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lunes, 27 de diciembre de 2010

Cuartito y tango


El cuartito aquel

en el callejón de paredes sepias.

La ventanita al sol,

colgando debajo las macetas de geranios.

La ventanita a la luna,

dejando entrar

conciertos de grillos y gatos,

o acaso aquel tango,

"...por una cabeza...",

que nada tenía

de romántica su letra

pero el bandoneón la hacía dulce,

y nos repegábamos

cada vez que la oíamos,

como si no fuera la canción pedestre

a un caballo de carreras,

y sí una canción,


para hacer el amor

en un cuartito de motel

a la medianoche.


martes, 21 de diciembre de 2010

Antes


En la película rodando segundos en su mente, los dos desnudos en el cuartito aquel donde agotaban la ansiedad de sus encuentros furtivos; esos segundos antes de que el hombre del guante negro jalara el gatillo, y !pum¡, una reventazón de sesos , sangre y huesos, alargándose sobre el piso como un extraño arabesco.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Oníricas


Te veo

en un sueño

de algas vidriadas,
náufraga

en un mar de cristales rotos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Danza y ombligo


Apremio la música

en el oboe.

Ella danza

y en su cimbreo

el ombligo,

como un sol

de oro.

martes, 7 de diciembre de 2010

Crónica:"Desde el diluvio no veía llover tanto"
















Trepada en la copa de un guayabo recio, la mujer - una morena de unos cuarenta años- veía pasar la creciente del Río Magdalena, que había inundado el caserío, incrédula de lo que observaban sus ojos: su casa aguas abajo como un barco escoriado a estribor. Cuando la rescataron sólo atinó a decir, el río se llevó mis chismes (enseres, ropa, televisor...). Sus ojos desolados eran el vivo retrato de la tragedia que viene golpeando a Colombia, con esta temporada de lluvias desde mitad de año, que angustian, porque los metereólogos la pronostican hasta el mes de junio del 2010; y es que da miedo este invierno sin freno, que achacan al fenómeno climático de la niña, pero que quienes no comen cuento, atribuyen al calentamiento global, para que las lomas se vengan abajo como castillos de naipes, las carreteras se desbanquen, los árboles se desplomen, y los ríos como un hervor de aguas, se salgan de su cauce, inundando hasta el nido de la perra, pues como dijo una señora, que casi alcanza el siglo, y como si ella hubiera sido una de sus damnificadas, desde el diluvio no veía llover tanto.

Colombia, está al cogote con esta temporada invernal, y a pesar de que no se quiera señalar responsables, los hay: políticos y gobernantes. La tragedia se veía venir, como la de Armero hace veinticinco años, cuando el volcán Arenas del Nevado del Ruiz, explotó, y el lodo represado, ahogó a los armeritas. Quién no sabía que el río que bajaba del volcán, encajonado, se taponaba en tramos advertidos, y del peligro que representaba su represamiento. Pero !qué bah¡, pudo más la imprevisión, como ahora sucede con el desbordamiento de los ríos, y la venida de montañas, carcomidas por la erosión provocada por la tala, y la minería, y que ante el empuje de las aguas lluvias, se deslíen como gelatina. Esta catástrofe estaba avisada. Cada año, el país sufre los estragos del invierno, y las gentes de los pueblos y caseríos inundados, padecen las inundaciones con el castigo de Sísifo: no se toman medidas para evitar del desborde de los ríos, repetitiéndose como una noria la histora, cuyos perjudicados por lo regular son personas pobres, que escasamente viven de la pesca, la agricultura de mínimo cultivo, o en el caso de las ciudades, donde las aguas provocan catástrofes, desplazados de las tantas violencias rurales que ha padecido el país, la última del paramilitarismo que sembró el terror en el campo a punta de masacres y fosas comunes, para dejar el camino abierto a un terratenientismo emergente, que ahora quiere la tierra para el cultivo de la palma africana, genitora del llamado disel verde, pretendido por compañías extranjeras, especialmente estadinenses.

El tugurismo crece en Colombia. Es que la pobreza y la inasistencia del Estado, lleva a que los vulnerables busquen a toda costa dónde guarecerse, tener un techo, y en Colombia, sólo quedan las lomas, no importa que las casas caracoleen, y guarden equilibrio, en esos cerros, donde ni siquiera, esa caridad mendaz de los ricos, que la emplean para disculpar sus pecados, llega. De allí se cuelgan, para constituir esos barrios de invasión, donde seres humanos apenas sobreviven, mientras el país se pregunta, qué hacen con la plata que le incautan al narcotráfico? Por qué de las ganancias fabulosas de la banca y fiancieras, no se destinan dineros, que concreten proyectos de vivienda digna para los más necesitados. Colombia se empobrece. Más de veinticinco millones son pobres, entonces, cuántos serán los miserables, que apenas se echan al estómago una ración diaria?.

Las repercusiones de estos tiempos invernales, son desasatrosas. La cifra de damnificados pasa del millón, y los muertos, se van perdiendo las cifras, pues a veces el deslome de los cerros, y la avenida de los ríos, no deja contar, y hay que decir en esa palabra tan lábil, pues no establece fronteras: desaparecidos. Colombia, es hoy una ciénaga, y un cementerio, con los aledaños de su capital, Bogotá hechos una ciénaga. Más ha podido la politiquería, y la corrupción en los organismos que deben velar por los problemas sociales y ecológicos, como lo son las Corporaciones que regionalmente están para proteger el medio ambiente( CAR, CDMB...). Pero no han hecho nada, carecen de espíritu previsivo, de capacidad de acción y reacción. Han sido una futilidad, ante el desbordamiento del Río Bogotá, inanes ante el desmadre del Río Cauca, incapaces con el rebose del Río Magdalena, que se llevó el Canal del Dique, que deriva sus aguas hacia Cartagena. A este país definitivamente se lo llevó el desmierde de los políticos, y la navidad negra que vamos a pasar por el invierno va a ser tesa, me dijo en el café Klaus, un hombrecito de lentes de culo de botella: Manuelito, mi filósofo de cabecera, que juró, no tomarse un trago, en estas fiestas decembrinas, en señal de duelo, es que quien celebre en medio de esta tragedia , estará celebrando la muerte.










sábado, 27 de noviembre de 2010

Boca que muerde


Cómo me gusta verte en esa foto,


que devuelve la gracia del blanco y negro,


y relieva tus labios


carne para el beso que muerde,


y aprieta tu saliva


humedad de mar,


sexo salino.

martes, 23 de noviembre de 2010

Sábanas y luna


!¡Cuánto¡!

apresuran

la ansiedad

y las ganas,

en las noches

que eres luna,

en mis sábanas.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Arcoiris


A la vuelta del camino se había roto el arcoiris de tu risa, quedándome sin los pedacitos de colores, conque untabas de felicidad mis tardes tristes

sábado, 6 de noviembre de 2010

Vacío


En la oscuridad un haz de luz, cono perfecto sobre el cadáver encharcado, cuando el gato abrió la ventana en su salto al vacío de la noche.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Garavito: un buen periodista




No puedo decir que lo conocía. Mejor, que sentía su periodismo siempre con la verdad, ajustado a la crítica y denuncia de las trapacerías de quienes ejercían el poder. Un periodista íntegro. Por eso, me viene la imagen del Quijote en la suya, arremetiendo contra la injusticia desde las columnas de los periódicos donde escribió (El Tiempo, La prensa), "sin importarle que lo apartaran de los sitios que quería entrañablemente ni ir en contravía con tal de defender las justas causas en las cuales creía..."*. Ese era Fernando Garavito, el que sentí en sus columnas de El Señor de las Moscas, desde que se vinculó al periódico nacional, El ESpectador, en 1998. El domingo que aparecía su columna, era rito obligado leerlo, por su independencia, y la calidad de su escritura, que le valieron amenazas de muerte, en el gobierno de La seguridad democrática,del sombrío Álvaro Uribe, y lo forzaron al exilio en Estados Unidos, como antes se habían vistos obligados, Daniel Coronel y Felipe Zuleta, periodistas no arrodillados al régimen del hombre del carriel y la ruana.




Ejercía en el destierro, Garavito, el periodismo, y el 28 de octubre, en una de las carreteras norteamericanas, el sueño le ganó a la mano conductora de la cabrilla de su carro , y se fue a otro destino inmaterial: la muerte, cuando iba a satisfacer una beca de literatura y periodismo que se había ganado, justo premio a quien sabía por qué, cómo y para qué hacer periodismo.Garavito no ha muerto. Es que el buen periodismo no muere, y eso era Garavito, un buen periodista, como le gustaría que lo llamaran en el epígrafe de su tumba.




