sábado, 17 de marzo de 2018
Antípoda
La tarde se funde
en un incendio del soles.
Una mancha oscura
vendrá luego,
a cubrir de angustia el alma.
En la antípoda quizás me pienses
y mires la luna.
Entonces,
no me sentiré tan solo
cuando se cuelgue en mi ventana
*Foto de crepúsculo piedecuestano, intervenida
miércoles, 28 de febrero de 2018
Paradoja
PARADOJA (A los desaparecidos)
Hay un eco de extrañas palabras
mientras la ciudad duerme.
Quizás alguien muere en un oscuro callejón,
después de un beso que sabe a mandrágora.
Es la ciudad incierta,
la de changones escupiendo fuego,
marcando como un perro feroz,
un territorio de núbiles rameras,
de desechos humanos
olvidando la desgracia de vivir
en el vicio de la pipa letal.
Miento¡
la ciudad nunca duerme,
tragedia y dolor son enemigos del sueño.
Mañana me levanto,
y la radio me amargará el desayuno con su titular:
"cadáveres de masacre en el Yuma",
luego,
cantará Celia Cruz ,
como si nada pasara,
"Todo aquel que piense que la vida es
desigual,
tiene que saber que no es así,
que la vida es una hermosura, hay que vivirla"
tiene que saber que no es así,
que la vida es una hermosura, hay que vivirla"
lunes, 12 de febrero de 2018
CÓMO DECIRTE
CÓMO
DECIRTE
Quise
decirte que a pesar del crudo verano,
los
pájaros aún bajan a beber en el patio,
el
agua que escurre de las macetas de geranios,
claveles
y siemprevivas.
Quise
decirte que a pesar del calor que ahoga el alma,
de
vez en cuando corre una brisa peinando la montaña
olorosa
a matarratones, arrayanes menta fresca
Quise
decirte que en esta ciudad donde han muerto los espejos,
de
vez en cuando me miro en los ojos
de
una cara conocida,
y
somos una felicidad perdida.
Cómo
decirte tantas cosas,
que
quisiera decirte,
sí
ahí donde tú estás
no
te llega el eco de mis palabras,
y eres sólo una sombra…
una sombra perdida
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desolación,
tristeza,
violencia
viernes, 2 de febrero de 2018
CUÁNTO
¡Cuánto duelen estas tardes¡
avanzando lerdas al crepúsculo.
¡Cuánto aprietan el alma¡
con la persistencia de un dolor
sin orígenes.
Como los granos de un reloj de arena
que ha perdido la noción del tiempo
se desmorona mi alma
Foto propia, Piedecuesta
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alma,
dolor,
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tarde
viernes, 26 de enero de 2018
Al sur de la noche
La noche sueña a Lovecraft,
en Las Montañas de la locura;
duerme con Poe en el rumiar
de su Gato negro,
y delira en el caldo tenebrante
de los Cantos de Maldoror
del Conde de Lautréamont.
En el sopor del calor,
los gatos chillan en la piedra ritual
al estallido de sus tripas,
hendidas por la daga de jade.
Mañana hilos de sangre en las calles
cundirán la ciudad de pánico
Foto propia, Piedecuesta al sur
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poema
lunes, 8 de enero de 2018
DELIRIO
Pintura de Darío Morales, Ana María entrando en la bañera
entra por la ventana.
Un concierto de cigarras,
en la ceiba vecina
despierta la noche;
y su vestido blanco,
rueda abajo de su espalda
carnal,
perfecta,
alentando el deseo.
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grillos,
noche,
Poema corto,
sensualidad
martes, 26 de diciembre de 2017
LOS HOMBRES DEL REFUERZO
LOS HOMBRES DEL REFUERZO
Tenía los ojos de un azul vivo. Las guedejas de pelo que le caían en la frente, y en la sienes, con una rebeldía proverbial a la peluquería. A pesar de su edad avejentada, con él no obraban los cálculos.
Lo que si se le notaba era una tristeza profunda, que el escándalo de su risa no alcanzaba a ocultar. Lo había visto siempre por esas cantinas de la carrera sexta, abajo del barrio Hoyogrande, que con los amigos solíamos frecuentar porque la cerveza era barata. Se le veía siempre en una mesa del rincón, rodeado de curiosos, que le daban una cerveza, para que contara sus historias sobre la Violencia del cuarenta y el cincuenta, recrudecida con el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán.
Alguna vez, me le arrimé con una cerveza para que cogiera confianza, y le pregunté de dónde era. Se quedó mirándome con desconfianza, mientras se decidía entre sobarle el casco a la botella o bebérsela. Entonces le pedí que brindáramos y choqué mi botella de cerveza con la suya.
-Usted no es de por aquí- le dije
-Soy de Vistahermosa, llanero raizal, del Meta- Chupó de la botella con una sed de náufrago
- Qué lo trajo por aquí?- Se quedó mirándome pero esta vez sin desconfianza
- Puedo tomarme otra cerveza? Le dije al cantinero que nos trajera otras dos cervezas.
- Le voy a contar por qué llegué aquí. Apenas me echaba los pantalones largos,cuando me uní a la guerrilla de Juan de la Cruz Varela. Ha oído hablar de él? Con un movimiento de cabeza asentí. El hombre prosiguió: yo le ayudé a montar la guerrilla del Sumapaz. De ahí me agarró confianza, y me dijo, lo voy a mandar pa´ Santander. Allá hay gente arrecha pa´ sumarla a la lucha. Su tarea es reclutarla a como dé lugar, y traerla al Sumapaz. Aquí, en Piedecuesta, focalicé el Centro de operaciones, y me llevaba los enganchados pal Mortiño, donde recibían instrucción militar. Pero, yo que estaba preparado pa´ lo castrense, no lo estaba pal amor. Y se apareció la hermana de un reclutado, preguntando por él. No sé cómo nos gustamos. La mujer había estado por Curazao y Venezuela. Era bonita la condenada. Los ojitos en la noche le brillaban como cocuyos. Los labios carnosos, y el cuerpo talladito como el tronco de una mata de plátano. Me gustaba esa mujer, que nos encamábamos y no quería salir de entre el calor de sus piernas.Era un fogón.
Alguien, que no quiero decir su nombre, me dijo por ahí, esa mujer tiene cangarejera, y va a ser su perdición. Si lo dice es por qué ha estado con ella, y no le di tiempo a que me respondiera porque le metí una bala en la cabeza. Lo que más me dolía, era que por la mujer había descuidado la inteligencia y la instrucción de los enganchados, y la misión se vino abajo. No sé pero, alguien dentro del mismo movimiento, tuvo que haber sapiado, porque los fueron cogiendo uno a uno, y asesinados de un tiro en la nuca, a la orilla de la quebrada de Las cruces. Entonces, pensé, que no me quedaba otro camino que matarla a ella, y que mi comandante Varela, se quedara el resto de su vida, esperando el refuerzo de los hombres frescos, que yo había quedado llevarle de Santander
Foto intervenida
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