*Sobre imagen propia
crítica, pensamiento,mundo cultural, ensayo, producción narrativa y poesia, artes escénicas.
Foto intervenida de internet
Tras el ocho de marzo, declarado por la ONU, como
día internacional de la mujer, no hay una historia rosa, sino trágica y
dolorosa, en la lucha de la mujer porque le fueran reconocidos sus derechos de
igualdad frente al hombre. Pero el que dio origen a esta fecha significativa,
aquel del 8 de marzo de 1908: 146 mujeres trabajadoras de la fábrica Cotton de
Nueva York, reventaban la estancia con sus airadas voces de protesta por los
bajos salarios y las malas condiciones laborales. El patrón con el señuelo de
que salieran del recinto para llegar a un acuerdo, buscaba parar la huelga. Las
trabajadoras se negaron. Que se negociara adentro de la fábrica, por lo que el
dueño de la Cotton, cerró las puertas de la fábrica y le prendió fuego, incinerando
a las 146 mujeres en una especie de caldera humana.
Acaso hoy,
una rosa,
a la mujer.
Quizás un
beso diplomático,
o un regalo
etiquetado
con la marca
de moda.
¡No mujer!
Hoy declaro
mis respetos,
a Flora
Tristan
su lucha y su
bandera:
"
igualdad absoluta entre el hombre y la mujer".
Hoy canto por
todos los puntos
de la rosa de
los vientos,
a la
reciedumbre femenina
de Simone de
Beauvoir:
" No se
nace mujer, se llega a serlo".
Hoy estos
versos sentidos,
al fragor
político de Dolores Ibárruri,
“La
pasionaria"
perorando en plaza
pública:
"las
mujeres somos libres de elegir nuestro destino"
Foto de internet
Foto intervenida
Un 14 de febrero de 1984, murió, Julio Cortázar en París, y fue
enterrado en Montparnasse. La mejor manera de memorarlo, a manera de reto, es a
través de la creación de un texto narrativo que, a manera de cuento recuerde a
la mítica Maga, de su novela Rayuela. Ahí va:
LA MAGA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO
Siempre habrá una Maga, como la de Rayuela en
nosotros. La veremos un día despistada, con el pelo rebelde en la cara,
caminando por una calle náufraga de señales, y nos iremos tras ella,
conversando de lo fresca que está tarde (ayer el calor era insoportable), y
sabremos que vive en un apartamento que amenaza ruina; pondrá unos discos del
gran Satchmo, nos hablará de El perseguidor de Cortázar, y entrada la noche,
ella preparará un tinto, mientras parlotea de un rincón de la ciudad donde los
pájaros mueren contra los ventanales, entonces nos daremos un beso, y seremos
ya, parte de su juego, ese juego interminable de jugar a reencontrarnos en la
excusa del azar o la coincidencia, por esos lugares que ella demarca como
suyos, productos de su amor por la ciudad, porque más ha podido esa manera
silvestre, natural y salvaje de amarnos, ella desandado nuestros pasos,
nosotros desandando los de ella.
Estaba ahí,
fragmentada por un sol destellando
la extraña tarde de su rostro.
Una quietud de piedra,
en la ciudad puesta en un reloj sin horas,
hasta el aire se había detenido
en su breve espacio de cristal
y yo miraba después del beso pétreo
sus labios sin humedad,
tan yertos como los
frailejones de los páramos
de mi tierra
tronchados por el frío,
en esos minutos que estuvo perdida en un limbo,
y la ciudad hundida en una burbuja neumática,
de solo silencio contenido,
imperceptibles hasta los suspiros,
el mismo dolor.
Tiempo de aves entre nubes,
como en el fresco de una extraña pintura
de alas detenidas.
Después un rayo furibundo,
partió su campana de cristal,
y, ella me devolvió el beso suspendido
en una lluvia de humedades
hecha de las ternezas
de su irreprochable salvífico amor
*Foto intervenida
Escuchó ruidos en el patio. Le extrañó que no ladrara el perro. Sintió
nítidos -silbándole los oídos- tres disparos secos. Se levantó a tientas de la
cama, y en el patio se tropezó con su propio cadáver, y la magnum aún humeante
en la mano
*Foto propia
Luna de enero
abriendo los caminos de la noche.
Los habitantes de la calle con sus
miserias
te esperan,
amiga de locos amantes,
asomando sus carnes desnudas,
por la ventana
de un segundo piso de motel;
de la puta de la esquina,
de huesos fríos de cristal,
siempre a la espera
de un cliente en la medianoche ;
del borracho que sale del bar
con una pena de amor,
y habla contigo,
mientras orina tras un poste,
su dolor.
Luna de enero,
ilumina la noche de los desaparecidos,
aún sus madres esperan su regreso,
dale luz a su camino,
en estas noches cuajadas
de cocuyos y esperanza
a pesar de tanto desamor.
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