I
Contexto
Hace más de seis lustros, Piedecuesta era una población donde todos nos conocíamos,y las noticias tenían como centro de atención, la casa de mercado; y no es exageración, como una gran biblioteca mental, la gente dejaba escurrir allí, en el coloquio, en el palique, o la plática usual entre conocidos, el agua de la historia del lugar, de los incidentes y accidentes de la vida cotidiana, mientras se compraba una libra de papas, de arroz, o carne. En la casa de mercado todo se sabía desde el chisme, la noticia, la ida y la muerte. Sí querías que una información le llegara todo el mundo, bastaba que la hicieras circular en la casa de mercado. No necesitabas del teléfono, ni del correo.
Eran los tiempos del comienzo la década del noventa, cuando el fenómeno climático del niño puso a temblar el país, ante la vecindad de una sequía, que forzó al racionamiento del agua en la presas y represas hidroeléctricas, de tal modo que hasta el horario, contrariando al mundo natural, se adelantó una hora, para aprovechar la luz solar, de tal modo que el día no se cerraba a las seis, sino a la cinco de la tarde, las seis en el cambio de hora, con un sol floreciente. A partir de las nuevas seis de la tarde, por políticas de ahorro, Colombia quedaba sin luz eléctrica, para cumplir con la política de ahorro de energía, que se implementaba para paliar los estragos del verano extremado, que entraba en rigor, por causa del fenómeno del niño.
El lapso entre las seis de la tarde y las nueve de la noche, cuando ocurría el corte eléctrico, empezó a llamarse por los colombianos gráficamente, el apagón. Para llenar ese espacio de tiempo oscuro, es que nace la idea de la Tertulia Tras las huellas del poema, entre amigos de la poesía, el arte y la literatura
Fue
por los tiempos del apagón del presidente Gaviria, que nos sentamos, quienes
conformábamos, más por amistad con el pintor, Ramiro Bermúdez Barajas,
nombrado, en ese entonces, director de la biblioteca municipal de Piedecuesta,
Eloy Valenzuela, el que llamamos en broma cuerpo consultor de cultura, a
echarle cabeza qué íbamos a hacer en bien de la cultura, en ese lapso de seis a
nueve de la noche, que se suspendía el servicio eléctrico, y saltó la liebre: la idea de una tertulia poética interactiva, que
convocara a poetas locales, regionales y nacionales, a leer sus versos, y
conversar con el público de su obra.
Nunca
nos imaginamos (el poeta Aníbal Lamus, el músico y folclorista, Jesús Emiro
Buitrago, y quien esto escribe) cuando la creamos, que la tertulia, Tras las
huellas del poema, llegara a tan respetable edad; veinticinco años; más cuando se tropieza con tantas dificultades, para publicar, entre ellas la carencia de apoyo y estímulo por parte de las instituciones públicas, que tienen la responsabilidad constitucional de oxigenar las manifestaciones del arte, el pensamiento, la poesía y la cultura
III
25 años Poesía recobrada, Tertulia Tras las huellas del poema
Son
incontables los poetas que han pasado por Tras las huellas del poema, dejando
la piel de los versos suyos, leídos y compartidos con el público, en plegables
que la tertulia conserva con celo paleográfico; hemos tratado de ser lo más
justos y acertados, con el poeta Óscar Delgado Vera -que coordina la tertulia-
en la selección de los poemas que hacen parte de la razón de esta antología:
los veinticinco años de Tras las huellas del poema, que se suma a otros proyectos de publicación como Páginas de Arena (poesía colectiva: Óscar Delgado, Mariela Basto, Juán Remolina, Carlos Augusto Pereyra Martínez), La angustia de las almas en pena, (cuentos míos), e Ijares de la noche (poesía de mi cosecha)
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| Poeta Adriana Ortega |
Realmente, no fue una tarea fácil, en una especie de oficio paleográfico literario, hacer una selección para la antología de los poemas leídos en la tertulia, a partir de los textos dejados por los poetas invitados, en más de seis lustros, para el registro de su paso por la tertulia: de treinta y seis poetas, por razones de costo, hubo que reducir la antología a veintinueve; pero lo que más duele el soslayo de quienes manejan la cultura en el municipio, con Tras las huellas del poema, y su vuelta de espaldas a la tarea de divulgación, promoción y edición de proyectos poéticos, que venimos realizando empecinadamente, desde hace veinticinco años.
