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martes, 21 de julio de 2009

Luna de amor


Se había quedado sin ella, la mujer de siempre, aquella que en noches de luna se asomaba con él al balcón saledizo de maderas taraceadas en robles de ancestro de la vieja casa esquinera del puerto, y desnudos hacían el amor empapados de estrellas y luceros, eternizándose en los te quiero, cuando ella sentía que él era torrente de gratas humedades, haciendo brotar de su mar interior de limos, bulbos y zargazos, tsunamis volcánicos. La mujer se ha perdido en los rumbos encontrados de la rosa de los vientos, y a él sólo le queda la nostalgia de su cuerpo de arcilla, modelado en la caricia artesana de sus manos, que ahora sólo abrazan el vacío.
La luna que lo ha visto salir y sufrir por la ausencia de ella, siente la espina de su dolor, y , baja condolida hasta su balcón hecha cuerpo de mujer, para que el recuerdo amargo no lo ponga en desvarío. La leyenda, corre fluida, despeñándose salto abajo, propalada por borrachos noctámbulos y nictálopes putas: "un hombre ha enamorado la luna, y la tiene atrapada en su balcón."

jueves, 16 de julio de 2009

Cuando un amigo se va


A la memoria vienen las canciones, y en medio de ellas el licor apretando en su entrada la garganta, y las letras extendiendo en la memoria un tapete de amores, fracasos, y la amistad que se sella en la copa entrechocada cuando la sangre se enfiebra, y nos sentimos más hermanos. Así lo conocimos, venía a hacer el año rural, médico recién desempacado, con el humanismo a cuestas. Ese día a Pachito (mi compañero de aventuras musicales) y a mi, por ligazones con el hospital local, nos invitaron a animar la fiesta de cumpleaños del ya desaparecido y excelente cirujano, Mario Sorzano, entregado de manera visceral en el mejoramiento de esta institución de la cual había sido director . En la reunión, estaba presente, el pasante, Pedro Chanagá, estrenándose como médico, y bastó su aire festivo, su corazón de gorrión, hecho de gruesos sentimientos, para que engancháramos una amistad, como la de los versos de Alberto Cortez: un barco frágil de papel/ parece a veces la amistad/ pero jamás puede con él/ la más tremenda tempestad/ porque ese barco de papel/ tiene aferrado a su timón/ por capitán y timonel/ un corazón..". Le sobraba corazón a Pedro Chanagá, quien aferrada la hermandad por la música, la poesía, y los sentimientos, llegaba despacito a mis casa en su carro silencioso, con Pachito, don Manuel y el Loco Jorge, los compas, y en algún espacio de la ciudad, o en el colonial Girón, asomaba una querencia para dejar en ella,el ensueño de los arpegios de las guitarras y las voces nuestras, Pacho y yo, el dueto que nunca tuvo nombre, y que para categorizarlo de algún modo los amigos, por cariño y mamadera de gallo, llamaron de siempre Pachocarlos.


Pedro Chanagá, sin mandar al olvido asus parceros, se fue a especializar en Enfermedades Tropicales. Nunca dejó de pensar en los amigos, estaban en su preocupación. De vuelta siguió siendo el mismo espíritu abierto, el auténtico parcero . Ahora en el correo del viento, la noticia de su muerte nos ha cogido de sorpresa y dejado con un dolor de costado amargo. Una bacteria le complicó la operación de recorte instestinal, la misma que le hicieron a Maradona, para que bajara de peso: un by pass. A Pedro, lo queríamos, como en la vieja canción argentina, la pinta es lo de menos/vos sos un gordo bueno/alegre y divertido/sos un gordito simpaticón. Y vuelven aquí los versos de Cortez: cuando un amigo se va/queda un espacio vacío/ que no se puede llenar/ ni con las aguas de un río." Un bolero en su tumba. Lástima que Pacho no estuviera , hace rato se fue a hacer la vida a otra parte, para haberlo cantado a dos voces, como a Pedro le gustaba.

sábado, 11 de julio de 2009


Le dio vueltas con todas las fuerzas del alma, como queriéndola arrancar de cuajo, a la ruleta de deshojando margaritas, y luego dejó caer en ella la bolita de la suerte, sin quitarle la vista de encima, mientras rebotaba entre los espacios intercalados del me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere... en un tiempo para él eterno, más largo aún cuando el rodar de la ruleta se hizo lento en su agonía hasta quedar, finalmente, paralizada, y el disparó sonó frío y metálico en la mudez de la noche.

