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domingo, 30 de enero de 2011

Bibliofagia: El país de las mujeres, de Gioconda Belli





Si la memoria no me es infiel, lo primero que leí de Gioconda Belli, fue la historia de una niña, hija de gitanos, que sus padres dejan abandonada, y sobrevive , gracias a sus virtudes miríficas (heredadas de su etnia), creciendo en el afán de salvar dificultades, hasta que se hace mujer de un tal René, una especie de adonis, con el cual se casa, pero éste intenta someterla a sus caprichos, y viene la lucha de la mujer por liberarse de su yugo, aquella Sofía de los presagios, que en adelante se caracterizará por el poder de anticiparse a los acontecimientos y suscesos venideros; posteriormente, me llegaron a ramalazos sus versos, cuya lírica, y emociones volcadas en el sentimiento del amor, son palmarios en su poesía, aunque por ello no desprecie, en una mujer abierta a la izquierda, y combativa de los despotismos, la epicidad, y el espíritu de lucha por una sociedad más igualitaria y democrática.



Gioconda, que venía de ganar con El infinito en la palma de la mano, el Premio Biblioteca Breve 2008 de novela, agregó a sus galardones literarios, el año pasado, El Premio Hispanoamericano de Novela, La otra orilla. Estuvo en Corferias, en Bogotá, para el lanzamiento del libro en Colombia, por el mes de julio, con la editorial Norma, que publicó en Colombia , El país de las mujeres. En 277 páginas, Gioconda hace realidad en el papel, uno de sus sueños, de cuando "en los años ochenta en Nicaragua, durante la Revolución Sandinista, existió en realidad un grupo de mujeres, amigas, que nos consttituimos en lo que llamamos el PIE, el Partido de la Izquierda Erótica"(1).


Contada desde la tercera persona ( narrador omnisciente) ,recurriendo a la técnica del flash back, retroceder al pasado, y empezando por el final de la historia, técnicas que han enriquecido la narrativa latinoamericana postmoderna, Gioconda, parte del pretexto del atentado a la presidenta de Faguas, Viviana Sansón, para abordar la experiencia de una mujer que llega al poder, por elección popular, para gobernar sólo con mujeres.


Naturalmente, Faguas es Nicaragua, la alusión al volcán cuyas cenizas parecen haber disminuído las testosterona en los hombres, y con ello, la efusividad sexual, no dejan duda.Y, A través de esa mujer que encarna en su nombre y apellido, la dual condición de ternura y hombría para no temerle al reto de llegar al poder y plasmar el sueño de un gobierno sin hombres, pero justo, participativo y respetuoso de los derechos esenciales, en estado de coma, pasando la película de lo que constituyó el esfuerzo, que un principio los hombres y mujeres carentes de pensamiento político, pensaban que era aventura, y no tendría éxito, la Belli, en un lenguaje que apela al habla popular nika,a los dichos, va desvelando el alma de un país, que la lectura intuye machista, desigual socialmente, con enormes necesidades que no se resuelven, porque quienes ejercen el poder en las instituciones políticas, no les interesa satisfacer, sino las suyas, y las del capital transnacional. Es la América irredenta, la que memora en su estado de coma, Viviana Sansón, cuyo proyecto de gobierno, que lograba cambios y transformaciones, debía ser parado con un atentado.


El país de las mujeres, no vayan a creer que se trata de recuperar el mito griego y el legendario de los tiempos de la conquitsa de la mujer amazona. Es una experiencia como sueño político y narrativa, más nuestra. Es que es la conjugación de tantas ansiedades aplazadas, donde el mayor interés es el de dar una lección de que las mujeres pueden gobernar, sin caer en extravismos de barbarie, y mordaza de las libertades. Hay que leer a Gioconda, en esta intrusión en un tema, que puede llegar a pensarse revanchista, como una asunción al poder, para ejercer una especie de feminismo fóbico contra el hombre.
1. BELLI,Gioconda. El país de las mujeres. Bogotá: Norma, 2010, p. 277

miércoles, 7 de mayo de 2008

PIEDAD BONNETT Y EL V ENCUENTRO DE MUJERES ESCRITORAS

En Colombia - indudablemente después de Mariamercedes Carranza - dos voces femeninas (eso no quiere decir que no contemple otras), destacan en la construcción del verso y la novela: Orietta Lozano, caleña, y erótica: "Mi boca de poca risa/ parte alegre hacia tu boca/ y como siempre voy hacia tu cuerpo/ estoy sin voz/ a la hora de los besos./ Me tengo un minuto/ en el silencio/ para componer un canto a tus caricias/ y voy perdiéndome en tu cuerpo...", y Piedad Bonnett, antes que todo poeta como Orietta, y luego narradora. Mujer entregada al uso de la palabra, no sólo por oficio, sino por pasión dramatúrgica, poética (antes que todo) y literaria. Sus libros de poemas y novelas, no han sido el producto de lo gratuito, sino el resultado de esa lucha con la palabra para encontrar la metáfora que, signifique sus universos.
En 1994, cuando aún fungía el Instituto Colombiano de Cultura (hoy Ministerio de Cultura), le otorgó el Premio Nacional de poesía, por su libro El hilo de los días. Tiempos donde el amor lo provocan los hombres impetuosos como el viento sin confines e impedimentas para ser ("potro de sombras desbocado y dulce/ para libertad"), épocas de hechura vegetal, donde aún se respira la linfa de los árboles como "espesa miel...leche oscura que sus hojas exudan". Poemas que respiran la vida, en esa libertad plena del hombre que es fiesta al galope de la llanura o de los cielos abiertos preñados de azul.
Después de todo, es una de sus novelas, con una mujer (pintora-galerista) que intenta ser feliz después del fracaso de su primer matrimonio, y que fácilmente puede caer en una relación lésbica, cuando siente que le hace falta esa muchacha, tan abierta y libre que le ayuda en casa. La intimidad, el amor, ciertas pasiones, he ahí el mundo que Piedad Bonnett ha sabido apropiar a su quehacer narrativo.
Una mujer de las calidades de la Bonnett, nadie pone en duda que merezca ser el centro del homenaje en el V Encuentro de Mujeres Escritoras. Piedad Bonnett, es en estos momentos la más representativa de las mujeres colombianas en el ámbito de la creación literaria, en tres géneros: teatro, poética y narrativa. Por eso, más que merecido el homenaje, para una mujer que se atrave a romper con la tradición de que en Colombia sólo pueden hacer poesía y literatura los hombres.