*RAMÍREZ LEÓN, José Luis. Adiós querido Fernando. En: El Espectador. Bogotá (domingo 31 de octubre/2010), p. 52

jueves, 21 de octubre de 2010

Corazón vegetal


Cada tajo del hacha,

en el frondoso encino,

una puñalada,

en lo blando

de mi corazón vegetal

viernes, 15 de octubre de 2010

Tus pies desnudos en la arena


En la playa,

tus pies desnudos

grabados en la arena,

mientras la luna

pestañea celosa,

en lo alto de la noche.

domingo, 10 de octubre de 2010

La mujer de la colt 45


Cuando cerraban el bar, agonizaba justamente la voz de Sabina, en desnudos al amanecer nos encontró la luna. Afuera caía esa especie de llovizna que los limeños llaman garúa. Más de tres meses llevaba ese inviernillo, que se asomaba en gotas de agua fina, en los momentos menos justos: la salida de un cine, la hora de ir al trabajo o salir de él. Eran casi las tres de la mañana, el dueño del bar nos arrojó a la calle, disculpándose, tengo permiso hasta las dos, y no tarda en caerme la tomba, a ponerme un comparendo, así es que ahuequen, y no quedó nadie adentro, ni la voz de Sabina en el equipo cuadrofónico, contándonos de la farra y los polvos peleados con la gata de la canción, en una puja de noche y madrugada. Iris, que así dijo que se llamaba, se repegó a mi cuerpo, y yo le eché el brazo, para darle calor, porque empezó a correr , llevándose las hebras delgadas de la lluvia, un viento frío, por la avenida abajo. Entonces en el abrazo, sentí pegada a su cadera, la colt 45. Conocía esa pistola con solo palparla si me encaletaba una de esas, haciendo inteligencia, cuando estuve en el servicio militar. Tranquilo, no se ponga rabón, me dijo, y paramos un taxi. Fuimos a dar cerca a los Ministerios, donde tenía el apartaco, en el segundo piso, sobre la Gran Avenida. Bajo la chaqueta, bien abrigada traía la botella de aguardiente, que nos había quedado cuando el barman nos puso paticas en la calle, y chupamos el guaro a pico. Abrí la ventana, a pesar del frío. La llovizna no cesaba, terca como el insomnio. Iris se desnudo, tirando en el piso la blusa amarilla como un sol, los sostenes que dejaron al descubiertos, unos pechos redondos y generosos; se sacó también el bluyín de rotos e hilachas, y se tendió en la cama, en la postura de la maja desnuda de Goya. Lo extraño, es que no vi dónde dejó caer la pistola, y , lo que más me preocupaba, era tener que meterme en la cama, y hacerle, alternativamente, el amor para distraerla, mientras descubría donde había dejado la puta colt 45.

domingo, 3 de octubre de 2010

Andariego


Voy sacudiendo el polvo

de los caminos,

y en cada parada,

un beso en el dolor de la partida.

Es que soy

andariego,

transhumante,

y un poco gitano.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Sueño





Si...era su boca,

carnal

en la mordida,

húmeda

en el beso.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Con cara de idiota


Con cara de idiota


No dudo que hacerse el idiota, o parecerse el idiota tiene sus sus ventajas. No me considero inteligente, pero tengo una capacidad para apreciar, como si tuviera un sexto sentido, lo que pasa a mi alrededor. Eso me hace mostrar distante, y torpe, porque-dicen los que me ven como un idiota- que pierdo el hilo de las conversaciones, y me enredo en ellas, lo cual es falso. Sé lo que dicen los demás, así traten de esconder las palabras en metáforas o eufemismos; lo que pasa es que los estudio, y mientras les doy explicaciones de mi torpeza o idiotez, me van soltando verdades, o en la distancia que se crea entre ellos y yo, por mi supuesta idiotez, suelen escapárseles frases, o parrafadas, que entrañan conspiraciones- naturalmente- contra mi, y me defiendo. Sé que buscan amargarme la vida, o sacarme del paseo porque no pueden admitir mi éxito, pues en medio de mi idiotez, soy mejor que ellos. Acaso es gratuito que sea el Presidente de la Compañía? En verdad, se confían de mi supuesta vulnerabilidad mental, y me entregan en bandeja de plata, por qué no de oro o de otro metal, sus propósitos malévolos.


