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miércoles, 21 de noviembre de 2007

APÓCRIFA, el cuento más corto

Anoche recibí tu carta, y sé que no la escribiste: tú no sabes odiar

martes, 20 de noviembre de 2007

Memoria (Cuento)
Ella vio en los hermosos ojos azul marino del amante, a su propio asesino, hundiendo el puñal a sus espaldas, pero nada pudo hacer para mantenerse a salvo, porque sólo era un recuerdo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El burro que parece ser el unicornio azul que se le perdió a Silvio Rodríguez

A, Edson Velandia y su
mítico burro, que ha creado
toda una suerte de enredos
y disparates propios de la
picaresca.
Al burro lo conocí como en esas películas surrealistas de Buñuel o los cuentos de Cortázar, que uno no sabe si son un sueño o realidad. Tangible o inmaterial el burro existe, pelando las muelas, como dirían los costeños, con una sonrisa perfecta de burro, que ya la quisiera cualquier reina de departamento, distrito o municipio colombiano, en plan de ganarse el inmamable reinado de Cartagena. Tiene las orejas grandes, tan grandes que cuando las levanta tocan las nubes y desencadena un diluvio del putas. Que lo diga el excabuya Edson Velandia, que una tarde le dio la ventolera de lanzar su primer CD de Velandia y la tigra, en la plaza La Libertad de Piedecuesta de espaldas al Palacio Consistorial, y por ahí estaba el burro, camuflado de político, entre los curiosos que se habían arremolinado como hormigas para ver su concierto, y el burro que se muere por la música, cuando La Tigra empezó a tocar, y bramó el sacabuches de Dimitri, instrumento que le encanta con el mismo placer conque coge a las burras, o a los burros, porque para él no hay distinciones de sexo, cuando se trata de placeres (dicen las malas lenguas de los estudiantes de filosofía de la UIS que es un burro epicúreo y hedonista), levantó las orejas al cielo como antenas parabólicas, sin importarle que la gente fuera a descubrir su verdadera personalidad de burro, para escuchar mejor el trombón del excortina de hierro de la banda de Velandia, chocándolas con una nube negra que pasaba en ese momento, desencadenando un aguacero tan diluvial, que los arqueólogos y paleógrafos de un futuro muy lejano, cuando en sus excavaciones desentierren los restos de la civilización garrotera( piedecuestana), encontrarán en los fosilizados manuscritos, el registro del conciento de Velandia y la Tigra, como un concierto pasado por agua.
El burro existe. Tiene el don de la ubicuidad. Está en todos los lados, y en ninguno. En un mismo momento puede vérsele aquí, en Piedecuesta como cualquier cristiano comiendo fritanga donde Alcides y al mismo tiempo en oriente visitando la tumba de Hirohito, cual desprevenido turista, con una cocakola en la mano ; en Cannes, oficiando de director del festival de cine, y en Australia buscando en el lugar equivocado al abominable hombre de las nieves.
Unos turistas colombianos, que andaban visitando Hollywood, lo vieron actuando como sexy simbol, al lado de D´Caprio, en el mismo momento, en que chocaba cristales con el doctor Navas, para celebrar su elección a la alcaldía de Piedecuesta,y en Kussy-Huayra, mientras, en compañía de las González, y el bacán del Eder, desahogaba en los boleros de el cigala, las penas de amor.
El burro no es cuento chino, como decían antiguamente, las señoras. El burro existe, lo que pasa es que tiene la particularidad, el muy bribón, de hacer creer a la gente, cuando se aparece, que es un sueño, un espejismo, o una ilusión óptica. Existirá, cuando ya corre el rumor de que es extraterrestre, y lo comparan con horroroso E.T., de la película de Spielberg, pero el burro tiene su gracia y su tumbao, por lo que no extraña que a soto voce , una inimaginable cantidad de mujeres bellas de la farándula, el modelaje, el cine mundial, y la crema y nata de la sociedad colombiana ( y piedecuestana, por supuesto, pues aquí apareció y se amaña el burro,y el de otros lados no es el original sino su clon), comenten lo adorable que es compartir cobijas con el burro.
Oportuno sería que alguién -pero quién si el burro tiene la capacidad de mostrarse en imagen real y virtual- le avisara al burro lo que traman las señoras que han compartido su cama. Andan en la tarea de contratar a los más avezados cazadores, !oígase¡ bien, del mundo, expertos en safaris africanos, para que cojan vivo al burro, porque corre el cuento de que es el Unicornio Azul que se le perdió a Silvio Rodríguez.
Nota bene: esperen nuevas noticias de el burro.

