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domingo, 15 de marzo de 2009

En vos entro


Te beso.

En vos entro

suave,

lento,

creciendo

como encendido pedernal,

abriéndome camino entre tus aguas tibias

hasta romper los diques,

y sentir que aferras tus dientes en mi carne,

y eres luego

calma,

serenidad de ola exánime en la playa.

lunes, 9 de marzo de 2009

El viento


Sin el viento

moriría de nostalgia,

ahora que eres ausencia.

Él me trae entre sus pliegues

el olor de tu pelo

perfumado

de madrugadas frescas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA, TERTULIA PARA CIRO ALFONSO GÉLVEZ Y SUS TEXTOS ENTRE LA ÓNTICA EXISTENCIAL Y LA IRONÍA CIORANA




El verso ha hecho que la palabra no muera. Sin el verso (en extensión dígase poesía), la palabra fuera una piedra más tirada en el camino. En el verso la palabra gana estatura. Se hace tangible, porque significa la vida la misma, y la realidad agita sus membranas y nos hace verla en todos sus flancos, con todas sus fortalezas y sus vulnerabilidades.

Por eso, hace veinte años, cogimos la palabra y le abrimos un espacio en noches en que un verano inclemente, causado por el fenómeno climático del niño, obligaba a racionar la electricidad, y la oscuridad templaba en todo su vigor las sombras. Para alumbrar vino la palabra hecha verso, y aperturó un espacio en el cual pasar lo duro del apagón con la nervadura de la metáfora y el tropo. Sin la poesía, la amnesia se hubiera apoderado de la palabra, y la mudez, como en la peste del olvido en el Macondo de Cien años de Soledad, nos hubiera puesto a tartamudear, y a dejar como migas de pan, rastros de palabras para no olvidar que hablábamos. La poesía nos salvó, porque encendió más hogares de creatividad, y disparó los imaginarios, haciéndolos versos.

Cuántos han pasado por Tras las huellas del poema, para sentir que viven la palabra hecha ritmo de sensibilidades, de fracasos, derrotas, epinicios, o para sentir que la palabra engendrada en la poesía libera, y permite hacer realidad los sueños, para derrotar a aquellos que en la canción de Alberto Cortez, creen que es imposible hacernos ícaros y levantar vuelo.


Hace unos quince días atrás estuvo, Karoll Cuevas, en la tertulia, con su poesía tejida en los pliegues de los afectos, los sentimientos y el amor. Ahora, tomó la palabra, Ciro Antonio Gélvez, quien vive la literatura en una mixtura de filosofía, literatura y política. Más hacia lo Ciorán, con textos irónicos, reflexivos, y sentenciosos, si acaso se quiere un fondo, mientras en la forma impera la cortedad, y se mezcla poesía, narrativa y filosofía en un afán de no definirle fronteras, quizás como ve el inmenso bardo Álvaro Mutis la literatura: una actividad sin fronteras, categorizadas en sus géneros. Por eso en Ciro Alfonso Gélez, se funden poética, narrativa, filosofía y pensamiento: Sólo me resta decir.../ que no te quiero,/ que todo fue en vano/. Pensaba el doliente/ Temía perderla.../Un relato de cobardía.

La desesperanza, el desengaño, el Sísifo cargando siempre la piedra a la cima, y ver frustrado el empeño de descargar la roca en la cumbre, esa mueca amarga de perder la fe, tan ciorana, se percibe en este texto:


"Pensar que el mundo parece uno solo, se le había convertido en una frase aliciente para todas us irresoluciones; en verdad la vida lo golpeaba últimamente muy duro, todas esas historias alegres en un principio eran pura mierda, la realidad es un eterno presente de sobrevivencia. Pareciese que la vida y el sufrimiento fueran lo mismo aquí en el discurso y todfo lo demás oprimen al hombre, no hay espacio para la esperanza. Salió de su letargo únicamente cuando una lágrima rodó por su mejilla".






jueves, 26 de febrero de 2009

UN PRETEXTO A CUATRO MANOS PARA HABLAR DE POESÍA: DÉBORAH EGUREN-CARLOS AUGUSTO PEREYRA MARTíNEZ




GÉNESIS.



El hombre nació con la poesía. La traía tras de si como una cola de cometa, asombrado del cosmos templado de estrellas, de lunas sucediéndose en las noches en cuartos, menguantes y plenilunios,y de soles, maravillado de la misma belleza de su pachamama, abierta al verde de los bosques y selvas, a los ríos prístinos de cristal, al fuego caído del cielo como un dios incendiado, a los nidos de pájaros enroscados entre las ramas de los árboles, al vuelo del cóndor, del águila imperial, del azor, sosteniéndose en un ballet de alas abatiendo el silencio azul del cielo, al rugido del tigre, de la pantera, olisqueando en veloz carrera en el viento, el tufo de la hembra dispuesta en lejanías al ritual de la cópula. De su boca, el asombro salía hecho metáfora, poesía fresca como el mundo que nacía, sin maquillajes, silvestre y natural.



