
El mar,
la arena,
la luna,
y vos
desnuda,
dejando huellas
en la playa húmeda.
crítica, pensamiento,mundo cultural, ensayo, producción narrativa y poesia, artes escénicas.


jos buscaron su rostro permeado por el tiempo, y en esa mueca irónica de sus labios, supe que tenía al frente, al viejo amigo detractor de la poesía. Me abrazó emocionado (casi muero de afixia entre sus musculosos brazos. Alzaba pesas, hacía perillas, le daba puños a un saco de lona, y montaba bicicleta estática, para mantenerme, brother, para mantenerme, brother, ahora que vivía en Miami).Me invitó a una cerveza. Sabes, brother, que de los amigos de aquellos tiempos de cuando estudiábamos en el Balbino García, de quien más me he acordado es de tí. El teatro, y la poesía, y esas ganas de cantar que era lo que más me gustaba. Mierda, te ponías a cantar a Yupanquy, yo me acuerdo, y a ese otro man chileno que cuando el golpe a Allende, en un estadio, un militar le dio un sablazo en los dedos. Me parecías un soñador...pero en el fondo me gustaban todas tus guevonadas, brother, y mira que criticaba que leyeras y escribieras poesía. Y, no me lo vas a creer, por la poesía tengo a la que hoy es mi compañera inseparable. Te confieso que en secreto leía a Neruda, a Silva, a Rubén Darío, a Vallejo(hizo una pausa y apuró la Club Colombia). ESo ayudó, porque tuvimos una pelea con Catalina, es colombiana, también, samaria, y no quería nada conmigo. Me dolía que no quisiera reconciliarse. Entonces le escribí un corto poema, que la conmovió: sin ti ya no soy/para qué la vida/si la vida eres tu/ y ya no te tengo. Se levantó, pagó la cuenta, me dio un abrazo, y ahí a la orden, brother.Y, escribe sobre esto si quieres, pero no digas mi nombre, brother. Alguien lo esperaba, era su Catalina.
La poesía, entonces, hermana. Ojalá los ministros de guerra fueran poetas, o los mismos presidentes verseadores, para que en lugar de balas, lanzaran por las bocas de los cañones de los fusiles poemas de paz y de justicia social.Y es por la poesía que me he acercado a otros, tiene rostro humano, se siente el corazón del otro, su dolor su angustia o su felicidad. Es como una hogaza de pan compartido: sabe a amor. Por eso grato, gracias a los versos, tener ahora la cercanía de mujeres hechas poema, como Déborah Eguren. Con esta mujer, parodiando a su paisano, Mario Benedetti, uno podría decir: el sur si existe, tiene rostro de verso de mujer.
Se llama Patricia Ariza. La conozco desde siempre, porque siempre ha hecho lo que a mi me encanta hacer personalmente: pensar con independencia, abordar la palabra desde la poesía, la narrativa, la crítica y la dramaturgia,y subir a un escenario a desempeñar un rol, llamémoslo pedestremente: actuar, y oficiar en la dirección de montajes teatrales, desde una postura abierta y cuestionante de nuestra sociedad. Esa ha sido su vida, o su delito, porque fuerzas oscuras, se han venido -últimamente- ensañando contra esta mujer inteligente, promotora cultural, por haber sido nadaísta (quién no lo ha sido), empatizar en algún tiempo con el sentir "hippie", simpatizar con el Polo Democrático, y pensar en la construcción de un país mejor.
ue si en el gobierno nefasto de Turbay, también quisieron negrear al Nóbel colombiano, Gabriel Garcia Márquez, por sus declaraciones nada gratas para el presidente en comento, por actuar contra principios esenciales de las libertades políticas y de libre expresión, y que casi le fuerzan a asilarse en la embajada mejicana, por qué no ahora, cuando hacer política contra el presidente Uribe, ya no es un ejercicio democrático y de libre examen, sino un acto insurgente.
