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viernes, 6 de enero de 2012

Paradoja

Ansiedad de la tarde escurriéndose en el calor,



se hace eco de llamaradas en los edificios sembrados


en la ciudad como árboles gigantes de cemento.


En esta tarde no hay espacio para la brisa,


los árboles parecen moribundos de pie en los sardineles


que separan las avenidas largas como una noche de desvelo.


Se añora la lluvia, a pesar de los desastres, hecha correntera


de agualodo en los bajantes de las montañas.


!qué importan los muertos bajo el alud de la tierra mojada¡


si hoy arde la tarde.


!Qué venga la lluvia¡