lunes, 9 de mayo de 2016
Bandera
Cuántos creyeron haber matado los sueños
en la aldea derruida.
El aire aún huele en el tiempo,
cuando se recorre la planicie,
a la carne agridulce de los caídos en combate.
Es el viento la memoria que no olvida,
que donde hubo amor y besos,
la muerte afiló sus cuchillos
para desangrar la vida,
!Cuántos ayes!
de angustia y de dolor
en los huyentes. La brisa aliviaba sus heridas.
Algún día volverán,
y levantarán de sus muñones la aldea,
habrá de nuevo amor y besos,
y la felicidad de los niños será un eco
incesante en la vasta llanura.
En el caimo de la plaza,
volverán a cantar de tarde en tarde
las chicharras,
y en los hornos de arcilla y greda,
el sueño del pan volverá a ser para todos.
martes, 26 de abril de 2016
Cómo decirte
CÓMO DECIRTE
Quise decirte que a pesar del crudo verano,
los pájaros aún bajaban a beber en el patio,
el agua que escurría de las macetas de geranios,
claveles y siemprevivas.
Quise decirte que a pesar del calor que ahogaba el alma,
de vez en cuando corría una brisa peinando la montaña
olorosa a matarratones, arrayanes y siemprevivas.
Quise decirte que en esta ciudad donde han muerto los espejos,
de vez en cuando me miro en una cara conocida,
y somos una felicidad perdida
Cómo decirte tantas cosas,
que quisiera decirte,
si ahí donde estás
no te llega el eco de mis palabras,
y eres una sombra.
sin luna,
sin sol,
sin estrellas.
los pájaros aún bajaban a beber en el patio,
el agua que escurría de las macetas de geranios,
claveles y siemprevivas.
Quise decirte que a pesar del calor que ahogaba el alma,
de vez en cuando corría una brisa peinando la montaña
olorosa a matarratones, arrayanes y siemprevivas.
Quise decirte que en esta ciudad donde han muerto los espejos,
de vez en cuando me miro en una cara conocida,
y somos una felicidad perdida
Cómo decirte tantas cosas,
que quisiera decirte,
si ahí donde estás
no te llega el eco de mis palabras,
y eres una sombra.
sin luna,
sin sol,
sin estrellas.
lunes, 18 de abril de 2016
Tiempos
TIEMPOS
Ella se fue
con el fuerte verano
que agrietó la tierra,
y secó los ríos.
Volvió la lluvia,
pero no ella.
También
la secó el verano.
con el fuerte verano
que agrietó la tierra,
y secó los ríos.
Volvió la lluvia,
pero no ella.
También
la secó el verano.
lunes, 11 de abril de 2016
Naufragios
La vida se nos va hecha jirones
en el tiempo,
los lugares,
los objetos.
Miro el rostro de la mujer que atendía el bar
adonde cantábamos con Moustakis,
"Con mi cara de extranjero,
de judío errante, de pastor griego
y mis cabellos al azar,", y el tiempo le ha puesto arrugas
de tragedia griega a su rostro de porcelana,
de cuando el bar era una fiesta de ron y aguardiente agradecido.
Nadie le ruega ahora - como en sus tiempos de bella-
que ponga una canción en la victrola de vinilos.
Si acaso algún despistado se detiene en el bar
lo verá como un barco que se oxida
en alguna playa de olvido,
y se tomará apurado un whisky de amargura,
como temiéndole a una peste que asolara el lugar
Ay! de la Esquina del perdón
de casas altas, y balcones saledizos,
más oscura que las mismas sombras;
ya no la pueblan los fantasmas de
de la violencia partidista,
ni los amantes sin motel de coitos urgidos,
que le perdieron el miedo a sus muertos.
!Cómo reconocerla hoy en ese vértice de locales apretados
y en el enjambre de vulgares negociantes que venden hasta el alma!
Acaso, en algún libro viejo de Balzac,
una flor disecada por el moho del papel,
me recuerde de ese amor que nunca fue,
pues más pudo el olvido (el olvido es la sutura del alma dolida)
Acaso en otro esté,
la servilleta con dobleces de ternura,
de aquel poema que a hurtadillas le escribí
mientras consumíamos un asadito argentino,
y siempre quise darle,
donde le juraba amor imperecedero,
pero,
para qué dárselo- pensaba-
si sobraban las palabras
En el desván -náufraga- el esqueleto de una guitarra
espera por sus cuerdas.
Es que aún quedan hilachas de alma y piel
por desgarrar la vida
entre cobres y entorchados
de una vieja canción gitana
en el tiempo,
los lugares,
los objetos.
