Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Tertulia Tras las huellas del poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tertulia Tras las huellas del poema. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2009

JOSEF KHAL Y SUS POEMAS ENTRE ANDANTES, OPUS Y SONATAS, EN LA TERTULIA TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA









Ya había estado en ésta tertulia que como los gitanos va de albegue en albegue, cuando el Centro Cultural era uno de sus refugios. Ahora vuelve a TRas las huellas del poema, Josef Khal, manteniendo en sus versos el espíritu musical de aquellos primeros, donde arpegios y lirismo, se mezclan para hablarnos de una poesía intimista, donde muy bien puede brotar la frase críptica que hable de la desesperanza, en un opus, donde se ha perdido "el tiempo/buscando el pasillo/del movimiento extático/de los hombres del mediodía..".

Música y versos se cuecen en el mismo horno, para hablar de la carne en rebeldía, la que quiere romper sus músculos y "conjurar el misterio que se escapa de la/ inocencia/lujuriosa, púber y eyaculadora". En la lucuefacción de versos y música, brota otro sentimiento, tan arraigado hoy, en el hombre urbano, ese mismo que deambula las calles, a la espera de la cuchillada certera que le quitará la vida. Es esa aprensión que se acomoda en las sombras para sembrar "el miedo, un hongo cualquiera.", que se mueve "en la incertidumbre de la ciudad/cuando veo el puño frágil/alumbrando la línea espesa/del puñal en mi pecho/que se acerca tardío..".

Los versos de Josef Khal, se podría decir que en estos poemas que elucubró para la tertulia TRas las huellas del poema, van al ritmo de la estructura musical; un opus, un adante, o ser esa sonata donde el andante extraño, ha sepultado la dinámica del primer empuje, y nos revela una mudez, quizás ese abismo profundo donde nada hay, ni nada queda, es abismo vacío, para pasar a un moderato mol expresivo, que ensordece, hiere de multitudes, erectas al sol...Definitivamente, el pretexto de la música para hacer versos, estos poemas, o el argumento de la poética para hacer música?. La pregunta queda ahí, flotando de manera inquisitiva. Los lectores de Yosef Khal tienen la palabra.
*************************************************************************************
UNa muestra de la poética de Josef Khal, estos versos que para ser reclaman la viola, instrumento ideal en poema de nocturno y de sensibilidades esparcidas en los poros de las sombras.
Andante
Parece haber cabado el viaje
La estrella nacarada fulge llameante
Lamento el trastorno insunuante
DE aquellos postreros días
Ahora me esfumo de tus mejillas
Y mis labios serenos olvidan las sillas
Tumulto inusitado en la distancia
TU adios en la sombra interminable
Ahogo mi distancia en el filo del nocturno
Con los pausados pasos que mi viola reclama
Oscura en la ansiosa sencillez.
Ahogo mi distancia en tu distancia
Bajo el rumor de mi viola lejana
En la noche íncubo y tus alas en mis alas

miércoles, 4 de marzo de 2009

TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA, TERTULIA PARA CIRO ALFONSO GÉLVEZ Y SUS TEXTOS ENTRE LA ÓNTICA EXISTENCIAL Y LA IRONÍA CIORANA




El verso ha hecho que la palabra no muera. Sin el verso (en extensión dígase poesía), la palabra fuera una piedra más tirada en el camino. En el verso la palabra gana estatura. Se hace tangible, porque significa la vida la misma, y la realidad agita sus membranas y nos hace verla en todos sus flancos, con todas sus fortalezas y sus vulnerabilidades.

Por eso, hace veinte años, cogimos la palabra y le abrimos un espacio en noches en que un verano inclemente, causado por el fenómeno climático del niño, obligaba a racionar la electricidad, y la oscuridad templaba en todo su vigor las sombras. Para alumbrar vino la palabra hecha verso, y aperturó un espacio en el cual pasar lo duro del apagón con la nervadura de la metáfora y el tropo. Sin la poesía, la amnesia se hubiera apoderado de la palabra, y la mudez, como en la peste del olvido en el Macondo de Cien años de Soledad, nos hubiera puesto a tartamudear, y a dejar como migas de pan, rastros de palabras para no olvidar que hablábamos. La poesía nos salvó, porque encendió más hogares de creatividad, y disparó los imaginarios, haciéndolos versos.

Cuántos han pasado por Tras las huellas del poema, para sentir que viven la palabra hecha ritmo de sensibilidades, de fracasos, derrotas, epinicios, o para sentir que la palabra engendrada en la poesía libera, y permite hacer realidad los sueños, para derrotar a aquellos que en la canción de Alberto Cortez, creen que es imposible hacernos ícaros y levantar vuelo.


