Te extraño, le dice en el primer e-mail,que le envía, apenas arriba a ese paísito del archipiélago malayo, (del cual no puede pronunciar el nombre, porque se le enreda en la lengua ) y le habla ya de ausencias; después en skype, "siento que sin ti no soy", y le jura un amor eterno.
Últimamente, blackberry en mano es un tren bala hablándole de compartir sus sueños con él, apenas termine la pasantía, allí en ese país horrible, a donde la FAO la envió, a diseñar y desarrollar una campaña de prevención natal, entre los nativos, que no lesione su sensibilidad moral y sus susceptibilidades culturales.
Pero, ahora es un silencio cerval. La mujer no vuelve a escribirle, ni a aparecerse por los chats, y en el "carelibro", que tanto frecuentaban. Ella lo ha eliminado definitivamente de todos los medios digitales, y él -lágrima perlada- sabe que tampoco es, ni lo fue contacto de su corazón.
