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sábado, 18 de mayo de 2013

Esa era mi madre











Cuando abría los ojos
y se quedaba mirando en el vacío
yo veía en ellos su nostalgia por los pescaditos de oro
de Melquíades
y el asombro por el río madre de la patria.
Es que era banqueña
y añoraba ese mar interior:
el río Magdalena y sus riberas
a donde la sentía volver,
en su canto de un bolero,
con el acento y la dulzura
de una Toña la Negra,
drenando sus saudades

domingo, 12 de mayo de 2013

Sábanas mojadas


Sábanas mojadas

A pesar de la tristeza que deja tu ausencia
me quedan el olor de tus cabellos,
azahar en las mañanas
y el de tu piel
-dulce y fuerte vino-
en las noches
de sábanas mojadas

sábado, 4 de mayo de 2013

MI PAÍS, MI PAÍS


MI PAÍS, MI PAÍS
Me enseñaron que Colombia, 
mi país, 
era el mejor país,
el del Sagrado Corazón de Jesús
en mayúsculas,
el del Dulce Jesús mío,
en letras edulcoradas de ternura
con esa educación de loros 
que siempre es nuestra escuela,
pero nunca me dijeron por qué era el mejor.
Y ahora que veo a los epulones del poder,
bailar felices con la muerte,
ya no tengo dudas.

domingo, 28 de abril de 2013

Nervaduras de dolor


Van creciendo nervaduras
de dolor en mis ramas,
abajo sus raíces sangran

viernes, 19 de abril de 2013

Mortaja

Cada sombra de la noche vela sus ojos
de ausencia.
La brisa roe la piel en el olvido de la vida,
las arterias se han secado 
al igual que la linfa de las hojas,
y el beso que es una mueca de tragedia griega,
arranca en cada dentellada 
la inocencia y la ternura.
En esta noche sin luna
y sin estrellas,
la felicidad se amortaja con sábanas negras.
La vida  detenida en la esquina de las sombras
ve pasar el sepelio de su propia muerte.

lunes, 8 de abril de 2013

Reclamo


El niño que me habita mira caer desde la ventana 
la delgada lluvia que moja el patio.
En los zaguanes los recuerdos se agolpan
juntando pequeñas heridas 
que no ha sanado el tiempo.
!Cuántas indolencias,
desafectos y soslayos 
reclaman como  Kafka
en Carta a mi padre
aún después de muerto¡
Muere la tarde y se evapora la lluvia,
pero persiste el recuerdo,
mordiendo las arrugas del alma.

sábado, 30 de marzo de 2013

Llueve en la ciudad de la noche



La ciudad nada en una espesa niebla de sueños.
Es otra,
distinta a la del día vocinglera y ruidosa,
Los escasos transeúntes como peces insomnes
caminan sus sombras en el acuario enorme de su calles.
Quizás la despierte levemente
la reyerta callejera de la puta y el chulo,
cansada de cada moneda que le quita por su protección.
Duerme la ciudad como un barco a la deriva
en una noche  de luna plena
y  estrellas dispersas
asomándose en los claros que dejan las nubes tránsfugas.
Llueve en la ciudad
lágrimas de duelo,
y se arruga su alma  de acordeón,
en el despecho de Discépolo,
desgranando nota a nota su  dolor:
"esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar."
Llueve en la ciudad
y aún no clarea el alba.