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miércoles, 3 de agosto de 2022

MIEDO

 









*Foto intervenida




La calle era larga y estrecha, de casas con balcones de madera taraceada, que casi se besaban. Los andenes tan altos, que prefirió caminar por un suelo de piedras redondas que le maltrataban la planta de los pies, a pesar de los acolchados tenis.  Hacía calor. Sacó un pañuelo rojo y se secó el sudor de la tarde de un sol abrasador.

Le habían dicho, "el hombre vive en la última casa del callejón, no hay pierde. Es la única que no tiene balcón, ahí termina la calle". La puerta estaba abierta de par en par. Palpó la pistola en la pretina.. Pensó en su padre, muerto a mansalva por el hombre que buscaba. Traspasó un largo zaguán, en el fondo, en un patio sin plantas, estaba el hombre tendido en una hamaca, escuchando tangos que salían de uno de los cuartos.  y sintió por primera vez miedo, un miedo cerval, que no había sentido  desde que andaba buscando al hombre, por cielo y tierra, para matarlo.

28 comentarios:

Alfred dijo...

Una vez encontrado ¿Lo mató?

Abrazos.

carlos perrotti dijo...

Además de muy bien narrado es un microrrelato que crea atmósfera. Alguna vez te leí algo en esta línea, Tocayo. Evidentemente dominas el suspenso, además.

Abrazo hasta allá.

CHARO dijo...

Espero que no lo matara pues la venganza es muy mala consejera.Un relato que estremece.Saludos

Macondo dijo...

Eso de intentar matar a alguien cuando no lo has hecho nunca debe ser como intentar copiar en un examen cuando no tienes costumbre de hacerlo: que te pillan.
Un abrazo.

Verónica O.M. dijo...

Las venganzas no traen nada bueno.
Un abrazo.

Jose Casagrande dijo...

Cierto, matar personalmente no es agradable.

Es mejor contratar a alguien que haga "el trabajo" por uno.

En especial un medico.

Este le recetara ciertas píldoras que en una década dejarían ya
completamente incapacitada a la víctima

mariarosa dijo...

No era un asesino, por eso el miedo le corría en el cuerpo. Muy buen micro Carlos, un relato que describe datalles que hacen que sea casi una pelicula.

mariarosa

Joaquín Galán dijo...

Es el miedo de las personas honradas ante el delito. A pesar de tener mil motivos,en su fuero interno no aceptaba la venganza.
El relato nos deja con hanas de saber más,pero eso también forma parte de la intriga.
Abrazo Carlos.

Albada Dos dijo...

Igual encontrarlo es lo que acaba con el deseo de matarlo. Buen texto.

Un abrazo

São dijo...

O medo sempre faz parte da vida ... por vezes conseguimos ultrapassar , outras não.

Te abraço

Megan. dijo...

Interesante el efecto de las piedras bajo las plantas de los pies...
Llegado al momento culmen de esta historia y poniéndome en situación... yo apretaría el gatillo(si hay que meterse en la piel del personaje creado hay que hacerlo bien ¿no?).
Un saludo.

retazosmios dijo...

Las venganzas nunca traen buenos preludios, aun con ganas, llegado el momento es difícil acometer el acto tan deseado. Para ello, se necesita de cierto cuajo que las personas normales carecen de él en el momento preciso.
Unos hermosos versos, amigo poeta, en la danza de un destino.
Un fuerte abrazo Carlos.

ETF dijo...

Un final inteligente, Carlos. Me arrastraste hasta él en busca de lo que no quería conocer ... miedo, sensatez o, todo lo contrario. Todo fue posible.
Magnífico texto.
Un abrazo.

lichazul dijo...

No sé que le pasó al comentario que dejé 😊😶pero no se ve


De todos modos te dejo abracitos 🤗
Y felicidades por el relato

Nino Ortea dijo...

Hola, Carlos:
Gracias por este gran microcuento que agranda nuestra imaginación al permitirnos continuarlo.
Un abrazo, Carlos.

Cabrónidas dijo...

Cuando llega el momento de la verdad, la resolución que nos lleva a ese momento no es tal.

Isa dijo...

Hola Carlos. Es lo que tiene cuando se dedica tanto tiempo buscando al asesino de tu padre, al tenerlo enfrente el miedo hace aparición y uno piensa que el odio que tenemos es el mayor asesino en nuestras vidas.
Un placer leerte
Abrazos gigantes, cuídate mucho

J.P. Alexander dijo...

Muy buen cuento te quedas en suspenso todo el tiempo. Te mando un beso.

Maria Lucia (Centelha) dijo...

Olá Carlos, que história hein!!! Gostei da objetividade. Detalhes narrados, sem ser cansativo.
Vou arriscar uma opinião: o medo aconteceu porque afinal não estava na índole da moça matar alguém. Talvez , não o fará. Gostei muito.
Abraços

Hola Carlos, que historia eh!!! Me gustó la objetividad. Detalles narrados, sin cansar.
Voy a aventurar una opinión: el miedo pasó porque, después de todo, no estaba en la naturaleza de la niña matar a alguien. Tal vez, no lo hará. Me gustó mucho.
Abrazos

Rainbow Evening dijo...

interesting story to read.....thank you for sharing

Gustavo Figueroa Velásquez dijo...

El hombre, maestro Carlos, se enfrenta a la paradoja de ser una bestia o ser un ser racional, un ser pensante, con valores éticos que le permitan, por encima de cualquier situación, ser un ser civilizado, también, el hombre enfrentado a sus propios miedos o, en ciertos casos, manipulado por su valentía. La historia que aquí nos refieres es un ejemplo, de los tantos que hay, cuando ante el dolor por el asesinato de un ser querido, nos enceguecemos y la sed de venganza nos mueve a convertirnos en asesinos, pero, el miedo nos asalta y, en muchos casos nos paraliza, porque matar riñe éticamente con nuestros propios códigos de vida.
Excelente, apreciado Carlos.
Te dejo un fuerte abrazo desde las orillas del mar Báltico.

Gra dijo...

Hola Carlos, muy buen relato, queda un final abierto...... lo sensato seria que el miedo a convertirse en alguien que no es, hace que recapacite y es mejor que la justicia lo castigue por su crimen.
Pero entiendo aveces nos expresamos ante un crimen a un familiar, de una forma viceral; y sentimos ganas de matar al asesino.
Un gran abrazo querido Carlos!!

Mujer de Negro dijo...

Fue leer desde tu mirada, todo el trayecto dentro de la escena, aterrador y a la vez encantador.

Abrazo, Carlos

Luiz Gomes dijo...

Bom dia e um sábado com muita paz e saúde. Parabéns pelo conto maravilhoso.

ANNA dijo...

Gracias por tu visita y aportación Te sigo
Cuídate mucho
Besos

Ricardo Tribin dijo...

Historia desarrollada en un magnifico texto y creo le ha pasado a mas de uno.

Fuerte abrazo, mi estimado Carlos Augusto

José A. García dijo...

Nunca es tarde para sentir miedo.

Saludos,
J.

Manuel dijo...

Magnífico relato que mantiene el suspense de principios a fin, y entiendo de ese miedo que le entró al verse cara a cara, y que le hizo reflexionar, porque lo mismo se podía convertir en un asesino o ser víctima como lo fue su padre de ese despiadado asesino.
La imagen aunque difuminada me ha recordado al callejón del Agua de Sevilla, del Barrio de Santa Cruz,visto desde dentro hacia afuera, donde los balcones se besan, el terrizo es en parte de chinos y la calor nunca falta, exceptuando en el invierno.
Un fuerte abrazo, amigo Carlos.