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martes, 24 de marzo de 2020

Aguada en sepia









Sé que no habito en la alegría de los que celebran con champagne
el social escalamiento (arribismo dice mi filósofo);
ni en el glamour de la mujer que se baña en perfume de Lacoste o Chanel;
tampoco estoy en el alma de aquel que saborea un Varela Sarrazanz,
con el falso deleite de un somelier de caro restaurante;
ni en la de aquel que comenta Madame Buterfly a su mujer con mendaz goce, en un palco sombrío de la ópera.
Nada de eso soy, menos lector de un Cuáthemoc, Walter Rizo o Coelho, que venden libros como si fueran chorizos
Soy de los que se gozan a Fellini en un teatro de miseria,
si es que estos teatros aún se salvan de la ruina,
y bebe el vino más barato en la trastienda,
mientras rasga una guitarra que el corazón arruga
y aniquila el alma.
Soy de los que leen a García Márquez sentado en la taza del baño de la casa;
a Borges al lado de una tinaja de chicha fresca;
a Mariamercedes en el alma anochecida de un bar malogrado por el tiempo,
donde ponen boleros de Daniel santos,salsa de Blades, Lavoe y Cheo Feliciano;
a Roca en un viejo tiovivo con la cabeza repleta de cervezas.
Soy un cantor de versos desportillados,
que no olvida a Serrat, Sabina, Cabral, Silvio o Milanés en sus canciones;
soy el recuerdo y el olvido,
un actor perdido en la niebla de la escena,
un enamorado de la vida,
cantándole sus penas a la luna,
o ese hombre feliz con cara de niño
cuando las cometas hienden el viento
y son una mancha de colores en el azul del cielo.



Foto intervenida








domingo, 14 de agosto de 2011

Sepias con Lavoe



En los acordes de la vieja guitarra,
se enredan las notas nostálgicas
y quedas, que hablan
de aquel bar de una estrecha calle,
donde fue el primer beso,
al calor de unos rones
la música de Lavoe y Juanito Alimaña,
estrechando nuestras pelvis,
cuando la percusión acude al llamado
de las trompetas,
y a la hora del piano,
somos  un largo beso, 
ensueño del cual nos despiertan las trompetas,
juguetando con el piano,
y la voz de lavoe
(Sale como el viento

en su disparada
y aunque ya lo vieron
nadie ha visto nada
Juanito Alimaña va'la fechoría
se toma su caña
fabrica su orgía)
separa nuestros cuerpos,
los pies de algodón levitan,
las caderas ágiles
giran como aspas,
en el estruendo de los trombones....
languidecen  luego
piano y  trombones,
y a los dos con cantos de gallos de madrugada
nos traga
la calle... selva de cemento

y de fieras salvajes cómo no
ya no hay quien salga loco de contento

donde quiera te espera te espera lo peor