sábado, 4 de julio de 2009

Iconofilia




Iconofilia

Como no te tengo
me he vuelto fetiche
de tus fotos y
tus posters.
Si el taxidermista
compone pieza
por pieza
los huesos de un animal
antediluviano,
para recuperar su morfologia,
yo junto las imágenes
que multiplican tu mirada
en varias miradas,
y siento que me atrapas
en los escorzos
de tus camaleónicos ojos.
He juntado con celo ortopedista
la iconografía
de cada costado tuyo
y me llamas
por los caminos
de tu piel
a expedicionar
la caverna donde anidan
cardúmenes de peces
y algas florecidas.
No hay flanco que no reconozca
en la curva de tus costas.
Expedicionario de tu cara
y en caleidoscopio,
he adosado cual antologista
las diversas facetas de
tus labios proteicos:
dulces,
tiernos,
salvajes,
siempre carnales,
que beso con insania
con locura.
Ahora que he armado
una a una
las piezas de tu cuerpo,
no duele
tanto la ausencia,
así seas sólo
una imagen de papel
.













lunes, 29 de junio de 2009

Esa peladita es de mal agüero


Esa peladita es de mal agüero
Supo que eran las cinco de la mañana exactas por el radioreloj digital, que lo despertó con su alarma de bipbips, zumbándole los oídos como abejorros enjaulados. No quiso levantar a la cucha, que roncaba en el otro cuarto con una respiración pedregosa, después de que se bañó bajo la fría regadera, que lo hizo estremecerse de manera violenta esa madrugada, como cuando le daban las tandas de escalofríos en los tiempos de aventura por las selvas del Chocó, en busca de los palos de chonta, que pagaban la comida, y estirando un poco las cervezas y las putas en el bar Las Vegas de Mutatá.
Mientras se peinaba, mirándose en el espejo roto que colgaba de una de las paredes del baño, se acordó con pesar y nostalgia de Dayana, una mamacita la paisita Dayana. Esa sí sabía coger. La piel lisita, un jabón sin estrenar, y las teticas redondas como limones. Cuando le hacía el amor, sentía que me chupaba entre sus piernas. Sabía besar, me besaba, dándose una licencia conmigo, porque era su chulo, y me mordía los labios hasta hacérmelos sangrar. Mierda¡, me repetía, cómo lo quiero, guevoncito, hasta que la mató un malparido por celos, y yo tuve que quebrarlo también. Por eso me vine pa Medallo, a vivir de los muñecos. Entró de nuevo al cuarto. Se vistió de negro, se calzó las botas tejanas, se cintó la cuatromilimetros, se puso el chaleco y el casco, y al rato ya andaba por el mercado, buscando al tuerto Gil, su parcero. En todos los trabajitos era el que conducía la moto.
Lo encontró chupando guaro, en una de las cantinas de mala muerte del mercado, con una peladita de esas que se ganan la vida de mamandocas. Apenas lo vio con la niñita, le entró una mala espina. Se lo dijo, hombre Nacho, no te metás con peladitas, son de mal agüero. Nacho la despidió con un beso, y le entregó arrugado en los dedos de ella, un billete de cincuenta mil pesos. Luego cogió la moto, a dónde parce? Subiéndose a la kabra, agarrá por los lados del Pueblito Paisa.

Cuando llegaron, parquearon la moto a la entrada, pero de vuelta para Medallo. Nacho, me esperás aquí, tenela encendida. El matacho es el que está sentado en la fuente. Se Palpó debajo del chaleco la nuevemilímetros. Avanzó vacilante. Tenía miedo. Eso nunca le había pasado. Se echó la cruz, virgen de la Macarena que me vaya bien, y corone. Son cincuenta palos. Con eso le voy a comprar una casa a la cucha. Lo tenía cerca. Le vio los bigotes de cerdas gruesas, los ojos azules. Se le parecía al tío Gabriel. Apretó la nuevemilímetros, y cuando apenas la levantaba para descargarla en el hombre de los ojos azules, éste ya le había soltado el cargador completo de su mágnum, tumbándolo de espaldas, y mientras la gente corría de un lado para otro, y se escuchaban las sirenas de la policía, le vino la imagen última dulcificada de su cucha Bendición, la tarde de ayer, cuando dejó escapar de su boca mueca una sonrisa de gratitud con él, porque al fin le había podido regalar la nevera de dos puertas que tanto había ansiado comprar para ayudarse en la pobreza, haciendo helados de coco y leche

jueves, 25 de junio de 2009

Voy



Vivo la vida

con la intensidad

del último momento.

Escribo en papiros de nubes

mi destino.

En códices de agua

el dolor cercano de los muertos.

En la tela de los vientos

criptogramas de

viejas aventuras

y me siento pleno

y existente.

Acaricio un pecho de mujer

y me acuno en sus afectos

para saber que amo,

luego existo.

Como la oruga sobre

la hoja de un arbusto

abierto voy al sol.

sábado, 20 de junio de 2009

Tus costas





En la cabecera
su imagen
tutela mis sueños
de náufrago marino.
Veo en sus ojos de algas
y medusas,
un mar mediterráneo,
y echo a andar mis barcos y
veleros
por las aguas seguras
y serenas
que me llevan
a las costas de su cuerpo.