En últimas, no importa, porque Tras las huellas del poema, no se somete a criterios de manejo politiquero de la cultura, con la cual se pagan favores políticos. Preferimos la independencia, y la enseña de una poesía libre y sin ataduras, para poder el ejercer sanamente el juicio y la crítica. La cultura nunca puede ser oficial. La cultura la hace el pueblo, y el Estado por mandato debe promoverla y darle auspicio sin que por ello los gestores culturales, artistas, pensadores y escritores, tengan que deponer sus ideas.
IV
Reseña y textos de algunos poetas de Antología Poesía recobrada.
Julio César Correa
Era diciembre del 2004, el poeta Julio César Correa
(Premio V concurso de poesía Julio Cortázar, y Premio V concurso nacional de
poesía Ciro Mendia) estaba de vacaciones en Bucaramanga, quería leer en un bar
o café. Por estos lados de Piedecuesta, estaba, el café Kussi huayra, nido de Tras las huellas del poema. donde en
noche de bohemia y guaro, Julio César compartió para la tertulia , textos de sus libros, Mientras la tarde pasa, y Autoretrato
con Girasoles. Recién, acaba de publicar, Fragua del silencio, y para la
antología, estos versos.
como
juegos artificiales.
Se dirá que
alguien celebra
la
condición de las ventanas
y los
ojos pegados a los vidrios
conteniendo
apenas el aliento.
Una
bestia entre las flores
(Del
libro, Mientras la tarde pasa)
Su
nadaismo ha ido hasta el encierro. Creo que nunca le preocupó la muerte. Por el
contrario, laha enfrentado por los cuernos con sus versos y sus acciones
suicidas. Estuvo en la tertulia, defendiendo su existencialismo y erotismo
poético plasmado en Durazno Diurno, y Trampas para un viejo perro. Para la
antología estos poemas.
estremecen
mis carnes herejes.
Y los
dos bendeciremos el momento
que
nos permitió conocernos.
para
todos los inviernos.
La poesía siempre dice del poeta,
así no sea autobiográfica; por alguna grieta de sus poemas, deja ver su alma,
como se devela en la poética de Andrea Patricia Jaimes, y es el dolor que
supuran sus versos, como el Pessoa de /hay dolores que no duelen, ni en el
alma/pero que son dolorosos más que los otros” el nervio de su escritura. Un
cuento suyo, Electra de jardín, hace parte de taller Relata 2016, De su paso
por la tertulia, esta impronta para la antología
Mis brazos son columnas de hierro
mis ojos ventanas cerradas
De pies a cabeza mi alma recorre
piel, huesos, cabellos y formas
respira, asfixia, cansa y soporta
Arquitecto,
cuentista y poeta que habla desde adentro, dejando su carnadura de felicidad y
dolor. Sus cuentos y poemas han sido seleccionados para antologías y revistas
latinoamericanas, en Argentina, donde goza de gran reputación literaria. Premio
de las becas bicentenario del departamento de Santander, en narrativa, 2013,
2015, y 2017. Ha publicado: La agonía de la antorcha, Los reflejos impostores y
El club del aire. Actualmente se ha vinculado a la organización La Cueva de
Barranquilla
Unta mis
ojos con aceite,
Para que
al conocerte me conozca"
La
lluvia cae sobre el infierno
y
humedece la flauta que habrá de quedar
en
silencio para siempre.
Los
versos son un espejo ¿podrán los niños
escapar
de su destino siguiendo el rastro de tu canción?
Las
balas resuenan en la memoria de los bienaventurados, no es otro cuerpo el que
cae,
no es
otro vencido, es un halcón en el aire,
es el
redoble de un millón de campanas invisibles.
El tren
ya está partiendo...
no es
otra agonía, no es otro sacrificio,
son los
últimos instantes de un mártir,
es el
fluir de un río que traerá la música.
En la
firme expansión de tus pupilas
se
dibuja un atrio, un atardecer, una cantera,
un
camino entre las cañas
Carlos
Augusto Pereyra Martínez
Ha
estado siempre al frente de la tertulia Tras las huellas del poema.