jueves, 15 de noviembre de 2007

La mujer con un sonrisa que nunca pareciera separarse de su boca y de sus labios

Recuerda que conoció a la mujer, meses antes de que la vereda se volviera un infierno. Aún los cadáveres no bajaban por el turbio río con toda una suerte de gallinazos encimados, sacándoles las tripas. Había venido como maestra temporal, porque la oficial estaba en licencia de maternidad. Supo que no le era indiferente, aquella tarde cuando se acercó a la escuela para reparar las vigas del techo que estaban que se venían al suelo, vencidas por el agua que filtraban cientos de goteras, y la implacable y demoledora tarea del comején. Ella, alzando el brazo le señaló las vigas enmohecidas de hongos, y abiertas por la acción de la polilla que amenazaban con escurrir el techo de cañabrava revestido de cagajón. Quedó de venir al otro día, madrugadito, pues a vista de buen cubero, ya había hecho cálculos de los estragos del agua y el comején en el techo. Por la madera no había que preocuparse, pues en el aserradero de su propiedad, tenía una reserva de palos propios de entechar. Ella, que se quedaba en la escuela pues tenía dormitorio para la maestra y cocina, le preguntó si le apetecía café o limonada. Él - un tanto azorado - le respondió que no se molestara. Ella con una sonrisa que parecía nunca separarse de sus labios y su boca, le dijo que no era molestia y dio vuelta, camino de la cocina, con un giro tan bello y natural, que le produjo cosquillitas en el estómago.
Los días que estuvo trepado en el tejado, cambiando las maderas podridas, y poniendo tejas seguras, para que el agua no volviera a poner en peligro la estabilidad del techo, ella tuvo que hacer clase en uno de los pasillos, y él veía desde lo alto cómo de vez en cuando la mujer levantaba una mirada de angustia a donde él estaba, temiendo que de pronto resbalara por una de las aguas del empinado tejado y se rompiera los huesos y el alma. En esos días sintió que Sombra lo quería, con el mismo ardor conque él había empezado también a quererla.
Después, una tarde de viento y sol, Sombra se apareció por el aserradero, y sin mediar palabra alguna se abrazaron, y se reventaron los labios de tanto besarse. Luego se tendieron en la cáscara seca y la viruta que dejaba en el suelo la madera cepillada, desnudándose a medias por la ansiedad de hacer el amor. Otros días metidos en el río desnudos, Sombra sentía cómo Peregrino la penetraba con su sexo urgido, tibio y placentero, cuando descargaba su furia viscosa, haciéndola perder la noción del tiempo y el espacio.
Acordaron ir a vivir juntos, por lo pronto; luego habría tiempo para pensar en casarse. Sombra juró no volver a la ciudad. Ya no le importaba. Allá nada la ataba . Se sentía mejor en el campo, ahora que había conocido a Peregrino, y tenían el sueño igual de tener hijos. Pero, la felicidad no la venden completa, y sobre la vereda se desgajó la tormenta, primero con los pasquines amenazando de muerte a la gente para que se largara bien lejos y dejara la tierra. Como no hicieron caso( nadie quería irse irse), los pasquines volvieron con la amenza de incendiar ranchos, y matar gente sin piedad, y aparecieron los hombres embozados con ropa de camuflado, disparando al bulto, y metiéndole candela a todo lo que tuviera paredes y techo. De la