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jueves, 13 de julio de 2017

De ausencias y presencias

Cuánto sabe la noche de ti.
En las flores de azahar me devuelve
el olor de tu pelo,
que se queda en el aire de este cuarto,
perfumando los recuerdos.
Cuánto sabe la noche de ti.
Me devuelve en el marco de la ventana
aquella luna que se quedaba en tus ojos
al primer beso.
Cuánto sabe la noche de ti,
que calienta el frío de la piel
como tú la encendías de ardor 
al primer canto de gallos
anunciando la madrugada.



Pintura intervenida de Maher


viernes, 30 de junio de 2017

Masacre (microcuento)


Había niños como yo, entre los muertos tendidos sobre las baldosas frías del anfiteatro. Ya no sonreían, ni se les veía la cara triste, como cuando estaban vivos. Sólo esas terribles costras de sangre en la cara y en la piel,  que recordaban  la masacre.



Foto propia: cementerio de Piedecuesta




miércoles, 14 de junio de 2017

DE ASOMBROS






Abrió los ojos
y el día estaba ahí,
derretido de sol
de nubes blancas
como las velas alzadas
de un inmenso barco 
a la deriva,
en el vasto mar del cielo




*Foto propia: amaneceres soleados, Piedecuesta. 



viernes, 26 de mayo de 2017

ELLA


Ella tiene en la piel 
el sabor de la montaña.
Bosque de pájaros amaneciendo el día,
en sus cabellos.
Rumor de quebrada en el agua de sus ojos.
Ella es manso colibrí en el beso,
jaguar embravecido su cuerpo,
cuando lo apremia el deseo.


Foto propia: vecindades del Páramo de Santurbán


martes, 16 de mayo de 2017

CERTEZAS

Tantas veces sentí la muerte encima.
En los caminos habituales de la vida.
En los puertos de sórdidos sicarios 
y asesinos,
En la ciudades hechas con la mugre 
de la pobreza,
que ya no me importaba morir...
y me han dejado la vida.
!Ya para qué la vida¡
si han hecho de mí,
!un muñón de cuerpo¡
!un muñón de alma!

*Foto: Escultura en miniatura del artista plástico piedecuestano, Javier Quintero




jueves, 4 de mayo de 2017

Presagios

Abre la ciudad sus párpados al día.
Un ejército de nubes desde la Mesa de Ruitoque,
con la amenaza de una boa constrictor,
se expande por todos sus costados.
Llovizna la ciudad en la costra de sus edificios
blancos,
bermejos,  
amarillos,
cenizos por el tiempo.
La gente corre por las avenidas, profesionales o no,
madrugándole al rebusque de la vida.
No hay otra forma de vivir, el trabajo ya no es como antes,
perdió su  honra y dignidad,
se  duelen los ancianos  jugando  a la baraja en las cantinas de los barrios viejos,
caries en la ciudad moderna de  torres de babel,
estos barrios ya  sin memoria y  sin historia. 
¿Quién se acordará de ellos?
Llovizna en la piel,
y se anega el alma,
con  el presagio lento  de que vendrán tiempos peores



Foto propia: Vista de Floridablanca, y la cerrazón sobre la Mesa de Ruitoque







miércoles, 26 de abril de 2017

La mujer del sombrero rojo

Estaba ahí,
bajo el sol
bella y desnuda como una nuez,
y sólo me importaba
el sombrero rojo
que cubría su cabeza


*Pintura del maestro Casteñón

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