Hace un año, una de mis secretarias, Milena trató de envenenarme a cuentagotas, con arsénico. Y todo porque desde siempre habìa aspirado a la presidencia de la organización. Yo era su obstáculo. Por eso se compró el libro Encaje y arsénico, ella que no leìa ni las cartas de amor del novio, ella que se dormía al primer párrafo de esas noveletas de lágrimas y corazones rotos que toda mujer se ha léido en la vida. Ella que confundìa Pepita Gòmez con Gomitar Pepitas, ella que no distinguía entre la mierda y la pomada, resultò de la noche a la mañana, leyendo una novela de suspenso tan difícil de abordar como Encaje y Arsènico. Y sí la muy idiota, me preguntaba qué sabìa de venenos, yo le decía que poco, y ella interesada en los efectos del arsénico, oye Pablo (yo me llamo Pablo), dicen que el arsénico hay que dárselo lentamente a la persona que se quiere envenenar, para que no se noten los efectos del veneno inmediadamente y no se detecten sus estragos en la sangre; y yo que me había leído todas las novelas de Agatha cristhie, las de Conan Doyle, y de Bolaños, (no el del Chavo) supe que la muy falaz de mi secretaria, me iba a envenenar, con la complicidad de la secretaria de gerencia, llamada Catalina, muy bella ella, boca sensual y carnal, ojos color miel, como a mi me gustan las mujeres, quien me invitò una noche a su apartamento, a pasar una velada inolvidable, y a tomar coctel de granadina. Se figuran, el coctel que me hace agua la boca, por el que daba la vida, pues yo no bebo cerveza, menos whisky, ni aguardiente. Còmo supo ella que me gustaba la granadina, si ni mi madre que està bajo tierra, perdón, en un osario, lo sabía. Entonces, este idiota empezó a sospechar. Le dije que iría, pero con dos condiciones. Nos veríamos en un motel, y llegaría disfrazado de mosquetero. Se figuran disfrazado de mosquetero entrando a un motel, pero qué le iba a importar si era un pendejo, y los pendejos son ridículos. Con mi cara de idiota, y claro una suma respetable, no me fue difícil convencer al novio de Catalina, hermano, tengo una gevita, bocado de cardenal, con la cual no puedo estar por razones de trabajo. Vas y me remplazas. Eso si no te dejas ver la cara, ni puel putas te vayas a quitar la màscara. Al otro día, noticia en primera plana de El Matutino: “Novia despechada envenena con cianuro a su amante, en motel de la ciudad”. Por lo visto a mi secretaria no le bastó el arsénico, y quiso matarme de una, con cianuro. Pero, más puede una cara de idiota que el mismo cianuro, cierto?

sábado, 11 de septiembre de 2010

Murria


Los domingos,

en un cieno me hundo

y, no soy.

Por qué esta murria

de domingo?

lunes, 6 de septiembre de 2010

Muro


Ahí estaba el muro aún,


y a pesar del estrago de los años,


y las inclemencias del tiempo ,


tu nombre,


como lo escribí aquella vez,


con mano temblorosa


que siente la ausencia

sábado, 28 de agosto de 2010

Cardos y espinos


Hay una nata de silencio,

una mudez en los objetos,

en esta hora de los olvidos,

que hiere la piel con insania

de cardos y espinos.

Dolor que no entraña la sangre

de los otros deslavazándose río abajo,

o regando los riñones del monte,

allí donde el mastranto, el samán,

el matarratón o la guayaba cimarrona,

echan raices, en el fondo de las fosas.

Hasta las bocas antes

habladantinosas,

han puesto cerradura a las palabras.

Es que las muertes han sido tantas,

juntando herida tras tras herida,

que se secó el dolor,

las lágrimas se volvieron piedras,

y la memoria olvido.

Por eso los ayes de los agonizantes,

son golpes secos en oidos sordos,

y a nadie le importan las falcadas

y puñales,

abriendo surcos de muerte

en la piel de los vivos.

viernes, 20 de agosto de 2010

El Maestro Espinosa de mis asombros











Sabía de él por sus pinturas, caracterizadas en la recreación plástica de objetos cotidianos, que llamaban al asombro: palas, martillos, escaleras, pipas, fósforos (cerillas), sillas, piedras, hojas que se animaban ante los ojos del espectador, y lo llevaban, en un correlato con los objetos, a fabular historias. Ahí tras los objetos una anécdota, el trasegar de la vida, la trascendencia de la existencia, pintura y espectador . No de otra manera podía concebir la etapa del Guillermo Espinosa auténtico, ingenioso y creativo, en una estética universal, paradojalmente, de las cosas habituales, a quien más tarde, el crítico de arte, Álvaro Ramírez, me llevaría a conocer, arriba de la autopista a Bucaramanga, por los lados de La Mata, donde vivía en una especie de bungalow, alejado del ruido y la mundanidad, y donde tenía su taller.



