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martes, 10 de junio de 2008

Los infelices sin remedio

El nuevo día
!Qué duro es amanecer¡
Los temores de la existencia
muelen largas horas
de un miedo sin origen.
La angustia,
hecha de pedernales milenarios
aprieta el pecho,
en cada rincón,
en cada esquina de la vida.
Reina la congoja,
estrechándonos,
cada día que pasa
en una pequeña caja de cristal.
Al otro lado del vidrio
nos miran sin vernos,
no nos ven;
no tenemos el timbre,
ni la altura sonora de sus cantos,
no nos escuchan,
somos los infelices sin remedio.

sábado, 7 de junio de 2008

EDER Y JANETH: LLEGÓ QUIEN LLEVARÁ SU SANGRE



Se encontraron en tiempos de los buenos presagios. La luna henchida en las noches, entibiaba sus cuerpos ofrendados en el ritual de la boca que se afana en besos, y los nervios enfebrecidos buscan la piel del otro para sentirse vivos. Sabían que se necesitaban, y esperaban con ansiedad a que llegara la noche, después de la dura jornada diaria del trabajo, para contarse sus angustias, y entregarse fieros a las querencias, con la promesa siempre en la boca del no olvido.
Era un amor de raices perennes. Eso pensaban, blindado contra las borrascas y las tormentas, y tomaron el camino sin miedo a tropezar, por la ruta de los senderos bifurcados, y en la niebla de las malquistancias a las que no escapa amor ninguno, se separaron supurando dolor. Pero, los sentimientos pervivían, no habían muerto. Eran una herida abierta, y no bastaban los besos de otras bocas para cerrarla, ahora que cada uno, en las antípodas, buscaba el olvido del otro.

Estaba escrito en los viejos pergaminos druidas y celtas que el sendero de las bifurcaciones se haría un solo camino para que volvieran a encontrarse y juntaran sus voluntades como en la canción de Urraza :



Las penas serán de dos



las alegrías también



qué dificil caminar



por estos caminos solos.





Y ahora al reencontrarse, tras un largo trecho de soles y lunas caminados con espinas y rosas, han madurado el sueño de sus desvelos: el niño tierno y dulce, calor de sus afectos: su primer hijo. Eder y Janeth: llegó quien llevará su sangre.









Cara de domingo

Que broten nuevos sépalos
y atrás,
en el olvido
lo amargo,
ni siquiera sea un recuerdo.
Ponte el vestido nuevo,
que las campanas
saludan tu nueva vida.
Mira el sol
con espíritu de heliotropo,
que hoy tienes
cara de domingo.

viernes, 6 de junio de 2008

ARCO IRIS

La tarde,
límpida después de la lluvia
y un arco iris
inmenso en el cielo,
anunciando que la vida
vuelve a empezar.
SIEMBRA

La flor desmayó
sus pétalos,
y en el púrpura de su sangre,
goteando la tierra
crecieron flores de libertad

viernes, 30 de mayo de 2008


LA SOMBRA


Sintió un escalofrío que le recorrió el bajo vientre y la entrepierna, cuando entró al callejón lodoso de luces mortecinas, y una sombra se proyectó a su lado. "Es mi sombra", y siguió adelante, en el mismo instante, en que la sombra levantaba el puñal.







domingo, 25 de mayo de 2008

Desde los afectos

Hubiera querido estar en la tertulia literaria de este 23 de mayo, en el entrañable café Kussy-Huayra, pero por chequeos médicos forzosos en relación a la dolencia que me mantuvo por unas semanas en cuidados clínicos, no pude compartir con ustedes que han estado siempre con la causa del arte y la literatura por la apertura del pensamiento: Oscar Delgado, Didier, Larry, Raúl, Alfredo, Remolina, Eder, Freddy, Edson, y la incondicional familia González (Magda, Rocío, Clara, Amparo, doña Bárbara y Helberth ), este convite con la palabra hecha verso y canción.
Desde el corazón, gracias por memorar mi labor sin pausa con la causa de la escritura literaria y el teatro. Eso demuestra, no sólo querencia y signos de amistad indeclinables, sino que se han abiertos senderos para estimular la insurgencia de la palabra desde el imaginario creativo, en la enseña del poema de Machado: "caminante no hay caminos/ se hace camino al andar", y hemos andado. Con mi afecto, y devoción por ustedes, estos versos prestados de Alberto Cortez:
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más tremenda tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón.