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jueves, 25 de junio de 2009

Voy



Vivo la vida

con la intensidad

del último momento.

Escribo en papiros de nubes

mi destino.

En códices de agua

el dolor cercano de los muertos.

En la tela de los vientos

criptogramas de

viejas aventuras

y me siento pleno

y existente.

Acaricio un pecho de mujer

y me acuno en sus afectos

para saber que amo,

luego existo.

Como la oruga sobre

la hoja de un arbusto

abierto voy al sol.

sábado, 20 de junio de 2009

Tus costas





En la cabecera
su imagen
tutela mis sueños
de náufrago marino.
Veo en sus ojos de algas
y medusas,
un mar mediterráneo,
y echo a andar mis barcos y
veleros
por las aguas seguras
y serenas
que me llevan
a las costas de su cuerpo.

domingo, 14 de junio de 2009

Sé que eres




Sé que eres brisa


cuando el vapor de tu boca


alienta en mi nuca


fragancias de rosas encendidas.


Sé que eres lluvia


fina y fresca,


cuando presientes mis ausencias,


y las lágrimas ruedan por tus mejillas,


formando caminitos de cristal.


Sé que eres fuego,


cuando adentro de vos


siento tus humedades


hirviendo a lava


y magma de volcán.

martes, 9 de junio de 2009

La matanza de Bagua, en el Perú


Hace mucho tiempo cuando en estos predios de incas, quechas y aymaras la tierra juntaba las voluntades de los nativos en la minga, y había pan para todos en la mesa, hombres de a caballo, forrados en yelmos y armaduras de metal, rompieron el silencio milenario con el retumbar de los cascos de sus bestias sobre la piel del suelo solidario, y con sus arcabuces vomitando fuego por la boca de sus cañones,los nativos después de cruentas y aguerridas luchas por defender la tierra fueron reducidos a los más crueles vejámenes, y sometidos sus sueños a la cultura de los blancos.


Hoy, esos mismos nativos, que sobrevivieron al extrañamiento y el exterminio, vuelven por la defensa de sus éjidos, y el propio hermano, Alan, renegando de su raza, ahito de poder, por el mando que le confieren quienes todo lo tienen, abre sus fauces de hiena, e hinca sus colmillos nuevamente en la carne de los suyos, con la matanza de los índígenas de Bagua, que pasará a la historia con la misma afrenta e ignominia de la masacre de las Bananeras en Colombia, y de la Plaza de Tlatelolco en México.

sábado, 6 de junio de 2009

A vos que eres ausencia



!Cómo me duelen las ausencias¡

En mi litoral espina y manglar.

La nota grave de un pajarraco

ha puesto en mi ventana la clave de sol negra.

Los espacios:

muebles sin rostro,

fotografías mudas.

Los espejos no reflejan mi cara.

Voy en elfilo de la navaja,

y no siento tu voz.

Busco tu boca carnal,

labios húmedos

que gotean en los míos

la miel de dulzuras juntas,

y no estás:

mis brazos estrechan el vacío.

Miro las sombras,

noche sin luna

y sin estrellas,

mientras la muerte se agazapa

entre los guayacanes

y los !ayes¡ reviven

dolores de otros tiempos.

!Cómo quisiera que estuvieras aqui¡

en este costado de mi dolor ,

donde siento una tristeza

que destaza el alma.

viernes, 5 de junio de 2009

Mis mejores versos


Quiero escribirte

mis mejores versos.