No lo niego que en el observador de esos utensilios, herramientas, menajes y máquinas, sin magia para los amordazados por lo material, pero que en los pinceles del maestro Guillermo espinosa tomaban la dimensión del ensalmo, se quedó anclado mi asombro, porque en esta obra, retomando los versos de Octavio Paz, dentro de mi me apiño, en mi mismo me hacino y al apiñarme me derramo, era él, su entrañalidad, su ser. Ahora el maestro es polvo, huella en el camino, de esos senderos levantiscos que recorría a pie, cercanos a su taller, abriéndose a campo abierto, como su pintura desbordante.








jueves, 12 de agosto de 2010

Banderas


Lo dijo:

!vamos a plantar banderas de libertad,

allí donde la palabra la ahoga la mordaza¡

y desaparecieron el alfabeto.

Lo dijo:

!vamos a sembrar pendones blancos,

allí donde la paz tiene rostro de muerte¡

y su heraldo albo, lo tiñeron de sangre.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Muslos

Hoy volví a ver una foto

de los muslos de Marilyn Monroe,

espléndidos, sensuales,

pero no dan la talla de los tuyos,

ardientes y carnales.
*Pintura: Maestro Darío Morales, Cartagena (colombia): Desnudo de mujer enfrente de ventanas francesas

domingo, 8 de agosto de 2010

Lucero



En la lunada,

con la cabeza ébria,

mientras la música molía canciones

de Silvio y Chavela vargas

("el breve espacio..." y "las ciudades"),

me tiré en la hierba fría,

a mirar un cielo calvo de nubes,

sin estrellas;

añoraba que lo hendiera un lucero,

aunque fuera fugaz,

y bordeando El Chicamocha,

lo vi arrojarse sobre el cañón.

En otro costado del mundo supe,

que debías estarlo mirando también,

porque era nuestro lucero

domingo, 25 de julio de 2010

Escalofrìo


Creyó que había sido un sueño, pero la mujer estaba a su lado, desnuda entre las sàbanas, a la luz de luna que entraba plena por el vano de la ventana. Con horror observó los hilillos vegetales, que brotaban de la cuenca de sus ojos sin órbitas, y del hueco de su boca sin piel, aferrándose a las junturas de cemento de la pared de ladrillo de la rústica habitación, con sus zarcillos negros de paticas de araña.

domingo, 18 de julio de 2010

Mariposas


Suelto

cual pandongas,

mariposas de colores

que adornen el cielo

de tus ojos.

lunes, 5 de julio de 2010

Con espíritu de cometa


Se había sacado con dolor de espinas - desgarrando de adentro afuera - todos los rencores y los odios. Se sentía liviano, ya no le pesaban las penas. Había tirado el lastre, y se alzaba como un globo, con la felicidad compartida de niño y cometa, camino ella de un cielo sin nubes, en el esplendor del azul, y él niño bellamente inocente, observando la pandonga liberada de sus manos, como un tachón de colores en la bóveda celeste. Qué importaba, ahora a dónde ir. La culpa lo había llevado a buscar disculpas construyendo caminos con términos y metas. La expiación de aquello que había querido ser: soñadoramente distinto, sin lazos y ataduras, y otros condenaban con alma inquisidora de savoranolas. Ahora, se sentía ligero, era una levedad tal, que caer al vacío no sería restallar contra un fondo de piedras, porque allí no se construía la culpa, sino la razón de ser.

miércoles, 30 de junio de 2010

Oquedad


Dìme ahora


todos los te quiero


que en el légamo


de tu oquedad


fluyo cual briosa


tempestad.

sábado, 19 de junio de 2010

Quisiera


Quisiera que el viento desbordado

fuera el hálito de tus besos

abriendo en mi boca

nuevos amaneceres.

Quisiera que mis ojos

te miraran con ojos de niño

pescando en cielo abierto

amaneceres de estrellas.

Quisiera que mis manos

fueran la brisa

que viene de la montaña

y empaparte la piel de

mejorana,

menta,

clavo y canela,

para que huelas siempre

a hierba fresca...siempre...

sábado, 12 de junio de 2010

Me culpa, una crónica a destiempo para Guillermo Bustamante, que escribió desde su propia marginalidad








Uno no espera que se mueran los autènticos, aquellos que no necesitan de poses; aquellos que en el terreno de la literatura le han apostado a escribir desde adentro, con todas las vísceras, sin importarles la escuela o la tendencia de moda, en fin vacunados contra los ismos, la jactancia de los premios, el afàn del dinero, y esa apariciòn reiterada en la cara de las revistas literarias, o en las secciones de los periódicos donde se reseñan libros, y se le pone la tiara de escritor, a quien como el sobre del matador al comentarista taurino, lisonjea con las vil lukas, a quien pontifica -desde la ignorancia- sobre el arte de escribir.


