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domingo, 13 de septiembre de 2009

Plenilunio


Entras

como luna de plenilunio

atracando en mi ventana

silenciosa,

murmullo de brisa

que anuncia el fresco de la noche.

En la penumbra

huelo tu perfume

de hembra.

Vienes a mi

desnuda como

los pétalos de una flor

y mi boca busca la tuya,

durazno

que beso y muerdo,

muerdo y beso,

lengua que enrosca la tuya,

saliva y se humedece,

mientras tus pechos se agitan

y mis manos palomas nerviosas

buscan en el botón de tus pezones.

Gimes,

y tu cuerpo percutido por el deseo

retumba como un atabal

más abajo del vientre.

Toma mi mano tu pubis,

y agita las hebras de su fina flora:

!abracadabra¡

de la garganta estrecha de tu sexo,

por donde entrarán mis aguas seminales,

ansiosas

de juntarse con las tuyas

tibias y lustrales.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ojos


Me empeñé

en ganar el cielo

de sus ojos.

Ahora,

ellos me miran

martes, 1 de septiembre de 2009

Nuditos de amor


Me hago brisa

para llegar a vos,

y amarrarme a tu piel

con nuditos de amor

sábado, 29 de agosto de 2009

Sé que eres




Sé que eres

la que despiertas

mis sueños,

con su boca humecida

de sales milenarias

acopiadas en besos

sin tiempo ni contexto;

la que me ofrece sus pechos florecidos,

donde abrevo ríos de leche

y de miel;

la que a mi costado

junta sus litorales,

y se nos estremece la piel

con el impacto de una estrella;

la que urge

abajo de mi vientre

con dedos encendidos,

la riada de mis mares

en la garganta

profunda de su sexo.
*Pintura del maestro español, Pablo Picasso

miércoles, 26 de agosto de 2009

Fronda o vos.



que

eres

raiz,

tronco,

rama,

hoja,

fruta,

árbol

donde

anidan

mis

sueños

y

utopías.

sábado, 22 de agosto de 2009

Bermellón en sábanas blancas


No sé por qué tengo una enorme fijación por el color rojo. Quizás se me antoja un color de seducción, y pienso si en ello tendrá que ver el hecho de que ella, la mujer que me dejó sus primeras ausencias, llevaba un vestido y lencería bermellón, la tarde de aquel verano hostigante de su primera vez, cuando las sábanas blancas, también, se mancharon de rojo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Ansiedad


Ansiedad

Una rosa en tu pelo,

y la de urdimbre azabache

en el ángulo perfecto

de tus muslos,

adonde confluyen

tus deseos y los míos,

en esa hora

de la noche

cuando más aprieta

la ansiedad

de ser en la piel

encendida,

uno solo.