Dramaturgia, actuación,dirección teatral con El Tablón y Gestus-teatro,
director de la revista Medusa; narrador, ensayista y hacedor de versos. Segundo
Premio concurso de cuento Treinta años UIS, con el libro, Ha llegado la hora
(1979), finalista Primer concurso de poesía metropolitana Gustavo Cote Uribe
(1999). Publicaciones: La saga del
último de los duros, novela (1996) Cuentos: La sombra de la máscara (1989), La
angustia de las almas en pena (2008). Poesía: Ijares de la noche (2012), y
Mancha de papel, su cuadernillo en el proyecto colectivo, Páginas de arena
(2007)
que da al patio de la vieja casa.
Tras los cristales aún se ve la fuente,
después de las tantas telarañas zurcidas
y en la nostalgia la
sombra de
su pelo hecho de silencios;
-a pesar de los crudos veranos-
abiertos siempre al beso.
Sí, aún está la fuente de piedra sin labrar
de donde rescatabas los pájaros náufragos,
en los torrenciales inviernos,
en la pileta empapados por la lluvia.
¿A dónde hoy los pájaros?
¿A dónde la tibia humedad de sus besos?
Adriana
Marcela Ortega Rincón
Sabe de Producción y medios, pero se quedó en
el sector privado, más en el campo de la gestión y el negocio. Desde que era
estudiante del Celestín Freinet, en Piedecuesta. cuando su maestra, Rosío
Sandoval, desveló sus papeles poéticos, y la trajo a Tras las huellas del
poema, sigue mirando la vida preocupadamente, quizás buscando un pedazo de
felicidad. Para la antología, estas huellas
leyendo
mi cuerpo con sus vagas manos;
y mis
escritos recónditos,
vastos
recorridos en rutas desconocidas.
Se ha
hecho usted intruso de mi piel
desandando
caminos perdidos de calma espesa.
Distantes
mis sentidos se trenzan
en el
súbito deseo de pertenecerle.
bañada
en éxtasis destilo el perfume de cebada
Fermentada
que se rebosa en sus labios.
Óscar
Alonso Delgado Vera
Le gusta
que le llamen "poeta maldito", por su pasión lectora de la poesía de
Baudelaire y Rimbaud. Fundó en sus tiempos de estudiante de la UIS, junto con
Juan Remolina, la tertulia El Parlante. Vino a leer a Tras las huellas del
poema, y se quedó, para bien de la tertulia, coordinándola. Hizo parte con su
cuadernillo de poemas, Memoria de sombras, de la publicación, Páginas de Arena,
Es autor del libro, De soledad y de sombras, publicado en 2011
Tú que
has sido mi camino.
Entre la
lucidez y el vino
Entre el
amor y la furia.
Juan
Francisco Remolina Caviedes
Se ha
jugado la vida en los dados de la bohemia, la docencia, los sistemas, y la
justa racionalidad, con su Magister en Formación de Formadores (2009-2011,
Francia-Portugal), y su Doctorado en Educación en Brasil (2014-2017). Fue
miembro activo de la tertulia Tras las huellas del poema, y con su cuadernillo
de poemas, Sabbat de papel, hizo parte la publicación colectiva, Páginas de
arena. Ha publicado: Abril en bisiesto (2002)
Soy una
caricia de piedra
Se hace
oír a la distancia.
Viejos
blancos, casi ciegos,
entre el
tráfico de ocho horas
Y el
olor de las estrellas.
Aníbal
Lamus
Geólogo
con una vocación por la palabra poética y la narrativa. Hizo teatro con El
Tablón, que aperturó en Piedecuesta el Nuevo teatro. Finalista del concurso de
cuento, Ciudad de Barrancabermeja. Cofundador de la Tras las huellas del poema.
Su poesía se afina en la actitud de un Charles Bukowski que se burla de sí
mismo y siente un apretado cansancio de la vida. En preparación su libro,
cuando muera. He aquí sus pasos.
Cuando muera*
Si
muero
No seré un pobre
muerto
Seré un muerto
pobre
Sin mausoleos,
sarcófagos, lotes o tumbas
Que atrapen mi
soledad de soledades
Sin cielos,
purgatorios o infiernos
Ni dioses ni
demonios que hostiguen
Mis pecados
remanentes
Sin misas, ni oraciones
ni letanías interminables
Que agoten mi
silencio de silencios…
Sin
brazos dolientes ni carrozas fúnebres
Que carguen los
restos de nada
Si muero
No seré
un pobre muerto
Seré un
muerto pobre
Sin
donde caer muerto...
(De su libro
inédito: Cuando muera)
V
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