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lunes, 18 de julio de 2011

Boleros y razones






Un solo bolero bastaba para recordarla;
dos, desataban la herida de su abandono;
tres, agrandaban por ella el enojo,
y cuatro, no es posible olvido.

miércoles, 13 de julio de 2011

No sé si me extrañas

No sé si me extrañas







No sé si me extrañas,
aquí el viento es el olor de tu piel enfebrecida;
de las horas compartidas,
en aquel cuartito oscuro.
No sé si me extrañas,
pero aquí todo te nombra,
hasta el desorden de las sábanas,
como si nunca te hubieras ido,
y anduvieras desnuda, como solías hacerlo

por esos espacios que ahora te reclaman

sábado, 9 de julio de 2011

Facundo, donde estés



Facundo, donde estés:


sé que Magdalena trenzas largas,


tiene sus ojos negros encharcados de lágrimas y nostalgia


acordándose de cuando gritabas su nombre,


y la hacías sentir reina del mundo.


Pedro Mendizábal, aquel que lo hacía todo,


y aprendió lo suficiente, pa' tener lo necesario,


dejará limpia la vieja iglesia del pueblo,


donde en tu funeral digan misa,


y recen tres rosarios.


La guitarra de aquellos marineros,


que lo incendiaban todo,


cantará milongas como pandongas de fiesta lanzadas


en el camino de los vientos,


y ya de noche,


en la enseña tuya de la felicidad,


como color de identidad,


miraré las estrellas con la María en el trigal,


donde andarás cuajando de versos y canciones


la noche de los cielos.



*La letra cursiva, pertenece a textos de las canciones de Facundo Cabral

martes, 5 de julio de 2011

Levanto la bandera



Levanto la bandera,

por la voz antigua de estas tierras,

la de siempre:

la voz de los caminos, silbo de anaconda,

la del viento lamiendo piedra muda

en las alturas del Machu Pichu;

la del cóndor,

estridulando en los helados cielos de los Andes;

la del indígena y su carrizo,

en la ruta encontrada del jaguar.

La de todos,

cantar de carnavalito

en la minga de la siembra y la cosecha,

para que no falte en cada mesa el pan.

Levanto la bandera, Fito,

" yo vengo a ofrecer mi corazón".



jueves, 30 de junio de 2011

Noche de menguada luna





La noche es una herida.

Sangra en la hoz de la menguada luna

que desgarra el canto de las lechuzas,

y degüella en el patíbulo de las ceibas,

la garganta de grillos enloquecidos.

Un viento helado galopa en el doble filo

de cuchillos que congelan el miedo en la piel.

Por eso,

un silencio de piedra se hace señor de los recintos,

las hojas de los almendros tiemblan dóciles

con el vaho de brisa ,

y el mirto desprende un olor fúnebre,

que se queda en la piel,

hostil y persistente.

Corre la tensión,

y una angustia que no tiene sosiego,

a la espera del balazo,

que agriete la noche,

con el primer !ay! de muerte.

sábado, 25 de junio de 2011

Legendaria y bolero



La casa solariega


erosionada en el tiempo,


cargada de recuerdos:


el bolero tu me acostumbraste


a todas esas cosas, sonando


en el picó en la sala de los gobelinos,


los cuerpos repegados


y la piel reventando


adentro de las ropas


de deseo.


En el segundo piso,


mientras las termitas horadan las maderas,


se escuchan


aún los !ayes¡


del amor que terminó en tragedia;


y el paso de los años,


no ha podido borrar aún


las aguadas -mural de sangre-


escarchadas en la pared blanca,


para que no pueda el olvido.

lunes, 20 de junio de 2011

Piel



Se fue en el silencio de la noche,
en el mismo instante,
en que una brisa delgada,
movió los petalos de su piel,
y me trajo el aroma salino de su sexo
desatando nostalgias desbordadas
y febriles ansiedades