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sábado, 28 de mayo de 2011

Sueño de estrellas





La luna sueña ojos de estrellas,

el silencio la quietud de las hojas,

la brisa quedarse en la ventana

de la mujer desnuda que acaricia

el unicornio azul que se le perdió a Silvio,

mientras duerme.

Un extraño vaho recorre la noche,

los acordes de las guitarras enamoradas,

sólo se escuchan adentro de sus diapasones,

caracoles encerrando arpegios,

Las mujeres que amaban

con tan tan de tambores en la piel,

flotan ingrávidas,

en un vasto espacio,

cerrado a la noción del tiempo,

sin memoria

y sólo olvido.

Esta noche,

la vida ha perdido el norte,

y los hombres que la sembraban,

por todos los costados

de una mujer llamada tierra

arrojan sobre su piel lastimada

rehiletes de muerte.

























viernes, 20 de mayo de 2011

Barquitos de papel



Se mece la brisa



en tus cabellos



y en lago de tus ojos



mis barquitos de papel.

sábado, 14 de mayo de 2011

El piafar de los caballos





EL PIAFAR DE LOS CABALLOS










Angustia de las horas,

la luna ojo enrojecido de la noche,

el rio es una sierpe entre los cardonales.

Se escucha el silencio

como una herida en las sombras.

No hay brisa,

las hojas de los àrboles,

son sueño vegetal en la quietud.

Se siente el miedo,

viaja en las ondas sordas de esta noche,

en la mordaza del beso que acalla

la angustia de las bocas;

en la piel que esconde en cada poro

el goce de la caricia,

el tan tan de la piel hecha deseo.

Presesiente en su canto la lechuza

la desgracia.

La luna se ha ocultado tras nubes de pizarra.

Se agita el hijar de los caballos,

cuando los jinetes con sus espuelas los hieren,

y a galope tendido se abren paso en la llanura.

La mujer,

da un beso de despedida a su hombre

y presiente que es el ùltimo

en el piafar fùnebre

de los encabritados caballos























l

miércoles, 11 de mayo de 2011

ojos





Miró sus ojos de azul profundo,





y no vio peces de amor,





sino de odio.

sábado, 7 de mayo de 2011

La noche de sus ojos




La tarde agoniza,


ocaso de un sol arrebolado.


Se apresura la noche,


y en la ansiedad de sus ojos


se encienden las primeras estrellas.


Su pelo y sombras oscurecen aún más


la noche,


y con taconeo fino,


arranca lamentos a las baldosas frías


del zaguán,


donde un grillo ensordece la penumbra,


ella deja caer el vestido rojo,


y al descubierto su piel nacarada,


sembrada de pasiones y deseos.


lunes, 2 de mayo de 2011

Libre




Libre como el agua




que me escurre




entre las manos;




libre como el cóndor




que sobrevuela los Andes;




libre como tu pelo,




suelto al viento,




guinda de cascabeles.