Foto propia
Mejor no vuelvas, a desandar los pasos;
nada asegura volver al lugar de donde partimos,
y fuimos felices.
Los caminos no son los mismos,
y las mujeres que amamos
mientras le dábamos vueltas a la vida,
sus bocas de besos dulces
son hoy un vaho de sepultura,
y a sus úteros,
otrora frescos
y silvestres como las amapolas,
ya no los agita el deseo.
Mejor no vuelvas,
quizás la casa donde naciste,
alli donde te escondías en la penumbra de los cuartos
cuando venían tus primas a desfogar los deseos,
quizás ya no esté.
Acaso mejor no vengas,
porque como todos los tuyos,
no seas más que un muerto,
al que se la ha olvidado liquidar los recuerdos
de la que fuera su vida

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