!Cómo despojarme

de mi alma romántica

y bohemia¡.

domingo, 31 de mayo de 2009

Memorabilia de la poética de Edinson Pacheco Orduz








Hace seis años me fue encomendada la tarea nada fácil de editar la poesía dispersa de Edison Pacheco Orduz, (“Perfume Insomne”) por su viuda Laura Rondón. De no haber sido por ella, sus poemas estarían por ahí, guardados en gavetas de armarios de rebrujo, en el destino de lo anónimo e inédito, arrugándose -ya para el olvido -en la memoria de los amigos que se los escucharon en tertulias al calor del vino, un aguardiente o una cerveza, haciéndose papel viejo y enmohecido, en las agendas donde a mano alzada, Edinson, con un lapicero de esos baratos tatuaba las hojas de versos de un lirismo que bien podían ir, como la peonza de un reloj, del sentimiento político que años atrás ( en las décadas del setenta y ochenta) hizo de la utopía el sueño de una sociedad nueva, donde la mesa estuviera servida para todos, pasando por un existencialismo sartriano, la razón ética de vivir, hasta el quintaesenciado amor y erotismo de su poemas más tristes, tiernos y dulces.
Como a Mario González Sandoval, poeta muerto prematuramente para la literatura piedecuestana (“La vendimia de los dioses”), de no haber sido por sus cercanos y familiares, Edinson Pacheco Orduz, no hubiera visto publicada su obra. Y, es ahí, cuando uno se pregunta, para qué están quienes manejan los resortes de la cultura en Piedecuesta, si no es para estar atentos al trabajo de los artistas, de la producción, divulgación y promoción de su obra. Pero lo que uno no se explica es la inquina contra la literatura, especialmente, que es vista con la mácula de una hetaira para no alentar su publicación, cuando el pensamiento y el imaginario, se desarrollan a través del ejercicio de la lecto-escritura.
La cercanía en el Colegio Balbino García, él alumno, y yo bibliotecario, hizo que intimara el interés por la literatura. Desde un principio supe que era de lecturas universales (Borges, Neruda, Vallejo…). Sus versos iniciáticos lo develaban en figuras literarias audaces para un muchacho de su edad, que no frisaba los 17 años: “mañana despertarás cansada/ empezando nuevamente/ en el ayer”, o “asesinado la vida/justo cuando ésta se vestía de risa”. Estos versos le valieron su pase a la revista El Candil que dirigíamos con el ex alcalde Fernando Moreno Rojas. Más tarde, estudiante del Sena, se ganaría el Primer Concurso de Poesía Carreras Técnicas del Servicio Nacional de Aprendizaje.
Perfume Insomne[1], fue la única y obra póstuma de Edinson Pacheco, con la cual se le hizo justicia a su trabajo poético. En el 2003 vieron la estampa los versos mejor logrados de su producción lírica, escindidos de errancia y vida, "hoy creo que la vida / y las cosas/tienen infinitas dimensiones,/que hemos corrido desesperadamente/por esos digramas laberínticos/donde nuestra voz a ratos se escucha"; de banderas y mítica insurgente, "qué importa que la vida/ esconda la tuya en una tumba,/si tu nombre se ve resplandecer/disparo a disparo en los montes;" de sensualidades, a golpe de piel/recibo tu imagen/y salta tu alma de gacela/ y mueve mi pecho/y mis manos soportan/el suspiro que llena mi sien/, de susurros y secretos,/ dime qué hacer:/en las noches serenas/cuando tu cuerpo no se ve/porque una curva en el universo lo impide/dime a dónde ir:/cuando la autopista, que lleva a ti/se bloquee/tan sólo un instante, de presagios y vaticinios, cuando termine todo/para comenzar de nuevo/cuando el cansancio corroa los muros de una ciudad/cuando todo en un caos se destruya/ y vuelva a nacer dos veces/los perfiles metálicos/brillarán con la luna/ y yo te encontraré”, de nostalgias y saudades, "tu mirar melancólico cuenta/viejas historias de naufragios olvidados/ tu mano temblorosa mueve las olas/ de un tiempo/ estancado en el preludio de tu ayer, y finalmente versos de adioses, donde se va dejando el lastre de lo que fuimos, la heredad para el despojo, queda sólo/un olor a fuego pasado. El rincón donde leí un poema/los años que se fueron calladamente./ queda la bolsa pequeña/donde guardo un pedazo de patria,/junto con los pecados que no van al cielo./Queda el silencio/Silencio de ausencia de vida.”

[1] PACHECO ORDUZ, Edinson. Perfume insomne. Bucaramanga: Ediciones Bachué, 2003