Vistas de página en total

jueves, 12 de agosto de 2010

Banderas


Lo dijo:

!vamos a plantar banderas de libertad,

allí donde la palabra la ahoga la mordaza¡

y desaparecieron el alfabeto.

Lo dijo:

!vamos a sembrar pendones blancos,

allí donde la paz tiene rostro de muerte¡

y su heraldo albo, lo tiñeron de sangre.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Muslos

Hoy volví a ver una foto

de los muslos de Marilyn Monroe,

espléndidos, sensuales,

pero no dan la talla de los tuyos,

ardientes y carnales.
*Pintura: Maestro Darío Morales, Cartagena (colombia): Desnudo de mujer enfrente de ventanas francesas

domingo, 8 de agosto de 2010

Lucero



En la lunada,

con la cabeza ébria,

mientras la música molía canciones

de Silvio y Chavela vargas

("el breve espacio..." y "las ciudades"),

me tiré en la hierba fría,

a mirar un cielo calvo de nubes,

sin estrellas;

añoraba que lo hendiera un lucero,

aunque fuera fugaz,

y bordeando El Chicamocha,

lo vi arrojarse sobre el cañón.

En otro costado del mundo supe,

que debías estarlo mirando también,

porque era nuestro lucero

domingo, 25 de julio de 2010

Escalofrìo


Creyó que había sido un sueño, pero la mujer estaba a su lado, desnuda entre las sàbanas, a la luz de luna que entraba plena por el vano de la ventana. Con horror observó los hilillos vegetales, que brotaban de la cuenca de sus ojos sin órbitas, y del hueco de su boca sin piel, aferrándose a las junturas de cemento de la pared de ladrillo de la rústica habitación, con sus zarcillos negros de paticas de araña.

domingo, 18 de julio de 2010

Mariposas


Suelto

cual pandongas,

mariposas de colores

que adornen el cielo

de tus ojos.

lunes, 5 de julio de 2010

Con espíritu de cometa


Se había sacado con dolor de espinas - desgarrando de adentro afuera - todos los rencores y los odios. Se sentía liviano, ya no le pesaban las penas. Había tirado el lastre, y se alzaba como un globo, con la felicidad compartida de niño y cometa, camino ella de un cielo sin nubes, en el esplendor del azul, y él niño bellamente inocente, observando la pandonga liberada de sus manos, como un tachón de colores en la bóveda celeste. Qué importaba, ahora a dónde ir. La culpa lo había llevado a buscar disculpas construyendo caminos con términos y metas. La expiación de aquello que había querido ser: soñadoramente distinto, sin lazos y ataduras, y otros condenaban con alma inquisidora de savoranolas. Ahora, se sentía ligero, era una levedad tal, que caer al vacío no sería restallar contra un fondo de piedras, porque allí no se construía la culpa, sino la razón de ser.

miércoles, 30 de junio de 2010

Oquedad


Dìme ahora


todos los te quiero


que en el légamo


de tu oquedad


fluyo cual briosa


tempestad.