
de una tarde de domingo. 
Un vivir a tientas mientras crece 
en las junturas de las piedras 
una nostalgia sin ayer.

domingo, 29 de julio de 2012

"Tusa" y despecho


Después de unos aguardientes en la soledad de su cuarto de un tercer piso, le vino el recuerdo de ella, y sacó el saxofón del viejo estuche de madera. Las notas fueron desalojando morosas el riguroso silencio del cuarto, y al otra día lo encontraron, ahogado en un charco de corcheas y semicorcheas de nostalgia.

jueves, 26 de julio de 2012

Candilejas

Bastó un beso, para hacer de sus ojos candilejas de amor en las noches sin luna

miércoles, 18 de julio de 2012

Desesperado

Foto: DESESPERADO

Entró al bar de vidriera a la calle. Se sentó cerca para observar el movimiento en el vasto andén, donde a esa hora (entrada la noche), se abarrotaba de estudiantes y oficinistas esperando el colectivo: La vio venir, abrazada, y dándose besos tiernos, con aquel hombre de  barba entrecana y pelo largo -pintor de alto vuelo, decían sus amigos- por el cual lo había dejado. Cuando pasaron cerca a la pared de vidrio, nadie supo en qué momento, sacó la pistola y se voló los sesos, que esparcidos en la vidriera, dibujaron el abstracto del vitral de una de las más hondas tragedias de amor desesperado, que la ciudad tardaría en olvidar.


DESESPERADO

Entró al bar de vidriera a la calle. Se sentó cerca para observar el movimiento en el vasto andén, donde a esa hora (entrada la noche), se abarrotaba de estudiantes y oficinistas esperando el colectivo: La vio venir, abrazada, y dándose besos tiernos, con aquel hombre de barba entrecana y pelo largo -pintor de alto vuelo, decían sus amigos- por el cual lo había dejado. Cuando pasaron cerca a la pared de vidrio, nadie supo en qué momento, sacó la pistola y se voló los sesos, que esparcidos en la vidriera, dibujaron el abstracto del vitral de una de las más hondas tragedias de amor desesperado, que la ciudad tardaría en olvidar