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lunes, 6 de mayo de 2019

Ciudad gris









*fotos propias intervenidas de Bogotá. 1. Bogotá centro. 2. Escultura de Botero, entrada Parque Renacimiento



He vuelto a la ciudad,
a sus calles grises,
a sus nubes bajas 
amenazando lluvia,
siempre la lluvia
Hace mucho tiempo,
los de la conquista española 
un hombre vestido de cota,
después de sus matanzas de indios,
hizo pausa en el altiplano,
miró al oriente y vio con buen presagio,
Guadalupe y Monserrate,
los cerros tutelares de la sabana,
donde había hecho  pausa su cabalgadura, 
el Chorro de Quevedo
para fundar su ciudad,
ciudad como él, 
inundada hoy 
de rábulas, 
bribones,
y una fauna picaresca de presidentes 
y ministros ruines,
los ojos puestos en el 
soborno, 
la coima, 
el sobre, 
y en los sofismas jurídicos,
para robar sobreseguro el tesoro público,
y finiquitar  la tierra.
He vuelto a la ciudad,
gris como un funeral,
siempre de luto por un país de muertos,
donde la barbarie de las masacres,
se nos anuncia en la radio  cada día,
como quien oye llover
!Ay¡ esta ciudad de todos,
que reclama por los muertos de la tierra
la misma tierra que da poder para matar
!Hay que desalojar a indios, campesinos,
afrodescendientes de sus predios¡ 
vociferan desde sus sillas de poder
los ladrones de cuello blanco.   
Quien reclame la tierra 
para quienes  nacieron en ella 
gritan los matones  a sueldo 
!será hombre muerto¡
Ay¡ esta ciudad 
siempre  de paredes grises
de nubes grises, de grises nubes
!cómo cambiar su color triste
si los muertos no dejan salir el sol¡