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viernes, 29 de julio de 2011

A la memoria del precoz poeta de la boina negra

MARIO, NO HAY TIEMPO PARA EL OLVIDO















El tiempo hecho hiedra, que condena a borrar los rostros, el sol que hiere y quema la piedra, dejándola sin el espíritu de la memoria, la lluvia, que vuelve sombra el sentimiento del recuerdo, nada han podido en la condena de Mario, a la nata del olvido. Es que más pudieron las querencias por la poesía y el teatro, y esa necesidad de ofrecer el corazón, porque nada está perdido (! bien Fito!), para afirmar su existencia, y en la muerte hacerlo presente, parcero de siempre, y de la vida. Aún el pan no reúne a todos en la mesa, como era su sueño, y la sangre brota de las arterias rotas, río impenitente cuajado de dolores, y es en ese, su silencio de piedra memorial, que reclama por los muertos, porque como en uno de sus versos, somos todavía:





"un país que se destruye
                                                              con la sonrisa amortajada"










lunes, 25 de julio de 2011

Salomé

Bella y tentadora

como una Salomé,


sueño con sus muslos perfectos,


su boca tajo de fruta sensual,


su mirada que es brasa y ensalmo


y luego entro en desvarío,


ya no duermo,


abajo de mi vientre


soy torrente alcalino


que fluye libre y feliz

miércoles, 20 de julio de 2011

Crónica para la llegada de Luciano Agua






Nos acercan varias parcerías, que en últimas vienen  a ser una, pues el afecto por la música como hechura propia, el interés por la dramaturgia y el teatro vivido en el escenario, el deslumbramiento por el cine -   materializaciones de la palabra- no son otra cosa que poesía, sentimiento que sale de adentro, ganas de vivir con el imaginario despierto hasta la sepultura. Eso ha creado una amistad (dicen los reclutas, llavería), con Edson Velandia, teatrero, poeta en las letras de sus canciones, desde la cotidianidad,  la irreverencia popular y el humor, que empezaron a hacer carrera, cuanto se tomó en serio  lo de la música, recién desempacado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, y fue corresponsable de la creación de un proyecto musical, en busca de nuevos sonidos, sin dejar la tradición del porro, la guabina, y otros aires colombianos. que se tradujo en la banda Cabuya. De esa experiencia recuerdo el tema, El billetico, pegando duro, ronroneando en la cabeza, agradable y gracioso.




Luego, vino (siempre creativo, Edson), una nueva búsqueda de sonidos, con la música de cantina popular, para ayuntarla con el rock, la etapa las rascas(a Edson le gusta mejor rasqas), y el montaje de una nueva banda, la suya, con perfomance y teatro a bordo, hice parte de esta aventura  histriónica, para el lanzamiento de su primer CD, con Velandia y la Tigra: ahí nacieron dos personajes: la novia, venida de un perfomance del teatro Gestus, y el burro, que dio pie para un cuento, de mi libro: La
angustia de las almas en pena.

Tanta parcería afecta  -diría mi filósofo de cabecera, Manuelito- pero para bueno, porque Edson nos hizo padrino de su matrimonio con Flor, por un memonto pensé en la incomodidad del traje formal ( saco y corbata, que me agobian con el síndrome de estar disfrazado), pero me repuse, porque con Edson no hay protocolos, y me fui de guayabera, a la refrendación oficial de su amor por Adriana. Sabía que la ceremonia sería toda una fiesta. Música suya. Qué buen cuarteto de cámara, con la voz espléndida de una hija de Expedito Santos, que dio guerra con Angel María, mi papá  en viejos tiempos del ruido, con un dueto serenatero de voces prodigiosas, guitarra y tiple; ponían en vilo el corazón de las novias de la época, cuando la distracción eran los paseos de olla, al río, por los lados donde hoy es Cabecera, o irse a cine al teatro San Carlos (!jueputa¡ cómo dejaron acabar este patrimonio cultural), ojalá al palco, para aprovechar su oscuridad y discreción, y en un descuido del chaperón o chaperona ( los hermanos de la novia),  darse un beso al menos, o cogerse de las manos. Qué falta hacían los moteles.





Adriana y Edson, son ya papás. Como diría el lenguaje centenarista, aterrizó en su hogar, un lindo vástago: Luciano Agua, que saluda la vida. Revuelo y felicidad, en las familias de Adriana (también cantante profesional, y abogada), y en la de Edson. Bello nombre: Luciano Agua, poético y cuajado de promesas, compuesto de dos elementos esenciales en el mundo natural: luz y agua. Bienvenido a la vida. Cantos y nanas no habrán de faltarle. Ya me imagino a Adrianita, cantándole, en su dulce y arruladora voz, las canciones de cuna más emotivas, compuestas por Edson, que ya tuvo la experiencia hecha CD, en Sócrates. Luciano Agua, no sabrá qué es llorar. Ahí estarán Adriana y Edson, al alimón, para espantarle el llanto y los fantasmas de la noche con su música.
*Enlace para ver video de Velandia y la Tigra
*A este post, Adriana y Edson, le quedó faltando, lo mejor:
 la foto de Lucianito. La espero

lunes, 18 de julio de 2011

Boleros y razones






Un solo bolero bastaba para recordarla;
dos, desataban la herida de su abandono;
tres, agrandaban por ella el enojo,
y cuatro, no es posible olvido.

miércoles, 13 de julio de 2011

No sé si me extrañas

No sé si me extrañas







No sé si me extrañas,
aquí el viento es el olor de tu piel enfebrecida;
de las horas compartidas,
en aquel cuartito oscuro.
No sé si me extrañas,
pero aquí todo te nombra,
hasta el desorden de las sábanas,
como si nunca te hubieras ido,
y anduvieras desnuda, como solías hacerlo

por esos espacios que ahora te reclaman

sábado, 9 de julio de 2011

Facundo, donde estés



Facundo, donde estés:


sé que Magdalena trenzas largas,


tiene sus ojos negros encharcados de lágrimas y nostalgia


acordándose de cuando gritabas su nombre,


y la hacías sentir reina del mundo.


Pedro Mendizábal, aquel que lo hacía todo,


y aprendió lo suficiente, pa' tener lo necesario,


dejará limpia la vieja iglesia del pueblo,


donde en tu funeral digan misa,


y recen tres rosarios.


La guitarra de aquellos marineros,


que lo incendiaban todo,


cantará milongas como pandongas de fiesta lanzadas


en el camino de los vientos,


y ya de noche,


en la enseña tuya de la felicidad,


como color de identidad,


miraré las estrellas con la María en el trigal,


donde andarás cuajando de versos y canciones


la noche de los cielos.



*La letra cursiva, pertenece a textos de las canciones de Facundo Cabral

martes, 5 de julio de 2011

Levanto la bandera



Levanto la bandera,

por la voz antigua de estas tierras,

la de siempre:

la voz de los caminos, silbo de anaconda,

la del viento lamiendo piedra muda

en las alturas del Machu Pichu;

la del cóndor,

estridulando en los helados cielos de los Andes;

la del indígena y su carrizo,

en la ruta encontrada del jaguar.

La de todos,

cantar de carnavalito

en la minga de la siembra y la cosecha,

para que no falte en cada mesa el pan.

Levanto la bandera, Fito,

" yo vengo a ofrecer mi corazón".