sábado, 7 de enero de 2012
Yesca
Quizás el sol no tenga la misma fuerza,
en esa hora en que los pájaros alborotan la tarde
o acaso la luna empalidezca
cuando el gato sobre el tejado
salte trazando una elíptica en las cornisas de la iglesia.
El gozne de cada puerta abierta
lanzará un quejido moribundo,
y en mi pecho crecerá una flor de dolor,
como la hierba que crece en las grietas de la piedra,
muda en sus lamentos.
En las cuencas de los ojos,
se secarán las lágrimas,
y habrá un otoño en que los árboles
mudarán las hojas de amor,
por hojas de odio
y los pechos de las mujeres,
se negarán a lactar hijos para la guerra
No habrá razón para el canto de la cigarra
y cada arpegio de la guitarra,
será un disparo al corazón,
callando la razón del beso,
y la caricia que abre surcos de deseos
en la piel,
y ardida ansiedad de amor y sexo.
De pronto tenga razón el olvido,
y no importe si se va al norte o al sur,
si el cielo es azul, amarillo o magenta.
Las cosas se desdibujarán,
y no habrá ya quién las nombre,
pero a pesar de todo,
su nombre adentro
tatuado como una huella de yesca.
Etiquetas:
flor durazno,
gato,
gozne,
poema
viernes, 6 de enero de 2012
Paradoja
Ansiedad de la tarde escurriéndose en el calor,
se hace eco de llamaradas en los edificios sembrados
en la ciudad como árboles gigantes de cemento.
En esta tarde no hay espacio para la brisa,
los árboles parecen moribundos de pie en los sardineles
que separan las avenidas largas como una noche de desvelo.
Se añora la lluvia, a pesar de los desastres, hecha correntera
de agualodo en los bajantes de las montañas.
!qué importan los muertos bajo el alud de la tierra mojada¡
!Qué venga la lluvia¡
se hace eco de llamaradas en los edificios sembrados
en la ciudad como árboles gigantes de cemento.
En esta tarde no hay espacio para la brisa,
los árboles parecen moribundos de pie en los sardineles
que separan las avenidas largas como una noche de desvelo.
Se añora la lluvia, a pesar de los desastres, hecha correntera
de agualodo en los bajantes de las montañas.
!qué importan los muertos bajo el alud de la tierra mojada¡
si hoy arde la tarde.
!Qué venga la lluvia¡
sábado, 24 de diciembre de 2011
Sonrisa
Cómo me gusta verte sonreir.
Ello declara cuán feliz eres
Por eso sonríe como un sol
para que no muera mi alma
de tristeza.
Ello declara cuán feliz eres
Por eso sonríe como un sol
para que no muera mi alma
de tristeza.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Me gusta
Me gusta,
cuando se humedece tu gruta,
y es grumo que levanta la piel
como una ola haciendo espuma
en la playa...
cuando se humedece tu gruta,
y es grumo que levanta la piel
como una ola haciendo espuma
en la playa...
jueves, 8 de diciembre de 2011
Guitarra y bolero
He colgado en la brisa
los acordes de mi guitarra,
para llegar a tus oidos,
y decirte con el entusiasmo
de un bolero:
!cómo me gustas¡
los acordes de mi guitarra,
para llegar a tus oidos,
y decirte con el entusiasmo
de un bolero:
!cómo me gustas¡
domingo, 4 de diciembre de 2011
Bajezas
La tarde olía a yodo. Un crucero, anunciaba su entrada a la bahía, buscando recalar en el puerto. Sintió la brisa aletearle en la cara. Anduvo hacia la playa, y debajo de un parasol rojo, el tipo de los lentes oscuros, le señaló al hombre que tenía matar. Se sentía mal. Pensaba que habia tocado fondo en las bajezas que había cometido en la vida. Palpó la pistola empretinada, y se dirigió al hombre, que estaba de espaldas, sentado sobre una especie de toalla acolchada,acariciando un perro samoyedo. El hombre,volteó a mirar, y con sorpresa vio que era su padre. Aún le quedaba la peor bajeza de las bajezas, pero no tuvo valor, y retrocedió, sintiendo un fogonazo en la cabeza que lo tendió en la arena. El hombre de los lentes del parasol rojo, ya no estaba.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Lontananza
Un viento frío,
agujas en la piel,
su voz susurro
en la antípoda de mi ansiedad.
El cielo una sombra de nubes,
mientras se juntan las razones
de mi angustia,
es la hora de una melancolía
que no tiene nombre,
hiedra que agrieta el pecho,
y desgarra en su germinar.
músculos y nervios.
Corre este viento glacial,
que no deja colores para los sentimientos,
y su boca que alivia,
beso tibio,
se pierde en lontananza.
agujas en la piel,
su voz susurro
en la antípoda de mi ansiedad.
El cielo una sombra de nubes,
mientras se juntan las razones
de mi angustia,
es la hora de una melancolía
que no tiene nombre,
hiedra que agrieta el pecho,
y desgarra en su germinar.
músculos y nervios.
Corre este viento glacial,
que no deja colores para los sentimientos,
y su boca que alivia,
beso tibio,
se pierde en lontananza.
Etiquetas:
mdelancolía,
sentimientos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







