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jueves, 25 de septiembre de 2025

jueves, 15 de diciembre de 2022

RÉQUIEM POR EL CONFLICTO COLOMBIANO

 

 



*Foto propia. Casa Museo Ramírez Villamizar. Pamplona (Colombia)




La casa abrió sus puertas solariegas,

y los recuerdos como amapolas  

en sus largos zaguanes,

en sus patios y solares bañados

de un sol de fuego;

de los amores bravíos,

hechos de besos húmedos de ron

y pólvora de las guerras centenarias

fueron brotando en los ¡ayes! de los hombres,

mujeres y niños

degollados a cuchillo limpio.

Historia impía la de la casa,

donde los generales ascendidos

más por la crueldad que por  gloria propia

entraban a saco volviéndolas cuarteles,

maculando  con su ballesta desflorante

de niñas aún impúberes, sus cuartos.

Altar del sacrificio de jóvenes y ancianos

torturados al destace

y sus cabezas desgajadas

rodando en el fragor de las botas,

como pelotas de fútbol,

justificando el crimen

“es que están contra nosotros 

y el poder somos nosotros”.

 Una mujer hecha arrugas de sufrimiento,

sentada en su taburete de vaqueta,

en uno de los cuartos,

recuerda en una especie de oración

a los que trasponen el umbral de la casa:
“este es un último vestigio,

a donde pudimos llegar las víctimas.

Los hombres me machetearon sin sonrojo,

rodando loma abajo  

como un pedrusco que se salva.

Alguien tenía que vivir para contar la historia”

Adentro de los cuartos un bisbiseo

de letanía fúnebre se esparce por el aire.

Vendrá la noche en el olor de los almendros,

y los espacios de la casa se llenarán de la

sombra de sus muertos

 


sábado, 8 de mayo de 2021

PATRIA Y MUERTE

 











¿Cómo escribir los versos más dulces

cuando a tu país lo matan en las calles?

¿Cómo  sacrificar un mundo para pulir un verso”*,

 si te silencian las balas oficiales sin perdón?

Gente de todos colores:

media,

de abajo,

estudiantes,

niños,

muchachos

viejos,  

arrancados,

artistas,

pequeños empresarios

buhoneros

mecánicos,

poetas y

chaceros

marchan por las calles,

con el amarillo, azul, rojo de la bandera

enhiestos los colores de la patria.

Todas las gargantas juntas

 juntas todas las gargantas

alzadas

en una sola garganta

furia jupiterina contra 

los tributos,

los gravámenes,

los impuestos inclementes

de arraigados tentáculos

que estrangulan los salarios de la nación.

Y han disparado desde todos los costados

del país,

sin piedad,

han tirado matar

y los medios electrónicos y escritos

oficiosos con la pauta publicitaria del gobierno

en el bolsillo

niegan los muertos sin sonrojo,

sin pudor:

esos muertos no son sus muertos,

ufanándose de decir “siempre la verdad”

Nadie ha dado la orden de disparar

-vocifera el gobierno-

pero si todos los vieron,

a esos muertos que son nuestros muertos

caer,

todos los vieron

desangrarse en la bandera patria

que llevaban como escudo

en una larga agonía,

agonía larga

para la cual nada podrá el

olvido… 

porque esos muertos si eran nuestros muertos