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lunes, 31 de agosto de 2015

Nada

"NADA

Sé que al final vendrá la nada,
ya no importará el rostro.
será como despojarnos de la máscara de piel
con la que tantos papeles encaramos en la vida.
Cómo fingir,
esconder el odio,
el desamor
o el desdoro.
Ya no se es, 
sólo se admite estar ahí, 
en una nata de silencio.
La vanidades habrán perdido su oropel,
y el silencio imperará sus claves mudas,
como una sonata de calladas notas.
Quizás lo único que duela,
en la hora en que las palabras se queden sin eco,
es haber tirado los dados,
para desangrar el sueño de los otros, 
matar la utopía"



"NADA

Sé que al final vendrá la nada,
ya no importará el rostro.
será como despojarnos de la máscara de piel
con la que tantos papeles encaramos en la vida.
Cómo fingir,
esconder el odio,
el desamor
o el desdoro.
Ya no se es, 
sólo se admite estar ahí, 
en una nata de silencio.
La vanidades habrán perdido su oropel,
y el silencio imperará sus claves mudas,
como una sonata de calladas notas.
Quizás lo único que duela,
en la hora en que las palabras se queden sin eco,
es haber tirado los dados,
para desangrar el sueño de los otros, 
matar la utopía"




NADA

Sé que al final vendrá la nada,
ya no importará el rostro.
será como despojarnos de la máscara de piel
con la que tantos papeles encaramos en la vida.
Cómo fingir,
esconder el odio,
el desamor
o el desdoro.
Ya no se es,
sólo se admite estar ahí,
en una nata de silencio.
La vanidades habrán perdido su oropel,
y el silencio imperará sus claves mudas,
como una sonata de calladas notas.
Quizás lo único que duela,
en la hora en que las palabras se queden sin eco,
es haber tirado los dados,
para desangrar el sueño de los otros,
matar la utopía

lunes, 24 de agosto de 2015

Tiempos

TIEMPOS






Quizás estos tiempos no sean los mejores.
Viaja la brisa con un dolor en los costados,
gimen a su paso, el caobo y el espino,
esparcen su aroma de dolor el azahar
y los jazmines,
al roce de sus ramas.
Tiempos oscuros.
Se duele la brisa de que todos creen creer,
y se agarran de ideas sin carne y sin huesos;
al final no hay partidos,
ni política;
solo
ambición,
arribismo,
supervivencia,
expolio,
esclavitud que se disfraza de derecho en el trabajo
de mala paga,
Viaja la brisa por campos y ciudades,
hendida en el dolor,
de las víctimas lamiendo la espada de
los verdugos.
Quién clama, si el pensamiento
ha sido encadenado a la exigencia
de un mísero pan.

viernes, 14 de agosto de 2015

PRECIPITACIONES

"PRECIPITACIONES

No sé a dónde  dejar la mirada;
si en sus ojos,
si en sus labios,
si en su pelo,
si en su cuerpo,
siempre
me precipito en el abismo"




No sé a dónde dejar la mirada;
si en sus ojos,
si en sus labios,
si en su pelo,
si en su cuerpo,
siempre
me precipito en el abismo

domingo, 2 de agosto de 2015

Gruta


"GRUTA

Esa mudez tuya
de lámparas sin fuego,
de besos sin boca,
de mis manos recorriendo
su espina dorsal,
y ella pez sin aletas.
La luna se hará silencio, 
para no cantar con las ranas
en las charcas de las nubes
La noche será día,
y los barcos navegarán
en el mar del cielo
bocabajo,
arrojando el vómito de los
argonautas,
que buscan en las nubes
el vellocino de blanco puro,
para tejer con él
el dolor que no duele, pero es 
al fin dolor, 
lamiendo los huesos
de un sueño que muere,
en sus espaldas desnudas,
en sus pechos erectos. 
pero muertos al amor,
al deseo.
Quizás en la gruta de tu sexo, 
abajo de tu vientre,
fluya al fin el agua lustral de las cavernas
que ponga en fuga al fantasma-minotauro 
que llevas adentro"










GRUTA

Esa mudez tuya
de lámparas sin fuego,
de besos sin boca,
de mis manos recorriendo
su espina dorsal,
y ella pez sin aletas.
La luna se hará silencio,
para no cantar con las ranas
en las charcas de las nubes
La noche será día,
y los barcos navegarán
en el mar del cielo
bocabajo,
arrojando el vómito de los
argonautas,
que buscan en las nubes
el vellocino de blanco puro,
para tejer con él
el dolor que no duele, pero es
al fin dolor,
lamiendo los huesos
de un sueño que muere,
en sus espaldas desnudas,
en sus pechos erectos.
pero muertos al amor,
al deseo.
Quizás en la gruta de tu sexo,
abajo de tu vientre,
fluya al fin el agua lustral de las cavernas
que ponga en fuga al fantasma-minotauro
que llevas adentro

lunes, 20 de julio de 2015

EL OTRO




Siempre supe que querías  matarme, claro si te lo permitía. Lo vi por primera vez en tus ojos inyectados del ácido con el que te drogabas para poder hacer el amor. Amabas con rabia, fiera herida de placer en camas de amanecida y alquiler, pero adentro un rencor sordo se te salía del alma. 

Por ahí decían unos, que los amantes no te duraban, que no los volvían a ver, porque huían de ti despavoridos; y otros opinaban lo contrario, que no volvían a estar porque tú les dabas muerte. 

Por eso contigo, todo era cautela, precaución, despiertos todos los sentidos, porque te sentía al acecho, y te daba rabia quizás eso, que llevaras tanto tiempo conmigo, y no pudieras darme el zarpazo final. Me gustaba ese juego peligroso, y a pesar de los ruegos de los amigos, déjala hermano que te va matar, me seducía el riesgo.

Y claro de tanto ponerme trampas, para ver si me tendías en la arena, no fue extraño que confundieras olores y cuerpo, besos y saliva, espasmos y clímax, y hundieras la daga envenenada en la piel equivocada del otro, que por naturaleza todos tenemos en la vida

*Agradecimientos, maestro Humberto Figueroa, por esa alegría del poema Costas, en tu blog, Contrastes
Foto de Carlos Augusto Pereyra.

martes, 7 de julio de 2015

Costas

El sol de mediodía en sus ojos,
trópico ardido;
su boca y mi boca,
arena de besos dulces,
su piel sal húmeda de deseo.
Esta noche
me miraré en sus ojos
de luna de mar,
y mis manos agradecidas,
recorrerán la costa tibia de su cuerpo

martes, 30 de junio de 2015

Lágrimas de sangre





Resultado de imagen para Llorando lunas de sangre




Quizás lloraste lunas de sangre,
y eso que eran tiempos donde los sentimientos
apenas se formaban en el alma;
pero ya estaba el dolor presagiando la muerte,
y sentías que el pecho se te oprimía,
y pensabas si
el ave,
 el cervatillo,
el puma,
el junco,
el río
también sentían eso que adentro no sabías
explicar.
Hoy sabes que la muerte existe,
ese hueco donde no se está,
donde no hay beso,
ni la piel se acalora en la caricia,
Sabes que el puma se duele
en un rugido agudo,
cuando observa que los hombres
han arrasados sus praderas;
que las plantas lloran
lágrimas de goma,
cuando las apuñalan,
y descuajan sus montes;
y que los ríos envenenados,
exhalan su dolor anegando las tierras
más allá de sus orillas.
Quizás también sepas que debas detener
la barbarie,
cuando ves que la vida nada importa,
ante el capital lúbrico