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martes, 9 de febrero de 2021

ECOS

 




*Foto intervenida



El eco de su dulce voz  se repite en las grietas

de la ciudad vieja,

como un fino puñal que hiere de felicidad la memoria.

Ella, no está.

Es el viento que se ha quedado con su habla de sirena

citadina,

y me fuerza a buscarla en la barra de los bares

donde cantábamos con Sabina

“mi corazón de viaje

de un pasado bucanero

de un velero al abordaje

de un no te quiero querer”

La vieja ciudad huele a ella,

flor,   

con su sexo abierto,

a los aromas del deseo,

desparramados 

por la piel de las piedras

y los muros,

como una bella maldición

lunes, 1 de febrero de 2021

De charcos y viento

 







*Foto intervenida


¡Cómo mirarla!

si no es tras la lluvia

y los charcos que quedan,

y la recuerdan,

muchacha de ojos pícaros

saltando como una ranita mojada

contra la cual no pueden

ni el agua ni el frío

La espera la ventana en tiempos de viento,

de revuelo de las hojas de los árboles

en la calle

cuando sueña con cometas de niña,

con espacios siderales.

Me miran sus ojos socarrones,

apostados sus brazos en el alféizar

de la ventana,

y el tajo de su boca se abre

con su sonrisa

que  a la vez es cielo y tormento





viernes, 22 de enero de 2021

Ulises

 






*Foto intervenida


Sabes de la vida del amor y la muerte,
acuñados en las grietas de la ciudades derruidas;
de los caminos polvorientos donde
huellan tus pies querencias,  agravios y rencores.
Cuanta lucha por poner de rodillas los imperios,
no importa cuáles,
los imperios siempre son cadenas de dolor.
A la vuelta de los caminos,
bien lo sabes,
la sorpresa que te reta,
como quien tira los dados en el sorteo
de la gloria o el abismo.
Quizás como Penélope a Ulises,
ella te espera,
entre la niebla de cigarros y orines fuertes
de algún bar de mala muerte,
cantando una milonga de cordura y desvarío,
mientras mira la puerta,
a la espera de tu regreso,
y el beso que le quedaste debiendo
en el momento de la partida




martes, 12 de enero de 2021

Fiesta de gallos

 




*Foto intervenida




Salió al aire de la madrugada. Olía a albañal. Nunca de tanto tiempo de vivir en el barrio, había sentido tan fuerte el olor como esta mañana. Palpó el changón debajo de la gabardina, y se encomendó a la virgen de El Carmen. Le daba confianza hacer este ritual, pero esa mañana, extrañamente, no sentía el miedo pavoroso que le hacía sudar las manos y la frente, cuando madrugaba a hacer eso que él llamaba "mis trabajitos".

Le había dejado en la mesa del comedor, una plata y una nota a su mujer: "cómprese la nevera industrial y el televisor de cuarenta pulgadas que tanto ha querido y no joda más. El televisor y la nevera viejos, regáleselos a su mamá".

Buscó la calle que daba a la avenida, donde dejaba la moto en un taller de mecánica, pero que todo mundo sabía que era un desguazadero de motos y carros, y sintió un cosquilleo en la frente, cuando fue a abrir la puerta. Palpó de nuevo el changón, pero no supo si por presentimiento, porque un fogonazo le voló la cabeza, con el escándalo de los gallos de la gallera vecina, que ese día pondrían a pelear en las fiestas de la patrona del barrio.  

 

 

martes, 5 de enero de 2021

MAR Y LUNA

 

                                                            *Foto propia: playa de Coveñas (Colombia)



El mar se quedó en sus ojos,

basta mirarlos para sentir su nostalgia.

Sólo faltan las algas,

las anémonas,

y los pececitos de colores en sus ojos

aguadas de mar.

En las noches los observo,

y una luna se mueve como un candil,

en un cielo de sombras; 

luna que se quedó encendida

en el fragor,

 el pálpito de nuestros cuerpos

en la playa, 

aquella noche de amor de diciembre

bajo un enjambre de luceros y estrellas,

mientras la brisa  arrastraba de lejos

un murmullo de gaitas 

y tambores,

alegrando la noche.



martes, 29 de diciembre de 2020

Savia y sombra

 

 






Foto propia: Museo Ramírez Villamizar, Pamplona




Entiérrame aquí cuando muera,

en este viejo patio

donde se cruzan los aires de la rosa

de los vientos,
bajo el viejo magnolio con el cual,

el tiempo no ha podido,
que quiero ser savia 
en su tronco,
en sus ramas,
en sus hojas;
y nido de pájaros

en el dosel de su cielo.

Entiérrame aquí, 

bajo el magnolio

que también quiero ser sombra