miércoles, 9 de noviembre de 2022
Para que venga la vida
viernes, 28 de octubre de 2022
Noche de brujas
*Foto intervenida
¿Me acompañas amor, a una fiesta de
máscaras, la noche de brujas? Él parecía no escucharla, pues siguió bebiendo su
cerveza, ahí en la barra , atento a la canción que Fito Páez cantaba en la pantalla gigante: "Estas
en el club Calavera /En el refugio Monteagudo te abrazan con el corazón/ Fui a
cantar una noche con el piano /Y un cartel escrito con dolor decía que la calle
no es un buen lugar/ Para vivir, mucho menos para morir/ Transmítelo,
transmítelo /"
-Amor, ¿me escuchaste? -
-Claro que te escuché, y tú ya sabes lo
que pienso al respecto. Esa fiestecita gringa no me entusiasma ni un poquito.
-Pues voy a ir de todos modos -le enfatiza
la mujer, con un brote de lágrima-Los amigos de la empresa vamos a montar una
comparsa parodia de la muerte.
-Ve tranquila a tu fiesta de brujas - le
dijo tiernamente. Yo prefiero el bar. Aquí se dan situaciones, que bien valen la
pena para un buen reportaje de la noche (asomó su alma de periodista)- Le dio
un beso. Salieron a la Gran avenida, y tomaron sendos taxis que, los llevarían
a sus apartamentos.
El primero de noviembre, El tabloide, estremecía la tranquilidad de la Gran avenida con la nefasta noticia: "Joven periodista, baleado a la entrada de bar La treinta, la noche de brujas, por una comparsa de la muerte.
jueves, 20 de octubre de 2022
Amor náufrago
*Foto intervenida
Hacía tiempo que no se hablaban. Él sin
decir una palabra, se fue una noche a dormir al cuarto de los trebejos. Ella
sentía que el amor se había erosionado, "amor náufrago, náufrago amor",
se repetía en la soledad de su cuarto, como un estribillo de tormento y ahora
sin la presencia de Pedro (así se llamaba él), le parecía más grande y
deprimente esa habitación donde se habían amado furibundamente desde el momento
que se fueron a vivir juntos.
Lo decidió de un momento a otro, a pesar
de que Pedro seguía siendo generoso, corriendo con todos los gastos de la casa,
sin pensar en lo distanciados que estaban. Tomó una maleta grande, de esas de
viaje, y metió en ella toda la ropa de él y la puso en la puerta de la casa,
con una nota en un cartel grande que le permitiera leerlo sin excusa: "Pedro,
como la casa es mía, búscate otro lugar donde dormir, porque aquí se te acabó
la dormida"
jueves, 13 de octubre de 2022
domingo, 2 de octubre de 2022
Morena de la guitarra
La brisa encabrita su pelo,
en bucles de notas delirantes,
morena de la guitarra.
El sol languidece a sus espaldas
morena de la guitarra
y su boca se abre en el canto
al asombro de sus dientes,
de sus ojos,
blancas y negras,
negras y blancas
de una música que encanta,
música que enciende la piel,
morena de la guitarra
*Foto intervenida
viernes, 23 de septiembre de 2022
MIEDO (Serie)
La boca le sabía a
cobre cuando abrió los ojos. Trató de moverse de la cama, pero una agonía le
trepanaba el estómago. Al fin tuvo que levantarse, porque se le vinieron unas
incontenibles ganas de vomitar. Creyó que se le iba la vida, cuando dejó en la
taza del inodoro, una baba verde y mucilaginosa. Se levantó y se lavó la boca
con saña. Pero le olía la piel, al bravo aguardiente con el cual pasó la
marihuana, que le había traído Néstor de Buenaventura. Entonces recordó la
mujer con la cual había estado esa noche, una morena de nalgas rotundas, le
brillaban los ojos como candelillas en la oscuridad del cuarto. Había podido
matarla, ahí mismo, mientras hacían el amor, pero no lo hizo. Por primera vez
sintió miedo, a pesar de que en su conciencia pesaban más de cien muertos, y le
temblaron los dedos a la hora de jalar del gatillo.
viernes, 16 de septiembre de 2022
Cardos y espinas
La he buscado en las grietas que aún quedan de la
ciudad
derruida;
en cada ceja de luz que los robles y encinos de la
vecindad
del bosque dejan filtrar arriba de su dosel.
Palmo a palmo la busco en las multitudes que se
agolpan en los espacios abiertos de las ciudades,
y sólo rostros apretados por la ansiedad,
me devuelven sus miradas.
Quizás,
sin darnos cuenta,
somos fantasmas
buscando una sonrisa,
cuando ya todo está muerto.
Entonces,
cómo encontrar la felicidad,
si en los ojos sólo hay cuencas
donde florecen las espinas
y los cardos.




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