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viernes, 28 de enero de 2011

La cuenta


Quiso detener la hoja acerada de doble filo que hundía en el vientre recio del hombre, el mismo que hacía la siesta en su mariapalito debajo del palo de mango, pero no pudo; en ramalazos le vinieron a la mente los !ayes¡ y dolores de los muertos que había dejado a su paso, en esa tarea sucia que todos le conocían de quitar y poner tierras como corinche de los latifundistas, y su puño hundió la falcada dos, tres, cuatro y tantas veces más, en la piel curtida del hombre , que se le cansó la mano y perdió la cuenta.

martes, 25 de enero de 2011

Careta


Me puse la careta,
y no pude arrancármela.
Era mi rostro verdadero.

martes, 18 de enero de 2011

Boca enmudecida


Tiro al agua,

mi boca enmudecida,

cuando ella esperaba

un te quiero,

en aquel claro de luna.

domingo, 9 de enero de 2011

Mar interior


Aquella tarde


no había celajes


ni tormentas,


que cegaran la visión,


pero,


encallé mis barcos


en sus costas,


y ahora marino en tierra,


navego las aguas dulces


de su mar interior.


martes, 4 de enero de 2011

Feromona y mujer


Hay en el aire olor a feromonas,

la brisa camina,

serpentina bajo el ruedo de su vestido,

hecho de flores y trópico,

y en barcito de la calle que lleva al puerto,

coros y Frankie Ruiz:

"pero ay¡ qué barbaridad,

y yo sin moverme del mismo lugar."

"Yo que soñaba con ser en tu vida

el terminar de tus vueltas al mundo,

te vi pasar como ave perdida."

Muslos recios,

entre la falda que vuela,

y se repega

a la piel,

yodo,

salitre,

y mar.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cuartito y tango


El cuartito aquel

en el callejón de paredes sepias.

La ventanita al sol,

colgando debajo las macetas de geranios.

La ventanita a la luna,

dejando entrar

conciertos de grillos y gatos,

o acaso aquel tango,

"...por una cabeza...",

que nada tenía

de romántica su letra

pero el bandoneón la hacía dulce,

y nos repegábamos

cada vez que la oíamos,

como si no fuera la canción pedestre

a un caballo de carreras,

y sí una canción,


para hacer el amor

en un cuartito de motel

a la medianoche.


martes, 21 de diciembre de 2010

Antes


En la película rodando segundos en su mente, los dos desnudos en el cuartito aquel donde agotaban la ansiedad de sus encuentros furtivos; esos segundos antes de que el hombre del guante negro jalara el gatillo, y !pum¡, una reventazón de sesos , sangre y huesos, alargándose sobre el piso como un extraño arabesco.