escuela sólo quedaron las cenizas. Dicen que Sombra, para salvarse de la plomacera y la quemazón, corrió sin pausa ni fatiga a la parte de atrás de la escuela, donde los niños habían levantado la huerta, y como alma que lleva el diablo, cogió por el sendero que lleva al río. Del aserradero tampoco queda ni el recuerdo, dicen los que regresaron a la vereda con la esperanza de rehacer la vida, pero no pudieron, porque la tierra ya tenía dueño: los gringos que parcelaron para cultivar oleaginosas.
Peregrino, que la noche de los plomazos, en la huída, apenas alcanzó a llevarse lo puesto, ahora es como su nombre: un peregrino tras las huellas de Sombra. En su errancia ha conocido todos albegues de desplazados del país, buscando dar con el paredero de Sombra. Les ha dado tantas veces la vuelta a los albegues, en su errancia de noria, que ha perdido la cuenta.
Sombra sólo lo tenía a él, cuando se enamoraron. Huérfana en la ciudad, había quedado al cuidado de un tío que apenas ganaba con su tiendita de barrio, para sostenerse medianamente los dos. A los pocos días de haberse ido para la vereda , el tío murió de un enfisema pulmonar. Sombra no tenía suficiente dinero para enterrarlo, por lo que Peregrino, le construyó un cajón de arrayán, para al menos hacerle un entierro decente, y le dio algunos pesos, para los gastos del cura y la misa.
Ahora el Peregrino transhumante, tiene la certeza de que Sombra está viva. Siente en el aire su presencia por eso no admite que está muerta. Él la olfatea en ese olor a mastranto que denunciaba su presencia, cvuiando iba a visitarlo al aserradero, y hacían el amor con tanta rabia, como si el mundo se les fuera acabar. En el campo aprendió a reconocer en la distancia a las personas por su olor. Ahora que ha llegado a esta ciudad tan grande, con tantos carros apiñados en las calles, que no les queda espacio para rodar rápidamente,y de edificios tan altos que tapan la visión de las montañas, su olfato le dice que Sombra vive en esta ciudad fría y oscura. Con su maleta de cuero camina la ciudad tras el rastro de Sombra. Olfatea y en medio del humo espeso que exhalan los exhostos de los carros, desentraña el olor a mastranto de la piel de Sombra. Se hace noche. Peregrino va por una avenida larga de bares y tabernas bulliciosos. Sabe que Sombra está cerca, porque el olor a mastranto se hace fuerte. Espera en la parada del bus. La primera que se baja es una mujer con una sonrisa que pareciera nunca separarse de sus labios y su boca. Peregrino la ve, y sabe que es Sombra: huele al inconfundible mastranto. El corazón se levuelve saltos. La mujer va justo al edificio que está frente a la parada. Peregrino la sigue. Cuando la mujer abre la puerta, Peregrino la toma del brazo y le pregunta:
- Eres Sombra, cierto?-
La mujer, se zafa , y le responde con voz pedregosa, mientras por sus mejillas ruedan dos lágrimas:
-No, señor. Se ha equivocado.
Peregrino queda perplejo. Instintivamente levanta la mirada, y observa el aviso luminoso que identifica el edificio al que entró la mujer: Motel, La casita del placer. En el segundo piso se enciende la luz de uno de los cuartos que están a oscuras, y a Peregrino le llegan las tufaradas inconfundibles de mastranto fermentadas por el sexo, de cuando en las tardes en el aserradero hacía el amor con Sombra.

