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martes, 9 de agosto de 2011

Silencio de negra

                                                           Silencio de negra
















La luna se tiñe de rojo,


y sus ojos hoquedad de sombras.


Tiemblan las hojas del almendro,


en la brisa fina y fría


que agazapa sus zarpas en la penumbra.


Siento el aterido cuerpo de ella,


juntarse al mío.


La noche enmudece,


en el silencio de estrídulos grillos


y el enigmático canto de las lechuzas.


Noche de piedra,


fosilizando fuentes que eran canto y pentagrama


y ríos sembrados de leyendas de mohanes


y hombres caimán.


Hay un sueño de fortines almenados,


con garitas a manera de torreones espigados


hiriendo un cielo cerrado de nubes.


Beso su boca,


con la frialdad de un ritual,


y sueño que sus esperanzas últimas


mueren en el calor que no le dan mis brazos.





miércoles, 3 de agosto de 2011

De la serie Militancias

            DE LA SERIE MILITANCIAS         







as viejas militancias. El miedo despertando adentro, primero como un rumor de órganos, después el corazón latiendo como el tan tan de un percutido atabal. La casa, en la ciudad vieja, olorosa a moho, cuando venían las lluvias era una humedad total escurriendo por las paredes de tapia. Aquellos tiempos cuando hubo que estirar hasta el último centavo, para sobrevivir sorbiendo en el frío glacial de la casa aguadepanelas, con queso rancio y un pan tan pequeño y delgado, que tenía más volumen un dedo de la mano. Después, salir del encierro, para hacer la lucha en las urnas. Se había dado la tregua, era la hora de los indultos, que tantos compañeros habían soñado, y ahora estaban muertos. Cuando se lo dijeron, la buscó. Ella, estaba en otra célula, pero habían hecho operaciones juntos, y habían sentido el pavor de una misión, donde la vida,mis compas, así se los decía, quien dirigía los operativos, pende de un hilo, por eso pilas, y concentrados. El miedo los había acercado, y en medio de las plomaceras, se daban besos de aliento, para no morir, decía ella, son nuestro amuleto.


Él la buscó, con un espíritu de topo. No quedó casa donde se albergaron en la clandestinidad, por hurgar. Nadie daba razón de ella, o no querían decirle nada, quizá. Una militante veterana, que ahora era legisladora, después de unos tragos en un bar cerca del Congreso, soltó la lengua: la mandamos al monte, y enloqueció de amor. Tuvimos que matarla








viernes, 29 de julio de 2011

A la memoria del precoz poeta de la boina negra

MARIO, NO HAY TIEMPO PARA EL OLVIDO















El tiempo hecho hiedra, que condena a borrar los rostros, el sol que hiere y quema la piedra, dejándola sin el espíritu de la memoria, la lluvia, que vuelve sombra el sentimiento del recuerdo, nada han podido en la condena de Mario, a la nata del olvido. Es que más pudieron las querencias por la poesía y el teatro, y esa necesidad de ofrecer el corazón, porque nada está perdido (! bien Fito!), para afirmar su existencia, y en la muerte hacerlo presente, parcero de siempre, y de la vida. Aún el pan no reúne a todos en la mesa, como era su sueño, y la sangre brota de las arterias rotas, río impenitente cuajado de dolores, y es en ese, su silencio de piedra memorial, que reclama por los muertos, porque como en uno de sus versos, somos todavía:





"un país que se destruye
                                                              con la sonrisa amortajada"










