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sábado, 7 de mayo de 2011

La noche de sus ojos




La tarde agoniza,


ocaso de un sol arrebolado.


Se apresura la noche,


y en la ansiedad de sus ojos


se encienden las primeras estrellas.


Su pelo y sombras oscurecen aún más


la noche,


y con taconeo fino,


arranca lamentos a las baldosas frías


del zaguán,


donde un grillo ensordece la penumbra,


ella deja caer el vestido rojo,


y al descubierto su piel nacarada,


sembrada de pasiones y deseos.


lunes, 2 de mayo de 2011

Libre




Libre como el agua




que me escurre




entre las manos;




libre como el cóndor




que sobrevuela los Andes;




libre como tu pelo,




suelto al viento,




guinda de cascabeles.




miércoles, 27 de abril de 2011

Espumas...



En la serenidad de la noche,



me llega su olor a hembra.



Cómo ansìo la humedad de su cuerpo



y ese mar que hace espuma



entre sus muslos.

viernes, 22 de abril de 2011

Reencauche del cuento: la más bella




Ella - mujer pertinaz y hartamente vanidosa - a pesar de la estruendosa rotura y el alarmante déficit mundial de espejos que causa al mirarse en ellos, sigue creyéndose la más bella.

domingo, 17 de abril de 2011

Hay...


Hay retazo de nube que guarda su presencia en cada pensamiento;

hay un aroma suyo que esparce el viento entre las ceibas;

hay un sol de los venados que asoma sombras en sus ojos;

hay un costado del dolor que es su olvido.

domingo, 10 de abril de 2011

Errancia


Anduvo todos los caminos,

buscándola,

mientras la memoria

se colmaba

de un polvo amarillento,

y cuando ella

condenada a la errancia,

se cruzó con él en una de las sendas,

la felicidad fue sombra:

él siguió de largo...

se habían apagado sus recuerdos

sábado, 2 de abril de 2011

Memoria del ritual


Memoria de los hombres

danzando alrededor del fuego,

la luna plena en el cénit,

la brisa trayendo olores de la noche,

el mar embravecido rompiendo las costas.

Un pecho se agita y se contrae,

en el cuerpo de mujer,

adormecida en el sopor de las hierbas,

el puñal de sílex blanqueado,

se alza como un ave en la penumbra,

y la luna lo destella,

antes que hienda la carne

de la somnolienta doncella.