lunes, 12 de noviembre de 2007

SE FUE MAILER, QUE SUPO APROVECHAR LA CRÓNICA Y EL REPORTAJE PARA ENRIQUECER LA NOVELA

La década del sesenta, fue decisiva para la renovación de la literatura norteamericana, con gente como TRuman Capote, Gore Vidal y Norman Mailer, que le dieron a la novela un rostro más vigoroso al inyectarle la fuerza de la crónica y el reportaje. Si Capote, lograba cautivar con A sangre fría, al hacer de la crónica de unos asesinos del oeste, una novela perdurable, Norman Mailer, con La Canción del verdugo, recuperaba apoyándose en la crónica y el reportaje, la vida del asesino en serie, Gary Gilmore.
En Los desnudos y los muertos, que recoge la historia de la participación de las fuerzas norteamericanas en la Primera Guerra mundial, hay un intento por desnudar, desvelar ese mundo de quienes tienen en la alta jerarquía del ejército americano, dirigir la guerra, mientras como el mismo Capote, en Sangre de camaleones, Mailer escribe El parque de los ciervos, para poner en la picota el mundo de Hollywood. Se nota la destreza, en este libro, del hurgador de realidad y personas que es el reportero. En El sueño americano, desvela a Norteamérica. Como un Fellini perverso mostrando a Roma y sus indelicadezas, Mailer, abre un boquete con esta novela, para que el lector con espiritu fisgón y de voyeur, se asome a ese mundo americano que promueven de ensueño, y que como en el caso del filósofo envigadeño, Fernando González, cuando se fue a Cali, en busca de la santidad sólo encontró un mundo de " putos y putas."
Sin Mailer, la novela no hubiera tomado la estatura que hoy tiene, por el vigor que le dio al inyectarle las píldoras saludables de la crónica y el reportaje. En Capote, en Mailer, en Vidal, escritores como García Márquez, Vargas Llosa, y el mismo Carlos Fuentes, han abrevado, y por ello no extraña la calidad de su 0bra: el periodismo con la crónica y el reportaje han enriquecido su narrativa.

sábado, 10 de noviembre de 2007

La angustia de la espera



El tiempo camina lento
con caparazón de tortuga
por eso las horas
hieren más,
son horas de espera
de una agonía sin límites
tan larga como el mismo
infinito
porque se sabe cuando
cuando parió sus primeros
dolores,
pero no cuando va a terminar
su tortura de espinas,
agobiando el corazón.
Agonía que nació con el secreto
de su partera,
como esas hierbas
que de la noche a la mañana
espigan
emponzoñando el alma
de las matas de rosas y flores
del jardín.
Arde la angustia con la espera
del tigre que ha de saltar,
agazapado entre matojos
en el día,
camuflado con las sombras
en la noche.
!Cómo hiere la angustia de la espera¡

lunes, 5 de noviembre de 2007

La ley colombiana del teatro sin dientes

Uno preferiría que la cultura en Colombia no fuera vista por la ley como compartimentos, y que los recursos para su sostenimiento se repartieran con espíritu de igualdad, de tal manera que ninguna de sus expresiones fuera mirada como la cenicienta. Pero, en Colombia la cultura no es observada como un todo. De ahí, que cada manifestación del arte y la cultura, tenga que luchar por su garantía y protección, por parte del Estado, amparándose en una ley. El precedente lo ha marcado el cine, que logró su ley, y la aprobación de un fondo que genera los recursos para la financiación de proyectos cinematográficos.
Ahora, con alborozo (se ha dado un paso importante), el mundo del teatro colombiano celebra el placement, que la Corte Constitucional, le ha dado a la ley del teatro. Nadie pone en duda la bondad de lo logrado con el aval que le ha dado la Corte a este ley, para que el Ministerio de Cultura aliente el interés de directores, dramaturgos y teatreros organizados en colectivos con trabajo sostenido y permanente, en el montaje de obras que afirmen el sentido de identidad, y despierten el imaginario creativo.
Nadie puede negar, que a partir del movimiento del Nuevo teatro colombiano, se empezó a mirar adentro de los problemas y las necesidades del país. El teatro colombiano, empezó a hablar con voz propia.Sinembargo (no quiero pasar como pesimista), la ley del teatro que acaba de darle tránsito la Corte Constitucional, la dejaron sin muelas, porque no vino con recursos específicos, queda prácticamente al albedrío y la bondad del Ministerio para que le inyecte -sabrá el ministerio de donde- recursos.
Lamentablemente, La ley del teatro, no cuenta con un fondo como el cine, para que el cuento de las salas concertadas, y la formación, promoción, práctica y divulgación del arte de las tablas, que se afinan al interés de esta ley, no sea letra muerta. Sin financiación (no contar con un fondo), sería igualito como tener mamá, pero en el cementerio.