Miro el rostro de la mujer que atendía el bar
adonde cantábamos con Moustakis,
"Con mi cara de extranjero,
de judío errante, de pastor griego
y mis cabellos al azar,", y el tiempo le ha puesto arrugas
de tragedia griega a su rostro de porcelana,
de cuando el bar era una fiesta de ron y aguardiente agradecido.
Nadie le ruega ahora - como en sus tiempos de bella-
que ponga una canción en la victrola de vinilos.
Si acaso algún despistado se detiene en el bar
lo verá como un barco que se oxida
en alguna playa de olvido,
y se tomará apurado un whisky de amargura,
como temiéndole a una peste que asolara el lugar
Ay! de la Esquina del perdón
de casas altas, y balcones saledizos,
más oscura que las mismas sombras;
ya no la pueblan los fantasmas de
de la violencia partidista,
ni los amantes sin motel de coitos urgidos,
que le perdieron el miedo a sus muertos.
!Cómo reconocerla hoy en ese vértice de locales apretados
y en el enjambre de vulgares negociantes que venden hasta el alma!
Acaso, en algún libro viejo de Balzac,
una flor disecada por el moho del papel,
me recuerde de ese amor que nunca fue,
pues más pudo el olvido (el olvido es la sutura del alma dolida)
Acaso en otro esté,
la servilleta con dobleces de ternura,
de aquel poema que a hurtadillas le escribí
mientras consumíamos un asadito argentino,
y siempre quise darle,
donde le juraba amor imperecedero,
pero,
para qué dárselo- pensaba-
si sobraban las palabras
En el desván -náufraga- el esqueleto de una guitarra
espera por sus cuerdas.
Es que aún quedan hilachas de alma y piel
por desgarrar la vida
entre cobres y entorchados
de una vieja canción gitana
sábado, 2 de abril de 2016
Grietas
GRIETAS
La tarde huele a tristeza.
Tiene las alas rotas
como este dolor impreciso,
que me rompe el alma
Tiene las alas rotas
como este dolor impreciso,
que me rompe el alma
lunes, 21 de marzo de 2016
YUMA
Quizás nadie te haya hablado
antes de los fuegos fatuos,
del viejo Yuma camino del mar,
preñado de capaces,
bagres,
bocachicos,
y nicuros,
sustento de cobrizos pescadores,
delicias del paladar de ribereños
y gentes "laderanas".
De la severa presencia del caimán,
asoleando la piel,
en algún solitario playón en tiempos
de verano;
no estos veranos,
donde el río ha perdido la imponencia,
de cuando mi madre,
cantando a Toña La Negra,
a la vera del Banco - Magdalena,
lo veía como su mar Mediterráneo.
Ya no es el Yuma,
le robaron el alma
Una ubre seca,
un río moribundo,
que devuelve de sus aguas,
los restos de una historia
de naufragios
y violencia repetida:
la de los cadáveres de los desaparecidos
antes de los fuegos fatuos,
del viejo Yuma camino del mar,
preñado de capaces,
bagres,
bocachicos,
y nicuros,
sustento de cobrizos pescadores,
delicias del paladar de ribereños
y gentes "laderanas".
De la severa presencia del caimán,
asoleando la piel,
en algún solitario playón en tiempos
de verano;
no estos veranos,
donde el río ha perdido la imponencia,
de cuando mi madre,
cantando a Toña La Negra,
a la vera del Banco - Magdalena,
lo veía como su mar Mediterráneo.
Ya no es el Yuma,
le robaron el alma
Una ubre seca,
un río moribundo,
que devuelve de sus aguas,
los restos de una historia
de naufragios
y violencia repetida:
la de los cadáveres de los desaparecidos
lunes, 7 de marzo de 2016
Amor de mariposas (cuento breve)
Creo que fue por mayo, cuando tomaron la decisión de pasar unos días lejos de la ciudad, del estruendo del tráfico, el aborrote de los centros comerciales, y el trabajo fatigante, que no les daba lugar para sentir el revoleo de las mariposas en el estómago, de cuando se conocieron, y ese tiempo enlunado de los primeros días que hicieron el amor.
Querían revivirlo con la misma intensidad de los tiempos prístinos, en una islita antípoda, perdida del archipiélago malayo, y nunca se les pasó por la cabeza, que un tsunami -apenas desembarcados de un barco de cabotaje- borraría la isla del mapa, dejando insatisfechas esas ganas de amor con revoloteo de mariposas en el estómago.
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