Hace unos quince días atrás estuvo, Karoll Cuevas, en la tertulia, con su poesía tejida en los pliegues de los afectos, los sentimientos y el amor. Ahora, tomó la palabra, Ciro Antonio Gélvez, quien vive la literatura en una mixtura de filosofía, literatura y política. Más hacia lo Ciorán, con textos irónicos, reflexivos, y sentenciosos, si acaso se quiere un fondo, mientras en la forma impera la cortedad, y se mezcla poesía, narrativa y filosofía en un afán de no definirle fronteras, quizás como ve el inmenso bardo Álvaro Mutis la literatura: una actividad sin fronteras, categorizadas en sus géneros. Por eso en Ciro Alfonso Gélez, se funden poética, narrativa, filosofía y pensamiento: Sólo me resta decir.../ que no te quiero,/ que todo fue en vano/. Pensaba el doliente/ Temía perderla.../Un relato de cobardía.

La desesperanza, el desengaño, el Sísifo cargando siempre la piedra a la cima, y ver frustrado el empeño de descargar la roca en la cumbre, esa mueca amarga de perder la fe, tan ciorana, se percibe en este texto:


"Pensar que el mundo parece uno solo, se le había convertido en una frase aliciente para todas us irresoluciones; en verdad la vida lo golpeaba últimamente muy duro, todas esas historias alegres en un principio eran pura mierda, la realidad es un eterno presente de sobrevivencia. Pareciese que la vida y el sufrimiento fueran lo mismo aquí en el discurso y todfo lo demás oprimen al hombre, no hay espacio para la esperanza. Salió de su letargo únicamente cuando una lágrima rodó por su mejilla".






martes, 10 de febrero de 2009

KAROLL CUEVAS APERTURA TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA


Cuando uno -que ha trasegado duro por el camino del teatro, la poética, el periodismo y la narrativa- observa la buena hornada de jóvenes piedecuestanos (Julio Pastor Delgado, Raúl Martínez, Heide Meneses, Deivin Salazar, Adriana Ortega, Didier Gómez...), metidos de pies a cabeza en el oficio de hacer literatura, se siente -enormemente- complacido.
Más si con otros quijotes como Óscar Delgado, Juan Remolina, y Mariela Basto, ha ayudado a que estas promesas del quehacer literario, y en fin, quienes se aventuran en el oficio de escribir con ambición creativa, cuenten con un espacio para mostrar en vivo su afán de moldear desde la estética la palabra. Eso ha sido la tertulia Tras las huellas del poema, un huequito obícuo (hemos tertuliado en los contextos más inverosímiles), no tenemos un lugar fijo para conversar porque la poesía no conjuga con el capital y la propiedad privada, pero de lo que si estamos seguros es que somos dueños de la palabra hecha verso, metáfora y vida, y eso nos basta . O la generosidad de gente como Clarita González, que ha abierto su café Kussy-Huayra, al arte y la cultura, y no importan las bombas que busquen acobardar a los espíritus emancipados. Al café sólo lo cierran sus contertulios, porque de ellos está hecho. Gracias, Clarita, por alojarnos en su café, que es estar en su corazón.

Para aperturar el ciclo de tertulias de este año de 2009, Tras las huellas del poema, invitó a Karoll Cuevas. Una docente metida en el cuento de las matemáticas que paradojalmente hace poesía. Su poesía está en maduración, anda en el camino de la búsqueda, pero lo relevante es que tienen tono sus versos, y oscilan entre los matices del amor que Juan remolina observa como el "eterno ritual de los despellejados por amor, cuya mezcla de lágrimas y sangre nos recuerda que somos mortales", mientras Óscar delgado los asume como "...poesía de amor sencilla sin ninguna pretensión...pero que nos devuelve cierta inocencia perdida y nos llena de nostalgias,,", en tanto yo los veo en el reflejo del amor que son "una mueca, un gesto que arruga el alma, por son más las ausencias, un asir la nada, humo donde se quiere atrapar el deseo, la caricia, la respuesta a la piel inflada en la ansiedad del goce, la fruición del beso, y sólo responde el aire hueco, sin fragancias".


La poesía de Karoll, la categorizo dentro de un lirismo que llamo de encuentros y desencuentros, y por eso ruedan sus versos sobre costas de naufragio:

sobre mi almohada

tu recuerdo;

entre mis sábanas,

tu ausencia;

entre mi pecho,

el deseo de tu amor.


Amor transformado en besos,

amor sinónimo de piel,

amor inquieto, desenfrenado

amor sin ser.



Infiere la poesía en ciernes de Karoll dolor, gemido, llanto, amor no satisfecho. Por eso tiene un acento condolido, que es de los matices más logrados. La piedra empieza a bruñirse, a abrir senderos el verso, en la poesía de Karoll. Y, para darle término a esta reseña, un poema completo de la invitada.


Ausencias


En mi silla,
un abrigo descargado,
un cuerpo cansado
un pañuelo húmedo.

Sobre mi escritorio,
una agenda abierta
un lapicero sin tapa
un desorden impenetrable.

En mi habitación,
un farol apagado
una cama arropada
una puerta cerrada.

En mi vida,
una cabeza agotada
unas manos maltratadas
unos ojos inundados.

En casa,
y desde su sala
se respira tu ausencia
que la muerte perversa, obligó a vivir