La mujer nació con la poesía. Ambas desnudas de pecado y plenas de vida, repletas de ruiseñores que abandonaban los cielos para recalar en ellas, inundadas de piel marina y transparencia, abiertas y condenadas a la magia , vibrantes en la sangre, nacidas ambas a pujos de vida plena , entrelazadas , entre la ambigüedad del dolor y el placer, cercanas a la esencia , latiendo, deshojando las semillas de un nuevo paraíso terrenal, absorviendo finalmente bocanadas de aire puro para nacer al verso




NATURALEZA



la poesía no puede perder el asombro. De él se alimenta como el amor del beso y la piel encendida. Sin la chispa el relámpago no es saeta que hiere de luz y de belleza los techos bajos del cielo.Por eso, ser poeta no es obra de artificios. La poesía se siente, repica como un atabal las pieles interiores, y revienta en ayes, sentimientos, y dolores, emociones y epicidad que se tornan palabras de vida. La palabra le da en el verso, sentido a la vida. La significa, la anima, y es por la poesía que la existencia no es un odre vacío, ni un saco de sueños rotos destinados al abismo. Por eso, quien pule versos no es poeta, los versos son desgarres de mares interiores, y en cada frase que la boca fluye, va un trozo de redaños:





Cómo me duelen las entrañas,


cuando las palabras hechas verso,



se me salen de la boca



recordando las lunas de tu ausencia.



Soy bandoneón destripando notas tristes,



por tus veleros en otros puertos,



pero,



al fin gorrión feliz,



por los tiempos cuando tu costa y continente



fueron vasallos de mis febriles ansiedades






La poesía inventa su propio idioma.
Lo construye con delicadeza de tul y convicción de heroína.
Alumbra allí donde nadie ve.
Descubre a pleno gorjeo la maravilla oculta en cada rincón.
Se eterniza y fluye delineando el perfil de un planeta o de un coral
Navega espejismos en un mundo paralelo bajo un tiempo que no existe.
Y en esa travesía plena va nombrando al mundo….



POESÍA Y LIBERTAD.



Sin la poesía no se respira. Falta el aire. Ella, ciertamente, es vida, por eso no la quieren los sátrapas. los déspotas y tiranos, que viven de las sombras y la muerte: La poesía ilumina, es pan puesto en la mesa para todos. Es creadora, emancipada como el vuelo de águila, y emancipante, porque en cada verso vibra el aleteo amoroso de la libertad de pensamiento:



Dame unos versos amor,



que liberarme quiero



estos cepos que me estrechan



palabra y pensamiento.



Dame palabras a borbotones,
palabras que celebren el aire puro
limpias urgentes atrevidas
preñadas de fe
inescrupulosamente libres
Dame palabras llegando en cascada lacia
asaltando cada átomo como el milagro de un descubrimiento perpetuo








NOTA BENE: Los textos en cursiva son de la poeta uruguaya invitada, Déborah Eguren, a quien agradezco la gentileza de escribir este texto a cuatro manos.

sábado, 21 de febrero de 2009

Corsario de tu cuerpo


He fraguado,

en los pedazos

de mi amor náufrago,

cientos de estrategias,

para tomar por asalto,

el baluarte de tu cuerpo,

antes mío.

Empezaré por tu pelo,

donde mis manos de artesano

tejerán nidos de pajaros.

En tus ojos,

echaré mis barcos

con las velas levantadas,

a la rosa de los vientos.

En tu boca,

sembraré frutas

de besos en sazón.

En tu pechos,

mi lengua

suave y tierna,

encenderá el pedernal

de tus pezones.

En tu pubis de arcifinia flora,

mis dedos florecerán

las rosas del deseo,

y en tu caverna,

ya no habrá razón

para la derrota.

lunes, 16 de febrero de 2009

Tus golfos y bahías





He buscado en los recuerdos

el aroma de tu desnudo cuerpo,

palpitando en pleamar,

y me llega,

el olor a canela,

esa misma fragancia

en otra piel morena de soles repetidos,

hecha ovillo en mi cama,

memoria de los tiempos

del puerto legañoso

acurrucado en la bahía,

donde

sentados en la barra del único bar

mirábamos el mar plateado,

odoroso,

a sal,

salitre,
yodo,
y pescado.

y bebíamos el ron bravo hasta el fondo de la copa,

esperando que el calor amainara.

Luego,

la buhardilla de las proxenetas.

Allí,

tras las escolleras
éramos piel percurtida

por la ansiedad del otro.

En la vieja cama de resortes,

encajábamos las carnes embravecidas,

y me apretabas contra tu boca,

robándome besos y palabras.

Gemías

"quédate hondo,

mueve tus veleros

en mis aguas",

y te dejaba mis barcos

con las velas bajas:

ya eran míos

tus golfos y bahías.

viernes, 13 de febrero de 2009

Mueca


Nada soy,

cuando siento tus besos

de humo

vacío de unas horas sin ardores,

y tu cuerpo se desnuda

con el desencanto

de la tarde soñada

soleada,

y brota a cambio en el color

de los grises y plomizos

hurgando nuestras penas,

sin pudores.

Esa nada de la entrega

de tu piel sin atabal,

de tu boca que

es gesto

en vez de beso,

mueca de hastío,

en la hora

en que uno espera

ver amanecer.