Guillermo Bustamente , era un autèntico poeta, cuentista, y novelista, como lo fue, tambièn, el poeta Raùl Gómez Jattin, que hizo poesía desde su propio desarraigo, rompiendo contextos, hablando desde sus propios delirios, desde su propia forma de vivir desangelizada, pero hermosa y bellamente natural, porque amo los pájaros y la lluvia y su intemperie(1). Guillermo Bustamente, tambien como Jattin, a pesar de su vida cómoda, prefirió la calle.




Fue más allá que Henry Miller, viviendo bajo la sombra protectora de condesas y marquesitas europeas, que buscaban en París, testiculados latinoamericanos para calmar sus angustias sexuales. Bustamente dejó atrás el aparato de su premio nacional de Poesía Julio Cortázar (1995), su muelle oficio de funcionario público, y despojándose hasta quedar desnudo- como un San Francisco de Asís -de oropeles, y vanidades burguesas. tomó la calle, buscando en cada roto oscuro, esas ollas de la fementida Atenas suramericana, que es Bogotá, la nuez de sus poemas, de su narrativa. La noche sería una de sus compañeras, voltaira, impredecible, amarga, porque las noches no son siempre la misma, y hay noches de noches noches que son como cuchillos /hirvientes cóncavas/ásperas al simple querer del tacto / taciturnas / noches que son como candados/ amargas vacuas (2)

Lo confieso, mea culpa, hasta ahora me vengo a enterar que Bustamente, había dejado de andar por las calles bogotanas como un judìo errante, sin paz ni sosiego; que había dejado de fatigar sus quemaderos de marihuana y bazuco, a donde los vivos viven el infierno como marineros en tierra; que había dejado de indagar la vida por el lado más duro: el lomo del sufrimiento, para trasvasarla a sus poemas y relatos. Supe,-a pesar de la era de la informática, y las telecomunicaciones de que se jactan hoy los gurúes de las TICS, y que a Bustamante le importaban un culo- ya muy tarde, que se había mamado de esta vida y se fue a que le echaran la última palada en el Cementerio central de Bogotá, cualquier día de marzo de este año, qué importa el día, si para morir cualquier día es bueno para la muerte.


Ahí quedan sus poemas, poeta de la noche, narrador de las grietas de una ciudad, donde en sus calles la libertad se mide en una vincha de yerba, en un barilo armado para negar que se existe en la amargura, cocuyo que pasa de mano en mano en las calles que una vez fueron y que en su novela, Bustamente, llamó El Último cartucho, porque así como él ya no fue más, se volvieron ruinas y se hicieron noche para el crimen de Rosa La Perversa, un 24 de dieciembre, escenario perfecto para su ficción, que no era más que el barrunto de su propia deleznabilidad, de su aproximación al vacío sin fondo.



Una muestra de su destreza narrativa



Dios A las 5:30


Un viento malevo, sin ganas, vagaba por ahí.-¿A quién espera?-A Godot- le contesté rápidamente, sin darle mucha importancia.-¿Y quién es Godot?-Pues Dios -repuse con fastidio.-¿Godot?-Sí, señor, Godot.-¿Y por qué lo espera?-Porque todos quisiéramos tenerlo al frente y saber algo más de él -le dije-. Pero, mientras llega, si es que llega, espero también un abogado. Un abogado de la Procuraduría para ser exacto.El tombo me miró con desconfianza y con ánimo de atacar, ambas actitudes reunidas en rostro simple, de mestizo a medio pulir, como si la naturaleza hubiera terminado por contentarse dándole apenas una consistencia sietemesina. Finalmente, y obrando con inusitada sensatez, lo vi lanzarse calle abajo; y yo, para evitar el reencuentro, marché en sentido contrario al hallazgo de la noche






1.GÓMEZ JATTIN, Raúl. Retratos: amanecer en el Valle del Sinú del amor. Bogotá: Fundación Simón y Lola Guberek, 1988, p. 15
2.BUSTAMANTE, Guillermo. La última canción. En: Guillermo Bustamante: Como si esto de morir fuera una . farsa. Argenpress Cultural, marzo 31/ 2010

lunes, 7 de junio de 2010

Puñal


He vivido un cielo


sin azules,


siempre rojos


en la grieta que mana,


bermeja traición de puñal






martes, 1 de junio de 2010

Uva


Me embriago


en la uva de tus pechos,


dulce licor.

