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jueves, 29 de octubre de 2026

La otra cara






Foto de la web intervenida


Vio la mujer al otro lado del andén, caminar en dirección contraria a la suya; la piel apergaminada, como si la hubieran ajado las peores desgracias de la vida; ella la niña bonita a la que su madre cuidaba con el esmero de una porcelana de Sevres, aquella mujer altanera como un sol, que no se dignaba bajar la mirada por ningún hombre (él se preguntaba cómo pudo casarse conmigo), la misma que un día le dijo, manteniendo en alto los ojos, "no he aprendido a quererlo, porque otro hombre es mi sueño", y lo dejó con una pena, que pensó nunca se la sacaría del alma.
Ahora, ella estaba ahí, a unos pasos de él; y al verla de nuevo tan devastada, pensó que el dolor que ella le había causado al condenarlo al abandono había sido inmenso, pero la pena por la que ella debía estar pasando debía ser más fuerte, para que ahora fuera ese colgajo de carne sarmentosa que sólo inspiraba lástima.


Vi