Patricia Ariza , proveniente de la provincia de Vélez, llegaría a Bogotá, hacia 1948, huyéndole a la violencia partidista, con sus padres. Estudiaría en la Universidad Nacional artes, al lado del maestro Augusto rendón, Darío Morales, entre otros, y su maestra sería Marta Traba, argentina que vino al país (esposa del crítico latinoaméricano Ángel Rama, ambos desaparecidos en aparatoso accidente aéreo en España), y sacó la plástica nacional de una inocuidad enfermosa, para jalonarla hacia creaciones de mayor vigor, trascendentalismo y universalidad.
e año, su amigo el pintor francés, Jean, de vacaciones en la Riviera, con una gringuita que había llegado al puerto, venida de Arizona, hija de petroleros, y con ganas de aventuras. Cuando ganó la avenida, se acordó que por ahí cerca, en uno de los callejones, vivía su hermano. Tuvo que devolverse al bar, porque se le habían olvidado las uvas para celebrar la partida del año. En el apartamento de mi hermano, me baño, y me compongo. Miró el reloj. Eran las once de la noche. Aún tenía una hora. Después de comerse las uvas, beber la champaña y lanzar las copas por la ventana, le pediría que se casaran. Sentía que amaba esa mujer. La quería en todas formas. Le gustaba cómo lo besaba, entornando los ojos, y la sentía tierna, cuando le decía, mi bebecito. Añoraba las tardes, en que ella llegaba al atelier, y se desnudaba lentamente, de espaldas a él, mirándose en un espejo de luna con un deleite narcisista de su piel fresca y joven. Adoraba la curva perfecta de su cintura, y sus gluteos recios. Al entrar al callejón, le pareció ver una mujer parecida a su Alondra, así la llamaba, a cambio de Juana, que le parecía pedestre. Vio como subía al edificio donde vivía su hermano. Debo estar loco, para pensar que es ella . Trató de alcanzarla, pero la mujer ya iba escaleras arriba, cuando él ganó la portería. El portero no le dio información alguna, apenas despegó los ojos del periódico, no he visto pasar a nadie. Y, el señor para dónde va? Le contestó, al segundo piso. Ahí vive mi hermano, Braulio Jerez. Rascándose la cabeza, después de quitarse la gorra, él salió hace rato. No le quedó más remedio, que salir a la calle, y encaminarse al atelier. Pero antes echó una mirada al segundo piso, y detalló que el apartamento de su hermano tenía las luces encendidas, y observó a su hermano y la mujer, es Alondra, la !puta madre¡, salír al balcón, besarse encendidamente, y pasarse de boca a boca las doce uvas celebrando la llegada del nuevo año, mientras en el puerto estallaba la bocina del carro de bomberos, y los juegos pirotécnicos reventaban el cielo despejado del muelle, en miles de figuritas multicolores.

u posesión la que ha generado división y lucha de clases: Pero quienes la han detentado, terratenientes, compañías, monopolios y consorcios, no ha sido para generar bienestar general e incluyente en el favorecimiento de los rendimientos del capital de quienes la trabajan, sino para suscitar más miseria, por el expolio y el desalojo. Los bienes naturales al servicio del capital y el mercado abierto. El pueblo, siempre soslayado, y cuando no reprimido al organizarse para defender sus derechos, o buscar desde las instancias políticas la instauración de una democracia no de fachada, sino incluyente, y respetuosa del otro.
uepamos todos con nuestras diferencias, y las frustraciones y fracasos, la idea que queda es la de batallar políticamente con empeño y con un proyecto del pueblo y para el pueblo, ir generando una cultura de repudio a la mendicidad de los subsidios gubernamentales, y optar por la dignidad. Si otros países han podido, dentro de la misma democracia, alcanzar instancias para el anhelo de forjar una sociedad más igualitaria y social en América, por qué no Colombia. He ahí, un horizonte de esperanza.
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