Foto intervenida
Aquella tarde volvió al callejón, y supo que aún no lo olvidaba, a pesar de que el bar donde escuchaban las canciones de Violeta Parra, ya no estaba, pero si el alto balcón de la vieja casa colonial, donde leyendo los versos de La casa de ladrillo de Benedetti, se juraron cambiar el mundo..

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