lunes, 24 de mayo de 2010

Sé que habrá


Sé que habrá un tajo en estas instancias
donde nuestras voces no se alcanzan,
y se hacen sombras nuestros cuerpos,
para juntar los labios
en la dulzura de un beso.
Sé que habrà en medio de la tormenta
un instante
para susurrar al oido un
te quiero.
Sé que habrá
en estas horas lancinantes,
un pedacito de tiempo
para saciar el deseo
de nuestros sexos ardidos.
Se que habrá
en estas ordalías del naufragio
un viento benigno
que arrime nuestros cuerpos exhaustos,
a playas de arena hospitalaria

domingo, 16 de mayo de 2010

Registro


En el inventario de mi vida

nunca tuve estrellas:

fueron noches de penumbra

y niebla.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Wilson Medina, alma de tiple


Corrìan los tiempos del Nadaísmo en Colombia, con Pablus Gallinazus, poniendo contra el paredón en sus canciones la Guerra del Vietman ("Si hay que peliar tu te vas para el Vietnam/ yo me voy para la loma...); alentando las rebeldías contra el establecimiento, con la metáfora de una mula insurgente ("baja una mula del monte/ viene montando Ramón /mula revolucionaria va pa la revolución), mientras Ana y Jaime, un dúo sin par, en esos finales del sesenta y principios del setenta, recogía en Café y Petróleo y Ricardo Semillas, los descontentos de un país expoliado por las multinacionales, y un campo, ahondando la crisis de la tenencia de la tierra, por la concentración en manos de latifundistas.


A Wilson Medina, que estudiaba en el Colegio Balbino García , uno o dos años atrás del mío ( Pacho, su hermano compañero de banca, sabrà corregirme ), fue al primero que le escuché cantar Ricardo Semillas (“Ricardo reunió a los hombres y les hablo tan despacio /palabras verde esperanza teñidas de sal y selva /les dijo la vida es nuestra también es nuestra la tierra /y las palabras que traigo son semillas también nuestras”) con un trío de estudiantes (creo que hacía parte una voz femenina, de la familia de los Delgado), donde el tiple, el instrumento vernáculo de la organología andina colombiana, en el campo de las cuerdas, destacaba en sus manos. Había nacido Wilson, para tiplista, de los que aprenden de manera natural, en ese sentido en que el viento sopla alentado en su interior, y el agua discurre río abajo, sin que nadie disponga de su cauce y fluir.

Si eran los tiempos, cuando el colegio Balbino García, en un espíritu abierto al pensamiento, y a la cultura, oficiaba de partero de teatreros, garrapateadores de letras, toreros, poetas, narradores y luchadores de causas populares. Wilson Medina, se horneó para la música en ese contexto. Cuántas veces - pues también me había dejado seducir por las cuerdas y a los tranzacos me acompañaba en la guitarra las canciones de Horacio Guarani, Mercedes Sosa y el mismo Pablus Gallinazus, y para hacerme más bohemio y músico, había conformado un dueto con Francisco Lozano- nos encontramos con Wilson en el cruce de alguna serenata y sus compañeros de tertulia: Naño Gutiérrez, Cristian Sandoval, Albeiro el chatarrero y entre aguardiente y canción va y viene, la nostalgia de un poema, de un amor mordiendo adentro, la típica tusa de los paisas y caldenses.


Antes que laboratorista, Wilson tiplista. Uno no se lo imaginaba, en el masajeo de esa parafernalia de cubetas, vasos, pipetas, matraces en los laboratorios de la Universidad Industrial de Santander. La imagen era la del tiplista, arpegiando las cuerdas con esa naturalidad de sus manos, en una dialèctica de acordes con el tiple,en el acompañamiento de la digitación de bambucos, pasillos, boleros... de la guitarra de Naño Gutièrrez, Cristian Sandoval, Celestino Sarmiento, o el saxofón del maestro Mario Gamboa. Por algo el tiple en su ataúd. Ahí estaba su alma, como tambien lo estaba en Angel María, mi papá, también tiplista natural. Por eso, Wilson, me lo traía a la memoria, cuando sus manos tejían en su tiple la saudade de la canción del maestro Bernardo Gutièrrez y Evelio Moncada:





Hágame un tiple maestro

pero hágame un tiple bueno,

que toque y toque bambucos,

y cante bambucos viejos,

iguales a los que llevo

como un tesoro secreto,

todos escritos con llanto

en el papel del recuerdo.



jueves, 6 de mayo de 2010

Renacer


En ti renazco


hecho panal de besos


en tu boca ,


laguna de aguas tibias


en tus ojos,


botón abierto de rosas


en tus pechos,


barco ébrio


en la garganta de tu sexo.

