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domingo, 1 de febrero de 2009

Entre jarcias y hoquedades


Desciendo,

por el llano de tu vientre,

bosque de pelusitas doradas.

Afano mi lengua

en tu ombligo,

y tu voz gime

en cantos de alondra

el placer presentido.

Bajo,

lento

lamiendo,

tu ingle

poro a poro,

y tu pubis se estremece,

tiembla al roce

de mis labios humedecidos,

y en cada hebra

de tu bosque de arcifinio,

vibran ,

templadas de deseo

raices interiores.

Urge mi lengua sus designios,

pájaro que bebe,

dentro ebrias humedades,

y fuera,

muerde el bulbo carnal

de tu caverna,

ahora en mi boca,

yesca y pedernal

encendidos.

Te estremeces en tus hoquedades

donde algas y mar,

se avivan en el fuego;

bajas a mi vientre,

y levantas con tus besos vaporados

las jarcias,

las cangrenas

y las gavias

de mi velero enloquecido.

Ahora,

a pesar de la tormenta,

soy ya dueño

de tus mares interiores.