lunes, 25 de julio de 2011

Salomé

Bella y tentadora

como una Salomé,


sueño con sus muslos perfectos,


su boca tajo de fruta sensual,


su mirada que es brasa y ensalmo


y luego entro en desvarío,


ya no duermo,


abajo de mi vientre


soy torrente alcalino


que fluye libre y feliz

miércoles, 20 de julio de 2011

Crónica para la llegada de Luciano Agua






Nos acercan varias parcerías, que en últimas vienen  a ser una, pues el afecto por la música como hechura propia, el interés por la dramaturgia y el teatro vivido en el escenario, el deslumbramiento por el cine -   materializaciones de la palabra- no son otra cosa que poesía, sentimiento que sale de adentro, ganas de vivir con el imaginario despierto hasta la sepultura. Eso ha creado una amistad (dicen los reclutas, llavería), con Edson Velandia, teatrero, poeta en las letras de sus canciones, desde la cotidianidad,  la irreverencia popular y el humor, que empezaron a hacer carrera, cuanto se tomó en serio  lo de la música, recién desempacado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, y fue corresponsable de la creación de un proyecto musical, en busca de nuevos sonidos, sin dejar la tradición del porro, la guabina, y otros aires colombianos. que se tradujo en la banda Cabuya. De esa experiencia recuerdo el tema, El billetico, pegando duro, ronroneando en la cabeza, agradable y gracioso.




Luego, vino (siempre creativo, Edson), una nueva búsqueda de sonidos, con la música de cantina popular, para ayuntarla con el rock, la etapa las rascas(a Edson le gusta mejor rasqas), y el montaje de una nueva banda, la suya, con perfomance y teatro a bordo, hice parte de esta aventura  histriónica, para el lanzamiento de su primer CD, con Velandia y la Tigra: ahí nacieron dos personajes: la novia, venida de un perfomance del teatro Gestus, y el burro, que dio pie para un cuento, de mi libro: La
angustia de las almas en pena.

Tanta parcería afecta  -diría mi filósofo de cabecera, Manuelito- pero para bueno, porque Edson nos hizo padrino de su matrimonio con Flor, por un memonto pensé en la incomodidad del traje formal ( saco y corbata, que me agobian con el síndrome de estar disfrazado), pero me repuse, porque con Edson no hay protocolos, y me fui de guayabera, a la refrendación oficial de su amor por Adriana. Sabía que la ceremonia sería toda una fiesta. Música suya. Qué buen cuarteto de cámara, con la voz espléndida de una hija de Expedito Santos, que dio guerra con Angel María, mi papá  en viejos tiempos del ruido, con un dueto serenatero de voces prodigiosas, guitarra y tiple; ponían en vilo el corazón de las novias de la época, cuando la distracción eran los paseos de olla, al río, por los lados donde hoy es Cabecera, o irse a cine al teatro San Carlos (!jueputa¡ cómo dejaron acabar este patrimonio cultural), ojalá al palco, para aprovechar su oscuridad y discreción, y en un descuido del chaperón o chaperona ( los hermanos de la novia),  darse un beso al menos, o cogerse de las manos. Qué falta hacían los moteles.





Adriana y Edson, son ya papás. Como diría el lenguaje centenarista, aterrizó en su hogar, un lindo vástago: Luciano Agua, que saluda la vida. Revuelo y felicidad, en las familias de Adriana (también cantante profesional, y abogada), y en la de Edson. Bello nombre: Luciano Agua, poético y cuajado de promesas, compuesto de dos elementos esenciales en el mundo natural: luz y agua. Bienvenido a la vida. Cantos y nanas no habrán de faltarle. Ya me imagino a Adrianita, cantándole, en su dulce y arruladora voz, las canciones de cuna más emotivas, compuestas por Edson, que ya tuvo la experiencia hecha CD, en Sócrates. Luciano Agua, no sabrá qué es llorar. Ahí estarán Adriana y Edson, al alimón, para espantarle el llanto y los fantasmas de la noche con su música.
*Enlace para ver video de Velandia y la Tigra
*A este post, Adriana y Edson, le quedó faltando, lo mejor:
 la foto de Lucianito. La espero

lunes, 18 de julio de 2011

Boleros y razones






Un solo bolero bastaba para recordarla;
dos, desataban la herida de su abandono;
tres, agrandaban por ella el enojo,
y cuatro, no es posible olvido.

miércoles, 13 de julio de 2011

No sé si me extrañas

No sé si me extrañas







No sé si me extrañas,
aquí el viento es el olor de tu piel enfebrecida;
de las horas compartidas,
en aquel cuartito oscuro.
No sé si me extrañas,
pero aquí todo te nombra,
hasta el desorden de las sábanas,
como si nunca te hubieras ido,
y anduvieras desnuda, como solías hacerlo

por esos espacios que ahora te reclaman