viernes, 23 de abril de 2010

Nostalgia por el café Kussy-Huayra







No sé si volverá a abrir este café gitano, andariego y transhumante. Lo tenía cerca, a dos pasos de mi casa, y en el corazón siempre, porque si no abre en otro costado de Piedecuesta, estará ahí, donde uno aloja sus querencias, en la nostalgia. Lo que no pudieron las bombas, ni la maledicencia de sus enemigos, menos los atentados a botellazo limpio de vecinos que no entienden la importancia de un rincón donde se hornee el arte, el pensamiento y los buenos tragos, como ocurrió en el concierto de Velandia y la tigra, en su comienzo de gira al sur del continente, si lo pudieron las afugias económicas. En el Café Kussy-Huayra se queda parte de mi espíritu vagabundo de teatrero y dramaturgo. Cuántas veces, con Gestus-teatro, mi grupo me trepé a la escena, para el ritual de la máscara y la representación. Ahí quedaron las escenas de La Orgía de los Treinta, del maestro Enrique Buenevantura, Árbol Carnal, Los desvaríos del amor, y monólogos, que recuerdan en sus sus imágenes y textos que al hombre lo hace la palabra abierta; en el Café Kussy-Huayra, se queda parte de mi alma de artesano de los versos, y las tertulias Tras las Huellas del poema, como el recuerdo emotivo de aquella noche de diciembre del 2008, cuando lancé, mi último libro, esa espina de cuentos que tenía atravesada en la garganta: La angustia de las almas en pena; ahí, se queda también, mi jaez musical: cuántas veces la guitarra rompió con sus arpegios el silencio de la noche, y mi garganta dejó escuchar canciones a la vida, al amor, al dolor, a todo sentimiento humano... que despierta la emoción de ser libre. Creo Clara, Rocio, Magda, Elberth, doña Bárbara, que ustedes que abrieron este espacio entrañable para el arte, la cultura y el pensamiento, sienten lo mismo: sin Kussy-Huayra, Piedecuesta no será el mismo.







martes, 13 de abril de 2010

El hombre de la mágnum 45


Se bajó de la moto sin quitarse el casco. El otro, quien conducía, le hizo una seña de que aparcaría a la vuelta del edificio esquinero de las oficinas de abogados, en la calle que daba a la avenida, por donde habían llegado sin hacer ruido. Un ingeniero mecánico les había hecho un trabajo perfecto: silenciar la moto. Se abrió la chaqueta de cuero crudo, y palpó la pístola de balas explosivas. La sintió fría. Entró, empujando la puerta de vidrio y se dirigiò a la única oficina, debajo de las escaleras. Desde afuera observó a la secretaria del abogado Veleño, maquillándose. Tiene cita con el abogado?, le preguntó la mujer, al verlo ahí parado, frente a ella, con la inmovilidad de una escultura de museo. Él apenas hizo un gesto afirmativo con la cara, sin sacar su mano derecha de debajo de la chaqueta de cuero crudo. Faltan diez para las nueve. A las nueve llega. Es tan puntual como un reloj suizo, quiso hacer un chiste la secretaria. Ah, y debe quitarse el casco. Son órdenes de la administraciòn. Si quiere esperarlo, siéntese. Le indicó uno de los muebles, y siguiò maquillàndose.

El hombre de la moto se sentó en un lugar estratégico, sin quitarse el casco. Miraba el reloj nerviosamente. Desde su lugar podìa ver quien entraba a al edificio. La mujer levantó la vista, para sacarse una pestaña que le molestaba en un ojo, y vio que el abogado entraba al edificio. Ahí llega el doctor.Y lo señaló. El tipo de la moto lo detalló. Tuvo tiempo de sacar del bolsillo de la chaqueta una foto y comprobar que era el hombre a quien tenía que matar. !Marica¡, tenés un trabajito. El patròn lo quiere muñeco. Está metiendo las narices donde no debe, el muy hijodeputa, recordó que le dijo quien lo contrataba para las tareas sucias del patrón. Le tenés que dar chumbimba de una. Yo sé por qué te lo digo, guevón. No debés dudar un instante, y apuntó al corazón y no a la cabeza - sin llegar a pensar que el abogado, sobreviviente de tantos atentados, se protegía con un chaleco antibalas- cuando le descargó el carro completo de su mágnum 45.

sábado, 10 de abril de 2010

Tajo


Un tajo tu boca:

manzana que muerdo

a placer.

lunes, 5 de abril de 2010

Falcada


Cuántas veces he buscado
su boca en el vacío de los sueños,

y he amenecido con los labios heridos

por la falcada de sus besos.

Cuántas veces he hendido

el limo de la garganta de su sexo,

y en la humedad de sus mares interiores,

sentir cómo orgasman de ebriedad

mis barcos y veleros.